Wanchope era la opción B, pero se volvió fundamental para Boca

En los últimos diez mano a mano que jugó por Libertadores, convirtió en seis veces. De espalda y sobre la línea de los defensores rivales, saca diferencia.

Ramón Ábila no era el plan A y lo sabe, pero no vive sin que le importe. Le pasó apenas lo contrataron en Boca, cuando el entrenador Guillermo Barros Schelotto no lo había pedido. El protagonismo siempre era para Benedetto, aunque las lesiones y la salida al Marsella le abrieron las puertas al suplente. Entonces, lo aprovechó. Una y otra vez. Para no defraudar: en las últimos diez partidos por eliminación directa, metió seis goles.

Wanchope tiene una virtud con la que ha sacado chapa en ésta nueva versión de Boca: juega sobre la línea defensiva, al límite del offside y de quedar mano a mano contra el arquero en un pase en largo. En la ida contra Paranaense por los octavos de final no le salieron las dos que tuvo. En la vuelta, facturó. En este comienzo de cuartos, en la primera que tuvo, tras el pase largo de Mac Allister, eludió al arquero y abrió el resultado.

Wanchope tiene una segunda virtud que le fascina a Alfaro: su capacidad para aguantar la pelota de espaldas y descargar. Es el pivote defensivo de Boca. Al que el pie filoso de Andrada le pone la pelota en el pecho para que él juegue hacia el segundo punto o los mediocampistas centrales que lo esperan. Eso siempre le permite descansar al equipo, que cuando no tiene planes claros le lanza para que él resuelva.

Lo de los goles tiene que ver con estas virtudes y con su psiquis preparada para los momentos decisivos. En la edición anterior de la Libertadores, convirtió en octavos contra Libertad, en semi contra Palmeiras y en la final contra River. En la de 2017, jugando para Huracán, gritó en octavos contra Atlético Nacional. En 2019, ya dejó su sello en octavos y, ahora, en cuartos. Ramón no tuvo problemas en ser el plan B, pero ahora aprovechará su chance. Detrás, tiene a Hurtado y a Soldano, los dos refuerzos que trajeron para su puesto. Su rendimiento, aún así, parece no dejar dudas. El puesto de centrodelantero es de él.

 

Cerrar