Vélez campeón de la CONMEBOL Libertadores: la primera gran hazaña de Carlos Bianchi

Ese año levantó la copa y desafió a las definiciones desde los doce pasos

La conquista de la CONMEBOL Libertadores de Vélez en 1994 desafío todos los augurios y presupuestos. Ese año el conjunto de Liniers levantó el trofeo por primera vez, con seguridad y confianza.

Desde la Fase de Grupos que las expectativas no estaban puestas en el equipo argentino. El Grupo 2 estaba integrado también por Corinthians, Palmeiras y Boca Juniors. En la previa, un grupo difícil. Pocos confiaban en que el Fortín lograría sortearlo. De los 6 partidos que jugó ganó 3, empató 2 y perdió uno. “Nos había tocado un grupo complicado. De un momento a otro, de últimos pasamos a clasificar gracias al triunfo de Cruzeiro. La manera en que se dieron las cosas nos hizo creer más en nosotros y se empezó a gestar lo que queríamos: llegar lo más lejos posible”, contó en una entrevista Omar Asad una de las figuras de aquel plantel.

La humildad y la regularidad fueron las características de este equipo que no se lució con goleadas ensordecedoras sino con conocimiento de sus fortalezas y debilidades. Carlos Bianchi estaba al mando del equipo, había regresado a Vélez tras su paso por Francia y llevó al equipo de sus orígenes a la gloria eterna.  

En las Fases Finales de las cuatro series, tres las definió por penales. Desde los doce pasos el equipo logró avanzar en los octavos de final tras empatar 1 a 1 en la ida ante Defensor Sporting y 0 a 0 en la vuelta. Luego en los cuartos de final su rival fue Minervén de Venezuela. El primer partido resultó 0 a 0, pero en la vuelta El Turu Flores y Asad anotaron los dos goles que les permitió clasificarse a las semifinales.

En el arco José Luis Chilavert defendía los tres palos como un guerrero. Confiaba en su calidad y le daba al equipo la seguridad que necesitaba. “Lo psicológico es fundamental en un penal. Si el arquero se pone para que lo fusilen, está muerto. Yo les decía que me iba a tirar a un lado para meterles la duda en la cabeza”, relató.

Ante Junior en el primer encuentro en Barranquilla perdieron 2 a 1 y tras revertir el resultado en el Amalfitani y ganar 2 a 1, tuvieron que definir desde los doce pasos. Chilavert atajó dos penales y Vélez se quedó con el pasaje a la final. La expectativa era enorme.


LA GRAN FINAL DE VÉLEZ CAMPEÓN


En la final les tocó medirse con São Paulo, que buscaba su tercer trofeo. El primer partido fue en el Estadio Amalfitani y Omar Asad anotó a los 35 minutos lo que les permitió viajar con ventaja al partido de vuelta.

En la previa del segundo partido el entrenador rival, Telé Santana había declarado que el ganador sería São Paulo. Bianchi utilizó esta chicana en su favor y cuando los jugadores llegaron al vestuario antes del partido había una copia de las declaraciones del técnico para cada uno. Así fue como los jugadores salieron a la cancha con el objetivo de refutar lo que Santana había dicho, la motivación era mayor, pero el partido fue muy peleado. A los 33 minutos Muller anotó para los locales y a los 64 expulsaron a Raúl Cardozo. Vélez resisitió y el partido terminó 1 a 0 lo que llevó a la definición desde los doce pasos. Otra vez.

Algunos rezaban, otros cruzaban los dedos, mientras otros simplemente se comían las uñas. La tensión se adueñaba tanto de los jugadores como de los hinchas. El primero en patear fue Roberto Trotta y convirtió con precisión quirúrgica. Luego llegó el turno de Palhinha para los locales y Chilavert cubrió el tiro. “Me sentí campeón cuando Chila atajó el primer penal. Pensaba que teníamos buenos pateadores y que ganaríamos gracias a eso. No sé qué me pasaba , pero faltaban dos penales y ya estaba festejando. Mis compañeros me miraban y me pegaban cachetazos como tratando de hacerme reaccionar, que todavía faltaba. Yo les decía que ya éramos campeones, que no nos podían ganar nunca”, contó Asad sobre esa noche.

La premonición del Turco se cumplió, los cinco pateadores de Vélez convirtieron: Trotta, Chilavert, Zandoná, Almandoz y Pompei anotaron los goles para el campeón y la victoria fue del Fortín. Esa noche en un estadio colmado de hinchas brasileños y unos 3 mil argentinos, Vélez silenció al Morumbí y levantó el trofeo más importante de América desafiando a las críticas, reivindicando la unión con determinación.

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