Una semana clave para el fútbol chileno: el debate de cómo jugar los torneos internacionales

Católica va por todo en Porto Alegre. Concepción define contra Godoy Cruz. Los dos tienen que ganar para pasar. Son los herederos de una tradición donde siempre costó el plano internacional.

El azar ocurrió en 1987. Yugoslavia todavía era un solo país, aunque el Mariscal Tito, máximo dirigente desde la Segunda Guerra Mundial hasta 1980, ya había muerto. La FIFA organizó el Mundial Sub-20 en Chile. Los balcánicos presentaron un plantel sin saber que en el futuro serían grandes estrellas: Davor Suker, Predrag Mijatovic, Zvonimir Boban, Sinisa Mihajlovic o Robert Prosinečki. Fueron campeones. El rendimiento cautivó a los dirigentes de Colo Colo, que le ofrecieron al director técnico, Mirko Jozic, el cargo de captador de talentos en el club de Santiago de Chile. No funcionó y al tiempo se fue. Poco tiempo. El cargo en inferiores lo asumió un joven José Néstor Pekerman. Jozic regresó con su familia para asumir como entrenador. Y se presentó con una frase que la mayoría tomó como grandilocuente: "Mis objetivos son simples, sacar a Colo Colo campeón y llevarlo al título de la Copa Libertadores de América”. Todavía sigue siendo el único club chileno en conseguir esa estrella.

A Jorge Sampaoli lo citó la Junta Directiva de Universidad de Chile. Un año atrás, había encabezado un proyecto en O’Higgins y, luego, había migrado a Emelec. Llevaba un análisis completo del último torneo y un detalle por detalle de cuál podía ser el proyecto en las próximas temporadas. El otro candidato al banco de suplentes era Diego Simeone, quien todavía no había dado el salto a Europa. Por un voto, eligieron al de Casilda. Los números fueron arrolladores: desde que llegó, fue tricampeón local, ganó la CONMEBOL Sudamericana -con un histórico 4 a 0 a Flamengo en Río de Janeiro- y llegó a la semifinal de la Libertadores, perdiendo contra el Boca de Juan Román Riquelme. Todavía sigue siendo el único club chileno en conseguir esa estrella.

El 26 de mayo de 1993, Universidad Católica jugó la final de la Libertadores contra San Pablo: había perdido 5-1 la ida y el 2-0 de local no alcanzó. Antes, Unión Española en 1975 y Cobreloa en 1981 y en 1982 también habían llegado a la misma instancia. Todas estas estadísticas configuran un debate constante en Chile: ¿por qué a los equipos les cuesta tanto las copas internacionales? 

Católica, campeón del torneo anterior chileno y actual puntero, tiene un partido para la historia: se enfrentará este miércoles contra Gremio, en Porto Alegre, que en las últimas dos ediciones fue campeón y semifinalista. Si le gana, pasará de ronda y dejará afuera a los dirigidos por Renato Gaucho. Libertad ya se clasificó. Hace un tiempo, Luciano Aued, referente de los Cruzados, abrió un debate sobre el estilo de juego para ganar una competición internacional: “A la larga los que han ganado o llegado lejos son los equipos duros, que mantienen el cero en el arco, que tratan de ir arriesgando a lo largo del partido y no desde el inicio. Eso atenta contra la forma de jugar del fútbol chileno en sí, que intenta jugar mucho y que tiene mucho de la idea de Bielsa, Sampaoli… toda esa cultura que se creó”. Sus declaraciones fueron un tsunami de polémicas. El futbolista se comunicó con Sampaoli para aclararle que no era nada contra él y el entrenador le dejó en claro, con buena onda, que había entendido el mensaje y que sabía que no había sido contra él. 

Más allá del estilo de juego, lo emocional será determinante en ese partido. Católica, de quedarse afuera, jugará la CONMEBOL Sudamericana. El tema es el conformismo: ¿irán por más o se quedarán con lo ya obtenido? Tiene una virtud: ya le ganó a Gremio de local y posee dos extremos como Puch y Fuenzalida capaz de aprovechar la cultura poco defensiva de los laterales brasileños. Será cuestión de convencimiento. En eso, Aued guarda una historia épica: siendo jugador de Racing, de cara a un clásico contra Independiente de visitante, donde la Academia no ganaba hacía 14 años, planteó en el vestuario algo que quedó para siempre. “¿Por qué tenemos que ir a perder a la cancha de ellos?”, fue discutiendo. El convencimiento lo pudo: 2-0 para los de celeste y blanco.

Universidad de Concepción, de la mano del revolucionario Francisco Bozán, heredero de la cultura de Bielsa, de Manuel Pellegrini y de Sampaoli, define en Mendoza, contra Godoy Cruz, su pase a la siguiente ronda. Tiene que ganar como sea: en caso de igualar, se queda afuera porque tiene -1 en diferencia de gol contra +1 de los de Lucas Bernardi. El primer puesto es de Olimpia, que recibe a Sporting Cristal. Los peruanos, en caso de un milagro que incluiría ganar por cinco goles, también podrían meterse en octavos. Pero da la sensación de que el cruce será temible.

Universidad de Chile se quedó afuera en la Segunda Fase de ésta CONMEBOL Libertadores, frente a Melgar. Colo Colo, la semana pasada, perdió contra Universidad Católica de Ecuador, por la Sudamericana. Católica y Concepción son las dos grandes esperanzas del fútbol chileno. La anterior edición de esta competición, pese a que Colo Colo llegó a cuartos, fue muy floja en resultados, de las peores desde 2004. 

¿Con qué estilo jugar? ¿Cómo agrandarse? ¿Cómo no regalarse a los flojos números históricos? Esta semana, será clave para el fútbol chileno.

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