Una clase de fútbol con Rodrigo Ureña

El volante central de América de Cali da ideas y referencias sobre el lugar de la cancha que ocupa.

El volante chileno Rodrigo Ureña, de 27 años, es un estudioso del fútbol. Mira partidos solo si los va a analizar. Toma enseñanzas del fútbol español, inglés e italiano. Andrea Pirlo, flamante entrenador de la Juventus, es su referente en el puesto. Bienvenidos a la bitácora de pensamientos de la piedra angular de América de Cali.

- ¿Cuándo empezaste a jugar de volante central?
- A los 16 años. Siempre jugué de volante, 10 o de 8 y un técnico decidió retrasarme un poco más, para poder darle mejor salida al equipo y fútbol en el primer pase. Así que él fue el que me empezó a ubicar allí y me enseñó lo que era sentir un poco más la marca. Un poco más retrasado podía recibir un poco más libre. Me sirvió bastante y me sentí muy cómodo.

- ¿Qué entrenador fue?
- El chifli Rojas. Un jugador histórico de Cobreloa.

- ¿Cuál fue tu reacción cuando te cambió de posición?
- En primera instancia, me pareció un poco raro. Pero con el andar de los partidos me iba dando cuenta que siempre el balón pasaba por mis pies y, finalmente, es lo que al futbolista le gusta. Ya con el correr de los meses fui agarrándole muchísimo más cariño al puesto y fui mejorando la faceta defensiva.

- ¿Qué cosas sentís que incorporaste al puesto de volante central que traías de otra posición?
- Un poco más de visión de juego. Pensar. Muchas veces intentaba intuir lo que podía hacer un volante 10, porque tantos años jugando ahí. Cada vez que me enfrentaba a ellos, sentía que podía adivinar muchos movimientos.

- ¿Las cosas que más te costaron?
- Creo que, de repente, todos tenemos distintos tipos de técnico. A veces, hay técnicos a los que les gusta el volante central más rompedor o más metedor de patadas o más violento. Yo, en ese sentido, intento siempre, prácticamente, no hacer faltas para quitar el balón. Son muy pocas las veces que recibo tarjeta amarilla. Eso se convierte en un fuerte mío.

- ¿Cuál es tu forma de correr la cancha?
- Me preocupo mucho de lo que están haciendo mis volantes de acompañamiento. Cuáles son sus movimientos, su posicionamiento en el campo y, a partir de eso, me muevo tanto para descender como para el armado para salir jugando. Hacerle un desmarque para que mi compañero pueda recibir el balón solo. Puede ser que siempre estoy intentando ser línea de pase y ayudar a que mi compañero sienta el balón conmigo y empecemos a hilar mejores jugadas.

- ¿Cómo se aprende la ubicación?
- Yo creo que eso viene un poco del aprendizaje táctico. He tenido técnicos que me han enseñado mucho a leer la jugada. A interpretar muchísimas veces el ataque del rival. Muchas veces te pillaban defendiendo hacia atrás en un 4vs3 o en un 5vs3. O siendo punta de lanza de tus dos centrales. Son cosas tácticas que uno va adquiriendo con los años y las va puliendo y haciéndolas en beneficio del equipo.

- Si vos tuvieras que explicar un tipo de ejercicio para mejorar la posición, ¿qué se puede hacer?
- Armaría la línea de cuatro defensores más un volante de contención, más los dos creativos. En este caso, arquero 1-4-1-2. Que los dos volantes vayan a la sintonía mía a defender y que empiece a mover el balón el equipo contrario. Me refiero poner, por ejemplo, un diez, tres delanteros, dos internos y un central. Ahí, uno también, como volante cinco, va mejorando la ubicación al conocer al compañero. Diciéndole cuándo tiene que cerrar más, cuándo tiene que irse. Ese es un muy buen trabajo para un volante central que quiere mejorar su visión.

- ¿Qué tan importante es la comunicación?
- Yo soy de muchísima concentración. Intento estar lo más alerta posible. A mis compañeros, les hablo antes del partido. Para que sepan cómo suelo reaccionar o, si les hago un gesto determinado, sepan qué hacer. O si salgo a presionar, saco la mano hacia un costado y quiere decir que necesito que achiquen conmigo hacia adelante para sacarle espacio al rival. Son cosas de ese estilo. Cuando uno tiene ese feeling con los compañeros, es fácil comunicarse. Con el tiempo, uno solo pega una mirada y ya sabe cuándo uno tiene que salir. Son movimientos que se van determinando a la hora de conocer a tus compañeros.

- ¿Tus referentes?
- Siempre me han gustado volantes que sean de muy bien pie. En realidad, me gusta mucho Andrea Pirlo. Streven Gerrard era un volante de mucha llegada, pero también tenía esa disposición táctica a la hora de defender que te hacía parecer que jugabas con doble cinco. En el fútbol moderno hay muchos volantes: Toni Kroos. Sergio Busquets tiene características tácticas innatas y yo lo admiro. Si vos recuperás muchísimas pelotas, pero no se la das a un compañero con ventaja, con un pase que le quede cómodo a un volante, le terminas tirando un problema. Eso es muy importante porque en mi posición yo estoy para ayudar a mis compañeros.

- ¿Qué tan importante es que el pase mejore la opción del compañero?
- Te soy muy franco: hay muchos técnicos que hoy no ven esas cosas. O la gente en la tribuna no se percata que, si un pase va bien dirigido o a la velocidad correcta, puede ayudar muchísimo a la jugada que viene. Hoy, te piden un pase firme o fuerte y, de repente, tienes que ponerte a pensar que tu compañero tiene un jugador en la espalda que lo quiere anticipar y le picotean los tobillos. Por eso, es fundamental un buen pase en el inicio y, cada vez que tu filtras, tiene que ser como si fuera un último pase. Porque finalmente tienen que darle la comodidad para que él pueda seguir jugando. Normalmente, en el fútbol de elite, un buen pase del volante central al diez, con las canchas que hay, quizás ni tiene la necesidad de controlarla. Puede hasta jugar de primera. Se apura una jugada y una opción puede terminar de gol.

- En cuanto a ese inicio de jugada, sobre todo de Barcelona de Guardiola en adelante, se puso de moda que el volante pase a líbero, ¿cómo te sentís en ese proceso?
- Bien, me siento bastante cómodo. Si bien, hay que tener personalidad a la hora de jugar o de pedir el balón, creo que hay hacer partícipes a los demás. Entrar como volante cinco a central es importante. Por ahí, con un pase podés sacarte dos rivales de encima y, ahí sí, cambiar la velocidad. El desmarque hacia adelante para poder recibir de nuevo el balón y poder filtrársela a los rivales, que es lo más importante. Mi trabajo es hacer que los volantes jueguen cómodos.

- Muchos de los goles que se hacen hoy son de interior que llegan al área rival. Es un movimiento muy incómodo para el volante central porque la jugada le queda en la espalda.
- El volante mixto que estábamos hablando hace un rato. Esa jugada, normalmente, se habla mucho, para mí uno lo va adquiriendo con el tiempo, porque te lo va dando la experiencia. Muchas veces a mí me pasa que, cuando voy entrando al área, veo al nueve, pero relojeo atrás, porque si la pelota pasa, no la toca nadie y hace el gol el que viene atrás, la responsabilidad es mía. Por eso, desde lo táctico, voy apreciando una jugada, pero leyendo hacia atrás porque es cierto que muchos goles los hace ese jugador que entra. Si tu tienes esa inteligencia de poder mirar ese jugador y poder ser un receptor antes de que le llega, ayudas mucho a los centrales.

- ¿Cómo se entrena el ojo?
- Un poco de todo. Me gusta mucho el fútbol europeo, pero son todas ligas distintas desde la disposición. El inglés es mucho más explosivo y los pases son más fuertes, filtrados más que precisos. En el fútbol español, los pases son más precisos que fuertes. Y, obviamente, el fútbol italiano, que es para mí es muy bueno en lo táctico, un balón detenido puede cambiar el rumbo de un partido. Ellos desde lo técnico no han sido tan completos como si lo son desde lo táctico. El orden tapa muchas cosas. Uno mejora el ojo o la precisión dependiendo mucho qué tan presionado juegas. Si por ahí te sientes cómodo con el jugador que tienes al lado. Va a depender de muchas cosas. Pero la clave es analizar el juego, no ver fútbol por verlo. De esa forma, uno aprende mucho. A mi no me gusta ver por ver.

- Formás parte de una generación de mediocampistas chilenos con buen pie, ¿por qué el fútbol chileno pegó ese salto?
- Yo siento que los volantes chilenos tienen una muy buena capacidad física. El que diga que eso no es importante está equivocado: el fútbol moderno es de mucho ida y vuelta y la capacidad aeróbica del futbolista está marcando mucho. En el fútbol chileno, desde muy chicos, ya te vienen inculcando este chip de querés que juegues más con el balón. Que la jugada sea más picante. Que la pelota pase por los volantes. Que si no entramos por un lado, intentemos por el otro. La capacidad para jugar con el balón en los pies es determinante y genera identidad.

- ¿Qué le fuiste sacando al volante colombiano?
- Es un volante muy potente. El colombiano es muy potente porque, en sí, ellos tienen inculcada la potencia que en Sudamérica la tienen ellos, los ecuatorianos o los brasileños. Tienen velocidad. En mi posición hay dos o tres tipos de estilo de juego: uno es de los que chocan más que se preocupan por cortar el juego. Eso ocurre acá. En Chile, he notado que se están ocupando de tener volante de buen pie, jugando largo o corto. Acá he visto mucho jugador de buen pie pero muchas veces que apela a lo físico que a lo técnico.

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