Talleres puso la cara y el corazón para hacer historia

El equipo de Vojvoda fue estratégico para lograr un resultado que quedará para siempre: desde Córdoba, la T conquistó el Morumbí,

Pasarán los años y a los niños les contarán el mismo relato: Guido Herrera puso la mejilla para atajar una pelota.

Va a ser así pase lo que pase con Talleres en la Libertadores. "Ustedes no me ven, pero yo estoy", decía una bandera en la tribuna del Morumbí, recordando a la Melli Oviedo, una fanática que murió por fibrosis quística. No se trata de un recuerdo si no de una demostración: todo Córdoba estaba en San Pablo.

Fue en el Morumbí, que reabría sus puertas. Un mito en las biografías de la pelota: de hecho, Sao Paulo se mantiene invicto como local ante equipos de Argentina en la CONMEBOL Libertadores, con once victorias y dos empates.

Talleres hizo historia. No era el favorito para el cruce, pero en el Mario Alberto Kempes empezó a marcar el rumbo: ganó 2-0, la semana pasada, con dos golazos, uno de Juan Ramírez y otro de Tomás Pochettino. En el Morumbí, fue firme. Tuvo una defensa organizada que cuidó muy bien el área. Un mediocampo que se ocupó particularmente de tapar los lanzamientos de los jugadores de San Pablo. Que organizadamente custodió su espacio.

Todo el corazón de los cordobeces se volvió arte. Al Cholo Guiñazú le hicieron un trapo gigante pidiéndole una camiseta. En la puerta del hotel los alentaron, los despidieron hacia el estadio y hasta los acompañaron. Todos juntos. Peleando para poder ganarse un espacio en la próxima CONMEBOL Libertadores.

Los jugadores, al terminar el partido, fueron saltando y festejando hasta la tribuna. Ahora, el destino será contra Palestino. Luego, estará el grupo A con River, con Alianza Lima y con Internacional de Porto Alegre. La T no se achica. Ya lo demostró. Quedan muchos capítulos de esta historia.

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