San Lorenzo, el club que persiguió durante 54 años la Gloria Eterna y conquistó la CONMEBOL Libertadores

El primer argentino en disputarla, el último grande en ganarla. En el día de su aniversario la historia de cómo San Lorenzo consiguió la CONMEBOL Libertadores

La idea de Lorenzo Bartolomé Martín Massa fue solidaria y constructiva. El sacerdote salesiano de Boedo negoció con los chicos que pasaban horas y horas jugando en la calle que él les abriría la puerta del Oratorio San Antonio para que practicaran deportes a cambio de que aseguraran su presencia en la misa los domingos. Así nació San Lorenzo de Almagro el 1 de abril de 1908. Hoy, hace 112 años.

El surgimiento de los clubes en Argentina, y otras partes del mundo, es bastante similar: ocupan un espacio de contención para los chicos que corren en la calle detrás de una pelota. El origen de San Lorenzo no sólo está ligado a la contención, al espacio recreativo y barrial, sino también a la religión. Su propio nombre es una muestra clara de esto: un santo llamado Lorenzo.

La relación entre San Lorenzo y la Copa Libertadores está atravesada por la religión y los desencuentros. La expectativa y la desilusión. El sueño y el desencanto. Fue el primero de los argentinos en disputarla y el último de los equipos grandes de Argentina en levantarla. En su debut estuvo muy cerca de cumplir un sueño, pero la desilusión se impuso. En 1960 quedó eliminado en las semifinales ante Peñarol.

Desde ese día al Ciclón se le negó la Copa y cargó durante muchos años con la presión de ser el único de los cinco grandes de Argentina en no haberla conseguido. La ansiedad y la presión crecían y finalmente en 2014 el destino del equipo de Boedo cambió. Para muchos es inevitable relacionarlo con la asunción de Jorge Bergoglio como Papa. El 13 de marzo de 2013 el sacerdote argentino, fanático de San Lorenzo, se convirtió en 'Francisco' en honor al santo de Asís y el éxito llegó a su equipo.

En diciembre de ese mismo año el Ciclón se consagró campeón del Torneo Apertura de la mano de Juan Antonio Pizzi y los medios de todo el mundo incluyeron el triunfo en sus tapas: “El equipo del Papa Francisco ganó el campeonato argentino”. Después de seis años sin festejar, la alegría volvió, pero la victoria más anhelada llegó al año siguiente.

Fueron 54 años de espera, 54 años de anhelar con toda la fuerza, 54 años en los que miles de hinchas rezaron por un título que se hacía desear y finalmente llegó. Ese 13 de agosto el tránsito en los accesos aledaños a San Juan y Boedo estaba cortado, las banderas colgaban de las casas y edificios. El barrio de Boedo estaba acariciando la gloria y sólo se hablaba de eso. Los gladiadores titulares para enfrentar a Nacional de Paraguay fueron Torrico; Buffarini, Cetto, Gentiletti, Mas; Villalba, Ortigoza, Mercier,  Cauteruccio y Matos. Estos once tenían en sus pies el sueño de los 44 mil hinchas presentes.

A los 35 minutos, de penal, Ortigoza marcó el único gol del partido y la hinchada gritó desde lo más fuerte de sus entrañas. Ese gol cambiaría la historia del Ciclón para siempre y los fanáticos lo sabían. A los 50 minutos del segundo tiempo el árbitro Sandro Ricci pitó el final y la emoción invadió a todos los presentes en el Nuevo Gasómetro. La espera había terminado, el deseo se había concretado y San Lorenzo era campeón de la CONMEBOL Libertadores. Boedo festejaba y desde Roma el Papa Francisco también. Al tiempo la copa viajó al Vaticano y el máximo pontífice la acarició. Los creyentes podrían sostener que el rezo de Bergoglio ayudó o que una ayuda divina acompañó durante los 90 minutos a los jugadores. Los ateos dirán que era lo que el plantel dirigido por el Patón Bauza merecía después de tanto esfuerzo o el simple resultado de una campaña en la que ganaron 6 partidos, empataron 4 y perdieron 4. Tal vez fue la sociedad entre Mercier-Ortigoza, o la velocidad por las bandas de Buffarini y Villalba, lo que está claro es que San Lorenzo dejó atrás la presión de ser el único grande sin Copa y en 2014 fue el mejor equipo de América.

Hoy 112 años después de su nacimiento, el equipo de Boedo planea regresar a donde estaba ubicado el Viejo Gasómetro en Avenida La Plata y volver a su lugar de origen. 112 años de historia, de sufrimiento y de gloria.  

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