Russo y la filosofía de la tranquilidad que grita desde el banco

El entrenador pidió en reiteradas ocasiones calma para poder decidir mejor. También, su ayudante exigió ahicar las líneas.

En sus primeras tres intervenciones, Miguel Russo sale del banco con las manos dentro de un sobretodo beige y grita la palabra: "Tranquilo". La primera es para Edwin Cardona, que se apresura en un giro y lanza rápido: "Tranquilo, arrancá primero". La segunda es para Frank Fabra: "Tranquilo, Frank, tomate un segundo más para pensar". La tercera es para el equipo, a los 20 del primer tiempo, cuando todavía el gol no sale: "Tranquilos, ya va a salir". Como si los 64 años y haber ganado una Copa Libertadores fuera la dosis justa para pensar en un club estridente. Ese, quizás, sea el secreto de su éxito.

Sin Jorman Campuzano, su jugador por excelencia, Pol Fernández asume los papeles de volante central. La lógica suponía que Nicolás Capaldo haría las veces de tapón, pero el entrenador movió las fichas y su decisión fue acertada. En corto y en largo, el ex Racing mostró una comprensión ideal del juego que le sumó una salida de lujo a Boca. El dominio se mantuvo. Los azules y oro cerraron en La Bombonera su mejor partido desde que regresó la pelota. Llega a octavos afilado.

Russo hizo pie en Boca desde que lo confirmaron como entrenador. Ganó el torneo local y se consolidó. Ha rejuvenecido a Carlos Tevez, que jugó de maravilla. "Movela Pol, movela", fue el mensaje del capitán en varios fragmentos del partido. En consonancia con el técnico, entienden el peligro que genera el vértigo xeneize pero no puede ser el único argumento. La distancia entre la defensa y los delanteros es una preocupación que se resuelve con pases y con las líneas más adelantadas. Leandro Somoza, asistente de Russo, remarcó eso durante el encuentro, pidiéndole a Carlos Izquierdoz y a Lisandro López que acorten los espacios.

Otro detalle intersante del entrenador fue el pedido de orden en varias oportunidades en que se dieron presiones individuales. El concepto lo reforzó Izquierdoz en una indicación a Capaldo: "En la zona, Nico, nunca al hombre". Boca se organiza en un 4-4-2 cuando no le toca tener la pelota. Tevez queda descolgado, un paso adelante de Soldano, pero activa la presión del equipo cuando decide ir a buscar más adelante. El éxito no es solamente la goleada: es que el equipo cada día tiene más uniformidad. Tranquilidad es el concepto.

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