Rubio, el hombre que hizo póquer

Marcó cuatro goles en la victoria 5-4 de Universidad Concepción ante Sporting Cristal. El segundo y el tercero fueron dos obras de arte. Más que figura.

Patricio Rubio hace un homenaje a la escolaridad: acaso su segundo y su tercer gol de la noche debiera pasarse en todas las escuelitas de fútbol del continente. Y más.

Rubio tiene dos empeines con un amor especial por la pelota: la abraza, con el alma, con fuerza, en el aire, para clavarla en el ángulo.

Es un demostración del ejercicio de la confianza: porque cuando sale la primera, sale la segunda y sale la tercera. Entonces, en el minuto de descuento, la cuarta.

El primer tiempo de Concepción y Cristal es muy bueno, aunque sin tantas luces como el segundo. Termina con un error de los peruanos, que aprovecha Rubio, definiendo cruzado, de derecha. Pero no frena. Nunca va a frenar. Es el triunfo 5-4 de los chilenos.

Es la segunda vez en la historia en que Rubio hace cuatro goles en el mismo día: septiembre de 2018, jugando para Everton, le hace, en un 4-2, esa cifra a Colo Colo, en Sausalito.

Rubio tiene magia. Quizás, se la pidió prestada a Ronaldinho, cuando compartieron equipo en Querétaro. Su contudencia fue impresionante: pateó cuatro veces al arco y todas fueron gol.

“Gracias a mis compañeros porque sin ellos no soy nada. Fueron golazos pero estoy muy feliz por el grupo”, dijo, al terminar el partido, cuando su compañeros gastaban sus brazos en darle las gracias.

Rubio le dio la primera victoria en la historia a Universidad de Concepción. Es fundamental decirlo: el triunfo es suyo, aunque le baje los humos a tanta historia. 

Pase lo que pase, ésta noche quedará en la historia. Por eso, Rubio sale de la cancha con la pelota bajo el brazo: se la lleva de recuerdo.

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