Santa Cruz mostró el manual del centrodelantero

Metió el primer gol de Olimpia, un cabezazo. Descargó siempre bien y manejó los tiempos del partido. Fue clave para que Olimpia ganara 3-0.

Los más de 600 partidos jugados se le ven a los 16 minutos del segundo tiempo. Su equipo ya gana 2-0, de visitante, en un estadio difícil, en la primera victoria de ésta CONMEBOL Libertadores. El triunfo deja bien arriba a Olimpia en el Grupo C. Entonces, pisa la pelota, aunque frene un ataque sediento, gira el cuerpo, consume segundos, se la pasa a un compañero y, desde la posesión, defiende el resultado. 

Hace lo que indica el manual del nueve porque, a los 37 años, ya se lo sabe de memoria: descarga el pase y parte como una flecha hacia el área para recibir donde es un especialista. Unos minutos antes, hizo el gol que abrió el partido que Olimpia ya gobernaba desde el juego y las situaciones de gol. Un centro donde hizo valer sus 191 centímetros de longitud. Una bala surgida desde la cabeza, imposible de detener, apuntando al suelo, como lo hacen los que saben. 

Santa Cruz es, según dice Garnero, un ejemplo no sólo como futbolista si no como deportista. Un profesional en entrenarse y en cuidar el cuerpo. Un talento acompañado por una disciplina fundamental para que vean sus compañeros más joven y traten de imitar. “Creo que en los partidos anteriores nos faltó efectividad, pero creamos oportunidades, dijo, antes de viajar a Perú, y respondió sobre el césped marcando un gol que sirvió para que la red se le abriera a sus compañeros. "Fue fundamental que manejáramos el tiempo del partido en el primer tiempo", argumentó, al finalizar el encuentro.

Tan importante es que, apenas su equipo convierte el 3-0 -antes se perdió uno claro-, Garnero decide cambiarlo, cosa de cuidarlo, porque el partido está encaminado. Sus compañeros, al llegar al banco, lo aplauden. Santa Cruz, con su clase y su inteligencia, jerarquiza al torneo.

Cerrar