River y su dolor de cabeza: la pelota parada

"No hay que generar una psicosis", explicó alguna vez el entrenador, que sufrió mucho en La Bombonera en este aspecto.

Franco Armani le habla a Javier Pinola enojado. Es el cuarto centro desde un tiro libre por la derecha que lanza Boca y River perdió todos los saltos en el primer palo. El arquero mira al banco de suplentes y busca soluciones, pero no las consigue. El mérito de Alexis Mac Allister de pegarle y que la pelota baje rápido es indiscutible, aún así hay problemas para anticipar esa zona. No es nuevo ya que históricamente le costó al equipo de Marcelo Gallardo, aunque el entrenador dejó bien en claro su pensamiento en febrero de 2019: "No es nuestra idea el tomar a la pelota parada como algo que no nos deje dormir. No hay que generar una psicosis. Si te hacen goles de pelota parada, tenés que hacer méritos para meter más goles que el rival. Si no, no vas a poder ganar un partido o un campeonato".

Lucas Martínez Quarta mide 1,83. Javier Pinola, 1,8.Rafael Santos Borré, 1,74. Nacho Fernández, 1,82. Matías Suárez, 1,82. Enzo Pérez, 1,77. Gonzalo Montiel, 1,75. Esos son los mejores cabeceadores de éste River titular, excluyendo a Lucas Pratto (1,87), a Ignacio Scocco (1,76) y a Paulo Díaz (1,8). No es un equipo con gran altura. Sobre todo, contra Flamengo, que cuenta con Pablo Marí (1,93), Rodrigo Caio (1,82), Bruno Henrique (1,84), Gabigol (1,76), Filipe Luis (1,82), Gerson (1,82), Willian Arao (1,82). Flamengo convirtió cuatro goles de cabeza en la Libertadores, dos de ellos en semifinales. En el Brasileirao tiene 14. Bruno Henrique, con cuatro tantos, es el que más marcó de esta manera.   

River marca en los córners con dos jugadores libres. A veces, lo hace con tres. Al primer palo, suele ir Matías Suárez. Borré y Nacho se reparten la segunda zona. El colombiano, pese a no ser tan alto, es quien más saca. Por dos razones: primero, porque al punto de penal caen en promedio el 80% de las pelotas y porque salta muy alto, debido a la explosión que tienen sus músculos. El problema está en las pelotas que llegan desde tres cuartos. Ahí, Gallardo dispone que los jugadores se paren bien adelante para, en complicidad con la línea del offside, evitar los cabezazos al lado del arco. Uno de los problemas está en que Franco Armani no se caracteriza por ser un gran salidor y, por lo tanto, esa zona queda con complejidades. 

A Gallardo, aún así, no le importa tanto esa problemática. En un enfrentamiento contra Racing, el equipo que más había convertido de esa manera en la Superliga, sintetizó: "Es verdad que el año pasado sufrimos la pelota parada, pero fuimos campeones de América sufriendo la pelota parada. Si bien nos ocupa, porque tenemos que achicar el márgen de error, también debemos ocuparnos en otras cosas. Sufrimos como todos, a todos los equipos del fútbol argentino le hacen goles de pelota parada. Nosotros no tenemos un plantel de mucha altura, pero sí le damos prioridad a otras cosas: a jugadores con mayor calidad técnica, con mayor capacidad mental". Ese día venció 2-0.

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