River festejó con sus hinchas en el Monumental su cuarta CONMEBOL Libertadores

El plantel regresó de Abu Dhabi, donde ayer terminó tercero en el Mundial de Clubes; habrá una caravana rumbo al Monumental, donde los fanáticos esperan para festejar

Gonzalo Martínez mueve el puño izquierdo como si fuera un cubilete. Vaya uno a saber si es consciente realmente de la idolatría que genera ahí, a su lado, sobre el asfalto. Le grita a los compañeros, desde el óbnibus, que vayan a la parte de adelante para seguir saludando a la gente. Hace exactamente dos horas, se subieron al micro en el aeropuerto de Ezeiza. Saben que habrá un festejo increíble, pero desconocen lo que nadie se esperaba: la gente se sube a las autopistas para abrazarlos. El Monumental está repleto. Aunque no haya un partido de fútbol, hay un festejo y vale la pena esperar: bienvenido al campeón de la CONMEBOL Libertadores.

Los futbolistas viajan con el torso desnudo. De tanto cantar adentro, la temperatura corporal vuela y la emoción da calor. Exequiel Palacios, Bruno Zuculini, Ignacio Scocco y Pity encabezan el micro. La gente delira mirando las pantallas. Marcelo Gallardo ingresa rápidamente en la concentración. Están cansados, pero la alegría empuja. En definitiva, hace meses que están trabajando juntos y lograron el objetivo.

En el césped del Monumental, esperan las tres Libertadores que el club de Nuñez ya ganó en su historia: 1968, 1996, 2015. En el micro está la otra. La van a entrar, la van a hacer girar por el estadio, la van a sumar a la vitrinas, con el un valor agregado: esta vez, la final fue contra Boca.

Está la familia: los hijos y las hijas de Martínez Quarta, de Ponzio, de Enzo Pérez. Ya con la Libertadores abrazada, todo es más tranquilo. Aunque el corazón les delira. Porque la caravana que realiza la gente desde Ezeiza hasta el Monumental, pasando por todos los barrios, cambiando de la Provincia de Buenos Aires hasta la Ciudad de Buenos Aires, demostrando una de las movilizaciones más emotivas de los últimos años de Argentina. El sol empieza a caer y los corazones siguen latiendo.

Hay una alfombra roja. Hay flashes que se disparan desde mil cámaras. Los jugadores muestran sus testimonios vía las redes sociales en sus teléfonos. Se bajan del micro y entran a la concentración para acomodarse. Primero, salen los más jóvenes y se enfrentan con la ovación de la gente. Es nombrado Nahuel Gallardo, hijo del Muñeco. Uno por uno son mencionados y los reciben con palmas. El primer gran aliento fue para Milton Casco. Entra Palacios y piden que no se vaya de River. Franco Armani, Juan Fernando Quinteros y Rafael Santos Borré están en Colombia y la hinchada los aplaude para que se escuche a la distancia. Pinola ingresa con sus tres hijos. Se apagan las luces, se prenden los flashes de los celulares, gritan qué loco que está: Martínez está en la cancha. Jonatan Maidana es el anteúltimo del plantel. Y el último futbolista es Leo Ponzio, su capitán, referente. Los últimos son el cuerpo técnico. Aparecen Matías Buján y Hernán Luján. 

Y el último es el más amado. El máximo ídolo. Lo precede un video. La gente llora en las tribunas. Lo corea. Lo grita: “Marcelo, el Muñeco, Gallardo”. Que ingresa con la CONMEBOL Libertadores, con sus otros dos hijos y todo el resto del personal que trabaja para River. Se la da a Ponzio, a Maidana y los tres levantan el trofeo.

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