René Higuita, el escorpión que se lució porque estaba en su naturaleza

Fue figura en el plantel campeón de Atlético Nacional en 1989 y en el que alcanzó la final en 1995; sus grandes atajadas y goles

Hablar de René Higuita y no mencionar al famoso escorpión sería como hablar de Colombia y no mencionar el café, o de Uruguay y olvidarse del mate. Higuita es, entre otras cosas, su escorpión. Esto se debe a que el arquero instauró una manera de despejar la pelota levantando los pies al saltar emulando a un escorpión. Su estilo estuvo marcado por la originalidad y los riesgos, le gustaba salir jugando y asustaba a más de uno. Dentro de los logros que ostenta, está la CONMEBOL Libertadores de 1989. Ese año con Atlético Nacional consiguió la gloria eterna y fue la primera vez que un equipo colombiano se consagró campeón de América. Otro de sus reconocmientos es que es el tercer arquero que más goles convirtió (41) detrás de Chilavert y Rogerio Céni. 

Él no sólo despejaba sino que también convertía. Ese año ejecutó un penal a la perfección ante Millonarios que Sergio Goicochea no pudo atajar y otro a Deportivo Quito. Fue en esa campaña que el conjunto de Colombia eliminó en los cuartos de final a Millonarios, en las Semifinales a Danubio y la final fue ante Olimpia.

En la ida los paraguayos ganaron 2 a 0, y en la vuelta tras finalizar 2 a 0 se llegó a la instancia de penales. Higuita arrancó bien, en un duelo de arqueros tapó el primero de Ever Hugo Almeida, pero los siguientes cuatro no… Aún así cuando iban 3 a 4 abajo los de Colombia, el arquero cambió de posición. Abandonó el arco, dejó los guantes, y cambió de lugar. Ahora él estaba en el punto del penal. Miró fijo a Almeida y disparó fuerte al medio y ¡Gol de Higuita!

A partir de ahí la definición se puso aún más tensa. El marcador estaba igualado y la definición era a un penal. Higuita atajó a Gabriel González Chavez, pero a Felipe Pérez se lo atajaron. Higuita atajó a Jorge Guasch, pero a Gilbardo Gómez se lo atajaron.  Higuita atajó a Fermín Balbuena, pero a Luis Perea se lo atajaron. Higuita estaba imparable, ya había atajado tres penales seguidos y ¡cuatro también! Finalmente Leonel Álvarez tenía en sus pies, la posibilidad de convertir y que Atlético Nacional levantara su primera copa, y lo logró. Claro, sin la magia de Higuita hubiese sido imposible.

Otra de sus grandes hazañas en la Copa Libertadores fue aquel gol de tiro libre que marcó ante River Plate en 1995 y Germán Burgos no pudo despejar. Año en que Atlético Nacional alcanzó la final y cayó ante Gremio. Higuita no sólo se lució en la definición por penales más emblemática de Atlético Nacional sino que además goleó a rivales como un delantero. Hay una famosa fábula conocida como El escorpión y la rana en la que el artrópodo le pide al anfibio que lo ayude a cruzar un lago. Este último le pregunta si no va a picarlo, ante lo cual le responde que en caso de hacerlo ambos morirían ahogados. La rana cruza al escorpión confiando en él, pero el escorpión la pica y le explica “No he tenido elección, está en mi naturaleza”. En la naturaleza de Higuita está desafiar las normas. Salir jugando desde el arco, meter goles, despejar como un escorpión y lucirse siendo irreverente a lo establecido. Higuita, mediático como pocos, original como ninguno, es uno de los grandes arqueros que con su creatividad e impronta deslumbró al fútbol.

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