Domenec Torrent: el analista que llegó a entrenador de Flamengo

El entrenador de Flamengo encabeza una restructuración para el último campeón de la CONMEBOL Libertadores.

El abrazo fue un espaldarazo. De los primeros nueve puntos, había sacado tres y el murmullo crecía. El rival era Gremio, famoso por ser remolón y arrancar a pelear cuando la temporada avanza. Perdían 1-0 y las voces sonaban en su cabeza: que Guardiola, que Jorge Jesús, que el club más grande del mundo. Sobre la hora, Flamengo lo empató y Gabigol trotó hasta el banco de suplentes y se lo dedicó al entrenador. Desde ese día, Domenec Torrent pudo empezar a respirar.

Torrent representa una tercera oleada de personas que llegan a entrenadores. La primera la constituyeron los ex jugadores. La segunda la de los que no llegaron y apostaron a ser directores técnicos. La tercera, la de él, es la de los que no tuvieron carreras como profesionales, se especializaron como analistas de video y, desde ahí, saltaron al banco de suplentes. Su trayectoria como futbolista duró nueve años en torneos regionales de Catalunya. Su primera década como DT fue amateur: entre 1994 y 2004, pasó por el Palafrugell y el Palamós, dos equipos de tercera. 

Ahí construyó su identidad haciendo flipar –así dicen– a sus dirigidos: en una caja gigante llevaba montañas de VHS que editaba, le entregaba a cada jugador y después pedía que se lo devolvieran para reutilizarlos. Se volvió un mito del análisis. José Ramón Alexanko –ex jugador del Barcelona y de la Selección de España– lo empezó a estudiar a la distancia y, en 2007, cuando arribó al cargo de director deportivo culé lo convocó para que acompañara a Pep Guardiola en el Barcelona B en la Tercera División. Ahí, Torrent dejó su cargo de administrativo en una casa bancaria y apostó al fútbol. El periodista Lu Martín –crack de la pluma, que el año pasado publicó el recomendadísimo Cuadernos de Manchester– dice que, si esto no salía, podría haberse dedicado a la gastronomía ya que hace paellas de la hostia.

Pero Guardiola lo conocía por otra referencia: Tito Vilanova, su ayudante en el período de Barcelona –falleció en 2014–, lo referenciaba porque sabía todo de la Tercera División. La diferencia estaba en la perspectiva: a Pep, que en 2006 viajó a Argentina para hablar con Marcelo Bielsa para charlar sobre el papel de los videos, le interesaba que sus analistas también estuvieran en el césped. Que fueran un soporte dentro y fuera del campo. Esa lupa es fundamental para entender a Torrent: no es lo mismo un laboratorio que el olor a ser humano.

Estas ideas las debatió Guardiola, en un bar en Palermo, antes de ir a ver a Bielsa, con Matías Manna, analista entrenador de la Selección Argentina. Él tira del hilo de esta hipótesis y plantea: "No fueron analistas, sino entrenadores. La visión sistémica en el armado del cuerpo técnico fue clave en el proceso de Guardiola como entrenador. De nada sirve tener un analista aislado sin participación en la metodología de entrenamiento. El que analiza debe conocer como el que más el modelo de juego. Su visión como todos los elementos del staff debe ser integral".

Torrent es un heredero directo del fútbol de posición. En una entrevista imperdible a Diego Torres, en El País, da una definición para diccionario de ideología de fútbol: “Mucha gente se confunde con el juego posicional. Se trata de ocupar la posición: es igual con quién. Con el Bayern en la banda izquierda teníamos a Ribéry y Alaba. Pep se lo decía: es igual quién haga de lateral. Si Ribéry quería venir a buscar el balón al lateral, Thiago se iba de extremo y Alaba se iba dentro como interior. Daba igual. Ahora, en la pérdida de balón la responsabilidad de cada uno era distinta: Ribéry era lateral hasta que no recuperárbamos la pelota. Esto va unido a las calidades individuales: hay jugadores que no se van a encontrar cómodos intercambiándose con el extremo, pero Gundogan lo puede hacer, De Bruyne ha jugado de extremo, Sterling juega muy bien por dentro, y a Sané le cuesta, porque es extremo puro”.

Torrent asume en Flamengo tras el paso de Jorge Jesús, ganador de la Copa y del Brasileirao. No será fácil, aunque el catalán promete no tocar nada de lo que está bien: eso es un problema ya que Jesús gestiona de una manera particular, anunciando al comienzo de su tarea que once serán titulares y siete suplentes y de eso no se mueve. Su llegada es un símbolo eurocéntrico: en la edición pasada de torneos continentales obtuvieron la Libertadores un portugués y la Sudamericana, un español (Miguel Ángel Ramírez, al mando de Independiente del Valle). El respaldo al catalán llegó de Rafinha, emblema del equipo de Río de Janeiro, quien compartió con él en Bayern Munich. Sin embargo, el respaldo más contundente fue el de la marca: el grupo City –nueve equipos en el mundo– se volvió una escudería. El Girona y el New York son del Sheikh Mansour, viceprimer ministro de Emiratos Árabes. Representan un estilo, que ahora llega al club más popular del mundo.

¿Por qué importa un estilo? Lo dice el propio Torrent y es un leitmotiv: “Mirando este Barcelona lo que intuyo es que debes tener un estilo claro: ¿Quieres jugar en largo? Juega en largo. ¿Quieren jugar a la contra? A la contra. Pero si en cuatro años tienes dos o tres entrenadores distintos, casi sin nada que ver unos con otros, quieras que no los automatismos se pierden porque uno quiere una cosa y otro otra, uno quiere apretar más arriba y el otro replegarse un poco más. Y todo es lícito y bueno. Se puede ganar de cualquier manera. Pero hay que crear un estilo. Porque puedes perder con todos los estilos, pero si además pierdes el estilo, cuando pierdes no te queda nada, solo fichar jugadores a ver si ellos mismos resuelven”.   

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