Pratto, el festejo de moda que eligió su hija por la que volvió a River

El delantero fue una de las figuras de la final. Ahora es ídolo, pero le tocó pelearla en la vida. La historia de por qué regresó a Argentina.

Pía, su hija, a la que lleva tatuada en el brazo izquierdo, se puso a mirar videos y le pidió a su papá que, si hacía un gol en la final, quería que lo celebrara de esa manera. "Vuelvo a la Argentina por mi hija. Soy hijo de padres separados y en 29 años nunca tuve una figura paterna. El que tiene hijos entiende lo importante que es para mí estar cerca de mi familia", explicó, en una conferencia de prensa, en San Pablo, antes de pegar la vuelta a Buenos Aires. Nunca fue fácil la vida de Lucas Pratto: River pagó por él 11.5 millones de euros y otro 1.5 millones por objetivos, pero hubo una época en la que ganó 50 pesos por noche por trabajar de patovica en un salón de fiestas infantiles. Ahí hizo valer su apodo de Oso. Ahora, en el centro del Monumental, festeja la Recopa con una máscara de ese animal y las gentes usan un emoticón como símbolo de un nuevo título. El hashtag de #ModoOso copa las redes.

El festejo es característico: sus compañeros se paran en el escenario y emulan la celebración. Cruza los brazos y se pone de costado. Es que el 2-0 que marca es la clave para el triunfo. Porque es cierto que la pelota de Matías Suárez es sensacional. Pero Pratto hace un control que le permite orientar el tiro. Se toma el tiempo necesario para definir: Santos le sale, la pelota pica, sabe cuánto tiempo para definir y después la toca a la red. Llega a su gol número 28 en competencias internacionales. Con River, ganó su primera Libertadores. Antes, su mejor marca había sido cuartos de final, con Atlético Mineiro. Pero su carrera sigue. Desde que se destapó en Universidad Católica, siempre pide más.

La clave de Pratto está en la versatilidad. Es capaz de asumir diversas funciones en el mismo partido. Primero, defensivas, para asfixiar al rival y prepararse para recuperar la pelota. Marcelo Gallardo lo utiliza para iniciar su plan de juego. "Pagó con creces su cotización", dice, el entrenador, al terminar el partido. La preocupación por su valor se remite a sus primeros días, cuando llegó, fue la compra más cara de la historia del club y había dudas. No le importó. Cumplió con lo que le pedían. Su madurez le sirvió para asumir los pedidos del técnico y lo que el equipo necesitaba. Vale decirlo: se volvió el único punta indiscutido, por encima de Suárez, de Rafael Santos Borré y de Nacho Scocco.

El de ésta Recopa es su octavo gol en torneos internacionales en River: tiene 5 en la Libertadores 2018, 2 en la de 2019 y ésta nueva conquista. Lo suyo en el gol es brillante: pararla con la derecha, acomodarla con la izquierda y darle. Con su estética, con su estilo, con la forma del Oso que enamora a los hinchas de River y que se ganó el cariño de sus compañeros. 

 

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