¿Por qué Boca es el equipo que más veces recuperó la pelota en el arco rival?

Aunque no se caracterice por presionar, el miedo escénico que provoca la Bombonera resulta un factor clave en un conjunto que quitó 55 veces en el último tercio de la cancha.

Hay un dato que nadie espera: en la Libertadores, Boca es el equipo con más recuperaciones en el tercio final de la cancha (55). River, uno de los equipos al que más se le elogia la presión, tiene 33.

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La Bombonera ruge. Boca saca del medio, se dispara hacia adelante y es saque de arco para Athletico Paranaense. Es la vuelta de octavos de final de la CONMEBOL Libertadores. Santos, el arquero, tiene a los dos centrales a su altura y a los dos laterales casi en mitad de cancha. Los dos delanteros están clavados en la puerta del área grande:

Van 31 segundos y hay tanto griterío que es imposible escucharse en el césped. Leo Pereira, parado a la izquierda, recibe, lo aprieta un jugador al trote, rechaza hacia adentro, la pelota da en el pecho de Wanchope y va hacia al arco: por azar, no es gol y es saque de arco.

Van 50 segundos, el arquero la pasa hacia su derecha, Pendro Henrique recibe, conduce pequeños pasos, Zárate avanza hacia él y el defensor rechaza hacia la zona de palcos de Boca.

Van 2:20 minutos, el arquero vuelve a sacar y ya no quiere ni intentarlo: patea buscando al lateral derecho, no llega y la pelota le cae a Alexis Mac Allister. Van 2:39 y Wellington descarga mal, la pierden, Paranaense la recupera y en el 2:44 Weillington vuelve a pasarla ineficazmente. Al 3:36, Santos va a sacar, juntarán tres pases y el lateral izquierdo, Marcio Azevedo, va a pasar la pelota hacia afuera de la cancha.   

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No es lo mismo la presión que la impresión, aunque apenas haya dos letras que las separe. Sin embargo, pueden generar lo mismo. En los deportes de equipo y de contacto, la presión es que quien defiende ataque a quien tiene la pelota, intentando sacársela o bien obligando al error. Según la RAE, una de las definiciones de impresión es “Efecto o alteración que causa en un cuerpo otro extraño”. El fútbol no sólo es un juego de técnica, de táctica y de físico: es, también, de contextos.

En los 28 años que lleva en la profesión, Gustavo Alfaro no se ha caracterizado por ser un entrenador que planificara recuperar sobre el campo rival. Su ideología está más relacionada con cerrarse atrás. En Boca, de local, frente a equipos con costumbre de salir jugando, adelante las líneas, sobre todo evitando pases. No le interesa en particular que los delanteros aceleren sobre la marca, sobre todo, porque eso obliga a la línea defensiva a avanzar y evitar que el grupo se vuelva largo. Eso regala la posibilidad de la pelota a las espaldas de los marcadores. Eso el entrenador no se lo perdonaría.

Pero La Bombonera tiene un plus. El “miedo escénico” es una expresión que Jorge Valdano tomó prestada de un artículo de Gabriel García Márquez, en la que explicaba el temor que le generaba hablar en público. Su explicación estaba pensada para el Real Madrid, club donde dirigió y fue futbolista: “En el estadio Santiago Bernabéu no hay grandes espacios verdes entre los límites del terreno de juego y el inicio de las gradas. Tampoco hay fosos, ni pistas de atletismo que distancien al aficionado del juego. La gente está “encima”, participa activamente del partido; sin desmanes, sin salvajismo; sencillamente con la fuerza de una ilusión múltiple, colorida y estentórea”. Casi como si fuera la cancha de Boca.

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Los especialistas suelen decir que en la década del 60 en la URSS y en Holanda se empezó a hablar de presión dentro del fútbol. Jurgen Klopp, entrenador del último campeón de la Champions League, puso de moda en Borussia Dormund y en Liverpool el concepto alemán gegenpressing, que significa presión contra presión. Entre las distintas corrientes de la presión, hay tres generales para identificar:

La de Klopp tiene que ver con atacar al rival que tiene la pelota, rodeándolo con más de un jugador, apelando a que no pueda ni pensar.
La de Pep Guardiola consiste en tapar las líneas de pases para que no haya receptores libres.
La de Marcelo Bielsa es la de persecución individual, planteando duelos individuales en toda la cancha y siempre buscar la superación.

El River de Marcelo Gallardo está más cerca de la opción de Klopp. Su esquema táctico es diferente al del Liverpool -los ingleses juegan 433 y los argentinos 4132-, pero la actitud es semejante: simplemente en el inicio del juego, ya los dos delanteros atacan a la vez al que tenga la pelota.

El de Boca es un caso más complejo. Porque en casi todos sus partidos retrocede las líneas. Aún así, el factor el escenario resulta fundamental para que sea el equipo que más pelota recupere en el campo rival. La leyenda de su escudo y de estadio son factores determinantes para el equipo de Alfaro.

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