Peñarol escribió su propio Maracanazo

Los jugadores terminaron festejando en el cesped. El gol de Viatri sirvió para recordar la leyenda de 1950.

De oído a oído. De bisabuelos a abuelos y a padres y a nietos. Cada tramo de la historia de Obdulio Varela pidiéndole a su equipo que se olvide de los de afuera, que son de palo. Cada detalle de la victoria más mítica del fútbol uruguayo. En 1950, en el estadio de Maracaná, en la final del Mundial, en un partido que Uruguay perdía 1-0 y que dio vuelta. Aunque ahora esté remodelado, desde 2014, el corazón de esta historia sigue siendo el mismo. Peñarol se hizo cargo de su sangre y decidió emularlo.

El centro que cayó sobre la sien de Lucas Viatri vino cargando del espíritu de aquel equipo. De las películas que se hicieron sobre aquella tarde de 1950: la última fue en 2014, dirigida Sebastián Bednarick y Andrés Varela. Una historia tan particular que el escritor argentino Eduardo Sacheri escribió un cuento en el que un hombre enamora a una mujer relatándole esas jugadas. Una prosa sobre la que se construyeron las verdades del fútbol uruguayo.

Viatri, argentino, sirvió igual para escribir un nuevo capítulo. Flamengo tenía un jugador menos, pero Peñarol hizo un partido más que inteligente. Venía de ganarle a San José y de perder contra Liga de Quito. Los cariocas eran la perla del grupo: venían invictos, con dos victorias. Sin embargo, los de Luis Diego López dieron el gran golpe. El centrodelantero ingresó a los 34 minutos del segundo tiempo y convirtió a los 43.  Un frentazo de pique al suelo, como suelen explicar en las escuelitas de fútbol.

Peñarol no está clasificado todavía en el grupo. Tiene 6 puntos, los mismos que Peñarol y dos más que Liga. Falta todavía mucha historia. Pero, la verdad, quién les quita la sonrisa de ésta vez.

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