Paolo Guerrero y el arte de los goleadores

Tras una asistencia de Cueva, gambeteó a Lampe y marcó el primer gol de Perú. Para el segundo, le tiró un gran centro a Farfán. Así selló la victoria sobre Bolivia.

Paolo nació en Chorrillos, empezó a patear la pelota en Barrancos, aprendió a ser jugador en el Cercado de Lima, conquistó el mundo en Yokohama con los colores de Corinthians, llevó a Perú a Rusia y, en el mismísimo instante en que gambeteó a Carlos Lampe, emocionó a cualquier ser humano que se cruzó con su golazo.

Es que el arte de los goleadores encierra las magias de un bailarín. La pelota es profunda, de Cueva, una daga milimétrica, lo pone de cara al arquero a Paolo, que corre hacia su hemisferio hábil y espera el instante para hacer el truco. Porque todo arquero sabe que el delantero va a hacer el movimiento, la clave del artista está en el cuándo. Si se gambetea, si se patea, si la pica. Guerrero, como si fuera un nene de 35 años jugando a la mancha, se da un autopase, la tira por el costado derecho de Lampe, sale corriendo por la izquierda y la termina tocando hacia la red.

Lo increíble es que en el minuto 88 del partido lo vuelve a hacer: esta vez sin gol, ya con el partido 2-1, vuelve a dejar en el piso al arquero. Su equipo gana por su gol y por la asistencia que dio para el segundo grito. Un centro que de tan preciso se vuelve un pase a la cabeza de su socio eterno, Jefferson Farfán, con quien compartió inferiores en Alianza Lima. Con él, comparten la delantera peruana, encabezando un esquema de 4-4-2, similar al de Uruguay y al de Argentina en esta Copa América. 

Paolo, que clasificó a Perú al repechaje de Rusia 2018 con un gol de tiro libre a Colombia, vuelve a resultar clave para empujar a la Selección de Ricardo Gareca. En la primera fecha, le faltó ser más preciso para vencer a Venezuela, con quien empató 0-0. Tendrá un cruce clave en la última fecha de su grupo, cerrando con Brasil, el local. Allí tendrá que sellar su paso a los cuartos de final de la Copa América. Tiene una suerte: tiene un goleador que, para los momentos importantes, es un especialista.

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