Paolo Guerrero certifica que sigue siendo un gran goleador

El delantero regresó a la CONMEBOL Libertadores luego de una larga suspensión. Marcó dos de los tres gritos de Internacional. Fue la figura.

Paolo Guerrero tiene un amor por la pelota incansable. Cuando era un niño, en el barrio de Chorrillos, en Lima, su madre siempre se quejaba con su padre por cómo rompía la casa jugando. Cuando era un joven y se esforzaba en las inferiores de Alianza Lima, se volvía loco por poder llegar a Primera. Cuando empezó a mostrar su talento al mundo y Bayern Munich decidió importarlo, desesperaba en ansiedad por pasar del equipo B al A. Cuando llegó a la Selección de Perú, se propuso el sueño de devolverle a su país la chance de jugar un Mundial y, tras 37 sin estar en ninguna Copa del Mundo, lo logró en 2018. Cuando imaginaba de chico ser un gran goleador, no sabía que en 2006 se volvería el máximo anotador de su nación. Cuando quiso ser gigante, ganó el Mundial de Clubes en 2012, con Corinthians. Porque para él nada es inalcansable. La demostración está acá: tras no jugar al fútbol profesional desde julio de 2018, regresó para el torneo Gaucho y luego para la CONMEBOL Libertadores, donde metió dos goles que le dieron la clasificación a Internacional para los octavos de final.

Tiene ya 35 años, pero parece un niño. El partido no fue fácil para Inter: ganaba 2-0 y Palestino se lo igualó 2-2. Paolo había metido el segundo con una definición hermosa. El partido se moría en empate, Nicolás López giró, tiró un centro y metió la cabeza para salir corriendo con los brazos a los costados, moviendo los brazos, feliz de la vida.

Esta vez entró de titular en lugar de Rafael Sobis. Inter ha mostrado ser un equipo ofensivo, que repite el esquema 4-3-3, con un extremo abierto como López y con Andrés D'Alessandro como wing derecho, que controla hacia adentro y se vuelve asistidor de los compañeros. El combo es ideal para el centrodelantero. López acelerando y centrando, el 10 dando pausa y buscando el entrelíneas. 

Guerrero no ganó nunca la CONMEBOL Libertadores. En Inter quiere sanar la herida que le falta. Él está como un niño que vuelve a jugar al fútbol. Enamorado de la pelota, en su segundo partido tras la sanción, ya lleva tres gritos. Los goleadores, por si alguien dudaba, siempre son eternos.

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