Palestino se hizo grande en Córdoba: las claves del empate agónico

Perdía 2-0. Cambió la historia y se puso 2-2. La vuelta de la Fase 3 de la CONMEBOL Libertadores lo dejó muy bien parado.

"Pensar en la Copa Libertadores es una ficción". La frase fue en noviembre de 2018. El equipo empezaba a despegar del descenso. Aún así, no se daba tanta esperanza. Pero las utopías funcionan. La victoria contra Independiente de Medellín en la Fase 2 había despertado ánimos. El tema fue entrar en Córdoba, en la cancha de Talleres y ver que a los 3 minutos Dayro Moreno ya ponía el 1-0. Que al rato caía el 2-0. Que no era fácil y los locales manejaban los tiempos. Que el sueño de llegar a la Fase de Grupos se alejaba, como idea. Pero ocurrió lo contrario. Un hecho fortuito, un cabezazo equivocado de los argentinos, un tiro y el 2-1 daba aire.

El segundo tiempo se pareció más al espíritu de Palestino. Buscó insaciablemente. Recuperó el amor por el juego. Jiménez tomó las riendas. Carlos Farías, su volante central, creció muchísimo. Empezó a tocar la pelota y a distribuir el juego. Con ánimos. Tuvo un 80% de precisión de los pases y 33 entregas en el campo contrario, un elemento fundamental a la hora de crear. Y la corrida agónica de Guillermo Soto, su lateral derecho, le dio alma y vida y gol. Estaban 2-2 y había vida. 

"Estoy seguro de que podemos mantener la categoría". La frase de Ivo Basay sonaba lógica para el momento. No fue hace tanto, apenas en octubre de 2018. El ex entrenador de Colo Colo llegaba a Palestino para clavar las uñas a la Primera División. No era sencillo el panorama. Pero funcionó. "En un fierro caliente, pero las cosas se disfrutan más", declaró y esa energía sirvió para eludir el descenso. 

No fue un azar. Claro que no. Palestino se plantó con un esquema de 4-3-1-2. Un enganche: Luis Jiménez. En una época, en que los armadores de juego clásicos parecen extingidos, Basay apostó a eso. Los árabes combinaron posesión de pelota y asociación de pases con una gran ambición por presionar al rival. Los mejores equipos son los que contienen el balón y cuentan con una gran reacción para la postpérdida. Eso pasó. Presión y presión. 

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