Pachi Carrizo: su primer gran brillo en el año

El mediapunta resolvió el partido con un golazo. En la última Libertadores llegó a cuartos y sueña con meterse en la fase de grupos.

Federico Carrizo, siempre conocido como El Pachi, empezó su segundo año en Cerro Porteño. Llegó a Asunción desde Rosario Central, el club que lo parió. Su decisión podía sonar raro, pero él se ocupó de decirlo a viva voz y convencido: "Es la mejor decisión para mi carrera". Se trasladó con su familia, incluso con su compañera, Alana García, quien también es futbolista y viste los colores del Ciclón. La Nueva Olla se volvió su casa y comenzó el 2020 como para dejar claro que es un jugador de jerarquía.

El Pachi puso su firma en la CONMEBOL Libertadores. Encontró su hábitat más cómodo como mediapunta por izquierda. Aún así, fue rotando por el frente de ataque durante la vuelta contra Universitario. Claro que jugar a pierna cambiada es fundamental para este jugador porque su mayor desequilibrio está en el tiro. Por eso, tiró dos gambetas, para perfilarse y tener el arco de frente. Lanzó y confundió a todos: se pensaba que apuntaría al segundo palo, pero la puso en el ángulo del primero.

No sólo eso lo volvió la figura del partido. Es que Carrizo, a medida que pasan los años, ya tiene 28, va madurando en el juego. Y, con los partidos y la experiencia, mejora su eficacia en las decisiones. Basta con ver la estadística: aunque tiró firuletes, acertó el 91% de los pases que tuvo que dar, sin nunca rifar la pelota. Chiqui Arce, su entrenador, desde el costado lo enloqueció. Para que presionara, para que cuidara su espalda. Sin embargo, el brillo lo encontró donde siempre: ganándole la espalda al lateral o acercándose al centro para recibir la pelota que deja en el barro de la disputa el mítico Nelson Haedo Valdez.

Parte fundamental de su rol en Cerro Porteño está en su relación con Santiago Arzamendia. El lateral izquierdo es profundo y le pasa por la espalda para darle amplitud. Son la zona de ataque más punzante del Ciclón, que utilizó el año pasado el clásico esquema de 4-4-2 y ahora, tras la salida de Joaquín Larrivey, prueba buenas suertes con el 4-2-3-1. Del otro lado, está Oscar Ruíz, otro desequilibrante futbolista. 

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