Pablo Álvarez: "Cuando le metí el penal a River, se me cayeron 50 kilos de cada hombro"

Jugó la semifinal 2004 para Boca y metió uno de los goles en la definición desde los 12 pasos; a los 35 años, está jugando en Arsenal

Pablo Álvarez tiene un león en el sweater, parece que le estuviese haciendo honor a su canción preferida de La Renga, Panic Show y se sienta en las gradas del club Arsenal, donde juega, como cantando "¡Hola a todos! yo soy el león", pero no. Es un futbolista humilde que se ríe contando que tuvo la suerte de compartir la cancha con jugadores que veía en la Play Station o en la tele. 

La vida lo golpeó y lo sacudió, pero se tatuó una palabra que se convirtió en su motor: resiliencia. Su esposa falleció de cáncer y tuvo que seguir adelante por sus dos hijos: Alina y Felipe. La capacidad de superación lo caracteriza y al hablar repite una oración en distintos contextos: "Hay que disfrutar".  Y así vive, disfrutando. Se levanta temprano y le hace el desayuno a los dos, se va a entrenar y disfruta de unos mates con el utilero del conjunto de Sarandí. Le gusta compartir momentos con sus seres queridos y cree que el juego es por ahí. Disfrutar. Se junta tres veces por semana a jugar a la pelota con amigos, le gusta la lectura relacionada al fútbol y las películas de Ricardo Darín. 

A sus 35 años defendió varias camisetas. En Argentina jugó en Boca , Estudiantes, Rosario Central, Racing, Huracán y actualmente en Arsenal. También saboreó el fútbol italiano con el Catania y el español con el Real Zaragoza. A la hora de analizar su recorrido en este deporte sonríe grande y se define como un agradecido con las posibilidades que tuvo. Pablo hace hincapié en la idea de que hay emociones que no se pueden explicar y la felicidad que se siente a la hora de escucharlo hablar de fútbol, tampoco. 

Pablo Alvarez Boca
- ¿En qué momento de tu carrera te encontrás?

- Me siento muy maduro, uno sabe y no es hipócrita... está llegando el final de mi carrera. Aún creo que hay un poquito más de hilo y se puede seguir mejorando y estar a este gran nivel que es la Superliga y el fútbol argentino. 

- ¿El después cómo lo ves?, ¿qué emociones te genera?

- Eso se piensa mucho, uno analiza el después. Soy un privilegiado. Nos estamos preparando para eso, ya sea con profesionales, psicólogos, hice la carrera de entrenador, estoy cursando la de mánager deportivo que termino este año. Sé que voy a estar relacionado a la pelota, no me veo en una oficina de traje.

- ¿Cómo manejás los tiempos entre el fútbol y tus hijos?

- Me ayuda mucho mi familia, la de la madre y mi novia también. De la gran mayoría de las cosas me encargo yo, pero su ayuda es fundamental. Soy el mismo que está dentro de la cancha que el que está en la puerta del colegio hablando con los padres y las madres. A la mañana tengo pantaloncito corto y a la tarde estoy de jogging.

 - ¿Volviste a creer en el amor? 

- Sí, claro. Dios me la puso en mi camino y me ayudó a levantarme de un lugar que no sabía si me iba a levantar. Me tiraron a la lona y me estaban contando y me dijo "dale levantate". Me agarró la mano y ahí me levanté y seguí.

 - ¿Te gustaría que alguno de los dos se dedicara al fútbol?

- Alina no tiene idea, no le gusta, pero Pipe sí. Le gusta jugar en una posición que no es de mi agrado... arquero, pero lo voy a bancar. Lo peor de todo es que tiene condiciones, lo veo y digo "es bueno de verdad".

 - ¿Qué lugar ocupa Boca en tu vida? ¿Qué genera un Superclásico?

- Boca me formó, como jugador y me educó. Yo siempre digo que los sentimientos no se pueden explicar. Es difícil explicar lo que vive un jugador de fútbol adentro. Lo mismo pasa con el hincha que está parado en el paravalancha y que explique lo que él siente. Nosotros no lo vamos a sentir nunca. Genera felicidad, ansiedad, un montón de cosas. Se resume en que uno es feliz, no lo vas a volver a vivir. Son partidos completamente aparte. 

- ¿Qué significa la Copa Libertadores?

- Tiene un montón de significados, sobre todo prestigio. Me ha marcado mucho. Soy un agradecido de haberla jugado con tantos clubes distintos y tantas veces. Pude jugarla con Boca y ganarla, con Estudiantes, Rosario Central, Huracán. Me llena de orgullo poder decirle a mis hijos que su papá jugó ese campeonato tan reconocido a nivel mundial . 

- ¿Qué diferencias hay entre un Superclásico de CONMEBOL Libertadores y uno de torneo local?

- La Copa Libertadores tiene un sabor distinto, una atmósfera diferente, es difícil explicarlo. Lo que se vive en el aire al respirar, el hecho de que sea entre semana, de noche. Tiene una mística hermosa. La gente hace un montón de sacrificios, más allá de cómo vivimos los argentinos hoy. Eso se resume en la pasión que mueve un montón de cosas.

 - Tu partido más apasionado ¿cuál fue?

- Es duro elegir uno solo, tengo millones, pero creo que el partido de Boca - River por Copa Libertadores en 2004 fue una bisagra. Un antes y un después en mi carrera.

- ¿Cómo fue patear ese penal?

- Estábamos en el círculo central, se acerca Carlos Bianchi y menciona quiénes van a ser los cinco pateadores. Entre ellos, Schiavi, que pateaba casi siempre, después me nombró a mi, Pablo Ledesma, Burdisso y Javier Villareal. Obviamente todos nos miraron a Pablo y a mi que éramos los más jovencitos y Carlos nos pregunta si nos animábamos. Automáticamente con una cara de miedo total y un poco de caradurísimo le digo que "si, obvio". Va Schiavi, gol. Va uno de River, gol. Me toca ir a mí... nunca escuché tantos silbido como cuando caminé hacia el punto del penal. Sentí que se me cayeron 50 kilos de cada hombro y ahí recién pude gritar: "gol". Escuchaba solamente a mis compañeros que estaban en mitad de cancha. Fue una sensación única. Después el resultado final y pasar de ronda en un estadio lleno en el que se escuchaba sólo nuestras voces fue muy emocionante.  

- ¿Qué pensás que va a pasar con el Superclásico de la semifinal?

- Es impredecible, no importa quién llegue mejor, quién hizo más goles antes... son partidos que puede pasar cualquier cosa. Puede ser un 0 a 0 aburrido como fue en la Superliga o puede terminar 5 a 6. Eso es lo lindo del fútbol argentino. 

- ¿Sos hincha de Boca?

- No, soy de Argentinos Juniors, lo dije muchas veces, pero también me enamoré de Rosario Central.

- ¿Te gusta el Boca de hoy?

- Tiene un gran entrenador. Me gusta Gustavo Alfaro. Lo tuve, lo conozco más allá de lo profesional y  me parece un técnico muy capacitado que luchó muchísimo para estar en el lugar en el que está. Se lo merece. 

- ¿Te hubiese gustado jugar la final del año pasado?

- Si, obvio a qué jugador no le hubiese gustado . Dame finales toda la vida.  Me acuerdo que la vi en Mar del Plata con mi novia en un restaurant comiendo pescado. Siempre trato de ver el partido tranquilo, disfruto del espectáculo.

Cerrar