Nacional está en octavos: la solidez de una idea

El conjunto de Munúa ganó todos sus partidos y recién en el cuarto recibió su primer gol. Ahora, a preparse para la eliminación directa.

Nacional no se desordena. Ni cuando juega con suplentes. Está orquestado para no dejarle ni un poco de espacio dentro de su propio campo. Ser una idea es un logro. Acá los relevos no fallan, las líneas se cierran con seguridad y a los costados siempre hay un compañero con aires de ayudante. Gustavo Munúa construyó una roca. A la que no le entran por ningún lado y, en cuatro partidos, venció y se clasificó a la siguiente ronda.

No importa ni cuando juega con jóvenes como ocurrió contra Estudiantes de Mérida. Ni tampoco es que la solidez la genera solamente de local: al contrario, se clasifica habiendo jugado un solo partido en casa y otros tres de visitante. Ganó en Lima, en el inicio de la CONMEBOL Libertadores, con un gol que fue uno de los más rápidos de la historia. Venció a Racing, en Avellaneda, siendo concreto. 

A Nacional le alcanza con ser preciso: a Estudiantes de Mérida le hace tres gole apenas pateándole seis veces. El rival lo hace en 16 ocasiones y lastimando mucho menos. Con Racing, había disparado al arco en nueve ocasiones, recibiendo 17. Sosteniendo una máxima casi imposible de la planificación: prácticamente todos sus gritos los hicieron los centrodelanteros (Bergessio cuando fue titular y Thiago Vecino, ahora, en Venezuela).

El 4-2-3-1 es la armadura de Munúa. Está todo coordinado. Eso no describe brillo. Pero puede aparecer: porque está Papelito Fernández para dar un pase de sombrerito, que culmina en penal y es lo más artístico de la jornada. Ahora, de local, podrá poner la tensión y el cuerpo en quedarse con el primer puesto y en prepararse para los octavo de final.

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