Nacional de Montevideo se prepara para jugar con enganche

Álvaro Gutiérrez apuesta por Lorenzetti tras la lesión de Amaral. Otra opción es Gutiérrez por el costado. O apostar por el joven Santiago Rodríguez.

Francisco Maturana dio el informe en la Cumbre de Entrenadores de CONMEBOL en Asunción: el esquema más utilizado en la Libertadores 2018 había sido el 4-2-3-1. Todos los directores técnicos presentes no quisieron hacerse cargo de tener un dibujo físico, aunque algunas características se repetían. Desde que el comportamiento de los delanteros cambió a partir de un mayor compromiso defensivo, este se volvió el modelo que equilibró el 4-3-3 con el 4-4-2. La diferencia siempre está en las particularidades de los futbolistas que están en la cancha. De la década del '90 en adelante, se extingió el clásico enganche, el 10 trotón y habilidoso que brilló en el continente. La variante está en este esquema. Para el caso, Nacional de Montevideo es uno de los equipos que está intentando utilizarlo.

Álvaro Gutiérrez regresó a Nacional en un momento decisivo: tras la salida de Eduardo Domínguez, con la Libertadores avanzada, era imprescindible conseguir un técnico que se adaptara rápidamente al club. Le funcionó. La pretemporada, ahora, está siendo fundamental. El esquema 4231 se está repitiendo en todos los ensayos. Y el puesto detrás del centrodelantero, de enganche, tras la rotura de ligamento de la rodilla de Rodrigo Amaral, es uno de los que más se está disputando. Los dos nombres que buscan el lugar son Gustavo Lorenzetti, pieza clave de la Universidad de Chile campeona de la Sudamericana 2011, y Santiago Rodríguez, un joven de 19 años que es una de las grandes promesas del fútbol uruguayo.

Lorenzetti llegó en enero, aunque le costó quedarse con el puesto. Su inteligencia es fundamental para que el equipo brille. No ha jugado demasiado. A los 34 años, al enganche le costó encontrar el ritmo, pero su talento es indiscutible y se propone volverse una pieza fundamental. La perla es Santiago Rodríguez. Un joven de 19 años que promete muchísimo. Ha brillado, primero, en la Libertadores sub-20. Son especialmente interesantes sus desmarques; su capacidad para moverse por el centro o por cualquiera de las bandas; sus habilitaciones; y su habilidad para enganchar. El entrenador está decidido a potenciarlo. Así lo ha demostrado en los amistosos del receso. Quizás, sea una de las revelaciones de lo que viene en el fútbol uruguayo y, por qué no, en la Libertadores.

Hay otra opción. Es Kevin Ramírez, distinto: suele desprenderse por los costados y sobre todo por derecha termina sacando diferencia. Es una variante que va ganando terreno en el ataque de Nacional. El desequilibrio por los costados será de vital importancia en el cruce contra Internacional. El esquema 4-2-3-1, a su vez, va a favorecer a los uruguayos en poder igualar la cantidad de mediocampistas en el centro del campo: Internacional suele pararse 4-3-3, salbo algunos partidos en que Andrés D'alessandro cambia de lugar y culminan en 4-3-1-2.

Es tiempo de preparación para Nacional. El 24 de julio recibirá a Internacional en Montevideo por la ida de los octavos de final de la CONMEBOL Libertadores. Será el momento de la verdad.

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