Marcelo Gallardo y su River competitivo: cómo hacer para "sostenerse" a lo largo de los años en la CONMEBOL Libertadores

Las variantes y formaciones del entrenador entre su primer torneo, en 2015, hasta la actual edición

"El tema es sostenernos. ¿Ahora qué viene? Miro eso, prepararse para volver a empezar, no relajarnos, volver a repetir y sostenernos”, sostuvo Marcelo Gallardo luego de que River consiguiera el título de la última CONMEBOL Libertadores. Venció en la final a Boca, su clásico rival, pero el entrenador fue por más. Hoy el equipo argentino está en cuartos de final de la Copa, en el horizonte asoma Cerro Porteño, y no baja los brazos: el gen Gallardo lo obliga a seguir, a ir siempre por más.

Se preguntó muchas veces, durante su época de jugador, cómo varios de los equipos que integró ganaban con amplio margen los torneos locales en la Argentina pero en el plano internacional tropezaban. Por eso cuando, en 2014, llegó a River Plate para reemplazar nada menos que a Ramón Díaz, su objetivo estuvo puesto en volver a llevarlo a los primeros planos del continente. Vaya si lo logró: conquistó dos CONMEBOL Libertadores, una CONMEBOL Sudamericana y tres CONMEBOL Recopa.

“No es fácil competir y sostenerse”, dijo el año pasado cuando River disputó el Mundial de Clubes en Abu Dhabi. Es lo que mejor supo hacer el entrenador al frente del equipo argentino: sostenerse. Sólo en 2016 River no avanzó a instancias decisivas de la Libertadores. Allí perdió con Independiente del Valle en los octavos de final. Luego ganó dos y cayó en la semifinal contra Lanús en 2017.

Allá por 2015, cuando Gallardo afrontaba su primera Libertadores, armó un equipo sólido que encontró en su línea de fondo el juego más sólido. Un 4-4-2 que varió en algunos partidos. Barovero, Mercado, Maidana, Funes Mori y Vangioni fueron los soldados. Leonardo Ponzio el experimentado que apareció en los momentos más calientes. Matías Kranevitter, un joven que aportaba el equilibrio en la mitad de la cancha. La experiencia de Rodrigo Mora y Fernando Cavenaghi. En el medio sumó una pieza clave en la delantera: Lucas Alario.

AFP Marcelo Gallardo Copa Libertadores 2019

Un año después, luego de ganarle la final a Tigres, River se renovó. Se fueron algunos como Vangioni, Sánchez, Kranevitter o Funes Mori. Llegaron Andrés D’Alessandro, Ignacio Fernández, Iván Alonso. Gallardo modificó el esquema: 4-3-1-2. Cayó en octavos de final de la Copa ante Independiente del Valle: perdió 2-0 en Ecuador y le ganó 1-0 en el Monumental, un partido donde el arquero Librado Azcona fue la gran figura del partido.

En 2017 River se renovó plenamente. Germán Lux, Javier Pinola, Marcelo Saracchi, Enzo Pérez o Ignacio Scocco, algunas de las caras más relevantes que llegaron para pelar la Libertadores. Una increíble serie ante Jorge Wilstermann (caída 3-0 en Bolivia, goleada 8-0 en el Monumental) y una semifinal histórica ante Lanús: estando 3-0 arriba en el global, perdió 4-3. Terminó utilizando un 4-3-2-1, con Scocco como referente del área, Gonzalo Martínez e Ignacio Fernández asistiéndolo. Aunque fue un campeonato con muchas variantes en su formación.

El golpe que significó aquella derrota ante Lanús llevó a Gallardo a una nueva reinvención. Franco Armani, Juan Fernando Quintero y Lucas Pratto fueron las tres grandes figuras que llegaron para pelear la Libertadores del año pasado. Dieron la talla. Como en ningún otro torneo, probó distintas formaciones.

El 4-4-2 fue la formación más utilizada, aunque variando sus intérpretes. Utilizó cinco defensores: ante Independiente Santa Fe y en la final de ida contra Boca. Leonardo Ponzio y Jonatan Maidana, los dos más experimentados del plantel, los dos que se mantuvieron desde el principio del ciclo Gallardo. El 4-1-4-1 fue el esquema por el que optó en la final ante su clásico rival. Lo modificó cuando eligió hacer jugar a Quintero en lugar de Ponzio.

AFP Marcelo Gallardo Copa Libertadores

Si de cambios y adaptaciones se trata, Gallardo optó por un 4-1-3-2 para sacar adelante el grupo contra Palestino, Alianza Lima e Internacional. Con ese mismo esquema jugó los dos partidos de cuartos de final ante Cruzeiro, a quien venció en los penales.

Consiguió adaptar sus ideas con distintos intérpretes. Acostumbró a River a pelear. En todos los años en los que dirigió consiguió un título, ya sean copas internacionales o copas en la Argentina. En este 2019 ya lo logró. Y sueña con más.

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