Manuel Barreto: el alumno de Bielsa, Guardiola y Sampaoli en Sporting Cristal

Se retiró a los 28 años. Lobatón dice que parece estar despierto 22 horas por día. Es su debut en un primer equipo.

Carlos Lobatón, recientemente retirado, lo dice, ahora, riéndose en un sillón. Tiene 39 años y el fútbol le dio tantas vueltas que el último entrenador que lo dirigió tenía dos menos que él. “Creo que trabaja 22 horas y sólo duerme dos. Sin embargo, está caminando tranquilamente y no corriendo”, lo define, acariciándole el lomo con la seguridad que dan las leyendas de los clubes. Manuel Barreto emergió desde las entrañas de Sporting Cristal para hacerse cargo del primer equipo. Un estudioso de la pelota, hasta con lentes de intelectual, se abre paso en el juego para llevar adelante en Perú y en la Libertadores los grandes saberes de los cracks de la época.

Tenía 16 años y andaba ya imaginando goles en las inferiores de Universitario. Osvaldo Piazza, el hombre que reemplazó a Carlos Bianchi en Vélez, había llegado a Lima para estructurar el fútbol peruano. Le dio vuelo a las inferiores y puso al joven delantero, que debutó y metió un gol. Al tiempo, el director técnico argentino se fue y lo marginaron. Se volvió un nómade de la pelota. Hasta que una lesión en la columna, a los 28 años, lo alejó de las canchas. No se quedó ahí. La frase con la que gráfico su resiliencia es hermosa: “A las heridas, no hay que arañarlas”.

El primer entrenador que le llamó la atención fue Jorge Sampaoli. Lo tuvo en Tacna, en el Bolognesi. Lo puso de wing izquierdo porque creía que su inteligencia era fundamental para entender funciones. “Sabía las cosas como si fuéramos jugadores de Play Station. Tenía videos individuales de todos. Me hacía correr al lateral hasta la casa”, detalla, admitiendo que sentía lo lejos que podía llegar el casildense.

Barreto siempre se dedicó a estudiar. Al terminar como futbolista, se sumó a clases de Comunicación. Llegó a escribir columnas en un periódico y hasta comentar partidos en la televisión. Pero su pasión era entrenar. Quería volver a oler el césped. Y, aunque admite que la formación es importante, haber jugado profesionalmente siempre da un plus.

Se hizo fuerte desde los idiomas. Además de manejar el castellano a la perfección, sumó a su léxico el alemán y el inglés. Esas fueron sus autopistas al conocimiento. Se anotó en un curso que daba la Bundesliga y llegó hasta dos de sus tres referentes en la pelota: Pep Guardiola y Jurgen Klopp. Con los dos, pudo compartir clases y charlas, donde entender la forma en la que trabajan. Vio más de veinte partidos en la liga teutona. Y se dio el gusto de charlar mano a mano con el actual técnico del Manchester City, gracias a una gestión que realizó el peruano Claudio Pizarro, ídolo en Bayern Munich. Esa conversación quedó escrita en el libro La metamorfosis de Martí Perarnau.

Su otro dios es Marcelo Bielsa, a quien Guardiola marcó, hace apenas unos días, como el mejor entrenador del mundo. Fue a observar de cerca entrenamientos y planificaciones, pero las vueltas de la vida lo pusieron en el rol de traductor, ya que el por entonces DT del Olympique de Marsella necesitó, una tarde, una mano con los idiomas.

Según detalla el libro de Perarnau, Barreto le consultó a Guardiola qué opinaba de las cinco razones que Bielsa le había mencionado como claves para ganar un partido: "Porque un equipo es mejor. Por la superior condición física. Por el acierto táctico o técnico. Por Corazón. Y por el análisis del rival”. Pep lo miró y le dijo: “Es verdad, pero agrego el azar”.

Barreto, entonces, desde el conocimiento, le dará forma a su Sporting Cristal. La información, la sensibilidad y las horas sin dormir estarán puestas al servicio del club celeste de Lima. El azar, quizás, hará la parte que falta.

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