Mac Allister fue puro corazón: gol y recuperación

El enganche jugó de volante por izquierda, se sacrificó, marcó mucho y terminó gritando en su debut oficial.

Alexis Mac Allister tiene las fibras hechas de fútbol. No sólo porque su papá y sus dos hermanos, también, se han dedicado al mismo deporte. O porque la semana pasada aprovechó su noche libre para ir a la cancha a ver Argentinos-Colón por la Sudamericana. O porque su ídolo sea Riquelme. O porque haya estado en la tribuna en la ida de la última final de la Libertadores. Su vida es la pelota, sobre todo, porque en la B Nacional con Argentinos o debutando en Boca en la Libertadores juega igual: la circunstancia no le pesa.

Mac Allister debutó en Argentinos cuando la vida no era sencilla. La tribuna no tomaba su rendimiento como el mejor. Gabriel Heinze, su técnico en el momento, lo cuidó y lo respaldó. Los buenos simplemente tienen que dedicarse a jugar y no pensar en nada más. Boca ganó la pulseada pese a que lo querían otros clubes grandes. Llegó con todas las luces y no se escondió. Como en Curitiba, donde se paró de volante por izquierda y la rompió en todas las facetas: presionó para recuperar y dejarlo mano a mano a Wanchope, se aguantó solo un desborde de dos futbolistas de Paranaense y metió un golazo, luego de una gran pared. Siempre propuso: con 3 remates, fue el jugador que más pateó y con 3 asistencias el que más habilitó. Recuperó 5 pelotas, apenas dos menos que Marcone, el más quitador.

A los 20 años, dice que decidió con el corazón para elegir a Boca. Con esa misma tónica jugó. Pese a que por naturaleza es enganche se acomodó a hacer la banda. Cuando pudo jugar, aprovechó jugar a pierna cambiada para asociarse con sus compañeros, sobre todo con Zárate. Cuando hubo que marcar, no escatimó sudor. Nunca es fácil para los talentosos tener que asumirse en una realidad diferente a la que pueden dar, pero la CONMEBOL Libertadores requiere de estas decisiones: correr y aprovechar el instante donde mostrar clase.

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