Los recuerdos de Roberto Trotta de la CONMEBOL Libertadores 1994: lo que hizo Bianchi para motivar al equipo y cómo vivió la noche más feliz de Vélez

El ex defensor fue el capitán en aquel inolvidable partido en el Morumbi ante el bicampeón São Paulo

El ex defensor Roberto Trotta (51 años) atiende el teléfono en estos días de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio en Argentina para viajar en el tiempo a la Copa Libertadores 1994, aquella que conquistó con Vélez el 31 de agosto de aquel año y que levantó como capitán de aquel equipo de Carlos Bianchi. Cuenta que disfruta los días en su casa en Buenos Aires pasando tiempo con su hijo más chico y que toma todos los recaudos para no contagiarse de COVID- 19. Está participando de un programa de radio dos veces a la semana y confiesa que tiene ganas de volver a dirigir.

Al recordar su paso por Vélez sonríe. El capitán del equipo campeón de América asegura que aquella conquista fue lo mejor que le pasó en su carrera y que su salida de Vélez fue lo más doloroso. Trotta se destacó como un defensor aguerrido, pero también jugó de delantero y hasta de arquero. Para él la simpleza es el resultado del éxito y considera que el fútbol es más fácil de lo que lo muchos lo quieren hacer parecer.

- ¿Qué representó para vos la Copa Libertadores del 94?

- Fue lo más importante que me pasó en el fútbol. La Copa Libertadores sin lugar a dudas es más importante que la Intercontinental, lo viví con mucho nerviosísimo porque era la primera vez que la jugaba. Íbamos paso a paso, partido a partido, ganando y cada vez estábamos más cerca. Hasta que llegó la gran posibilidad de ganarla (la final fue ante Sao Paulo, que venía de ser bicampeón, en el Morumbi), tuvimos la suerte de poder hacer las cosas bien, pero sin dudas fue lo más importante que me pasó en mi carrera.

- En la Fase de Grupos les tocó el famoso “grupo de la muerte” (lo compartieron con Boca, Palmeiras y Cruzeiro), ¿cómo lograron sortearlo?

- Encaramos todos los partidos con la misma seriedad y humildad. El primer partido nos tocó con Boca que empatamos 1 a 1, pero ya después empezamos a sacar diferencia y logramos la clasificación. Perdimos solamente con Palmeiras en Brasil, fue un equipo alternativo, no fue el equipo titular y perdimos 3 a 1 allá. Hicimos una gran campaña. Le ganamos a Boca de visitante, a Palmeiras y a Cruzeiro de local. A pesar de que era una fase complicada pudimos sacarla adelante muy bien.

Vélez caméon 1994

- ¿Cómo explicarías esta fama que se le hace a algunos grupos de “imposibles”?

- Siempre hay un grupo en la Libertadores que es especial, el más difícil, el de la muerte o como se lo quiera llamar. Yo creo que se hablaba mucho de que quizá Vélez resaltó porque no éramos conocidos, no estábamos acostumbrados a jugar la Libertadores. Teníamos un año solamente con Carlos Bianchi, pero creo que seguimos con el mismo ritmo del campeonato argentino del 93’ que ganamos. Pudimos hacer un buen torneo y tachamos enseguida todas esas dudas que había y nos hicimos fuertes.

-Entre los octavos de final hubo un parate por el Mundial de Estados Unidos ¿los afectó?

- No, no nos afectó porque en esa época el plantel no cambió demasiado. No hubo grandes ventas ni muchas incorporaciones. Mantuvimos el mismo plantel y jugamos el resto de la Libertadores con el mismo equipo de antes del Mundial. Nos sirvió para volver a entrenarnos y hacer una mini pretemporada para encarar la segunda parte mucho mejor.

-¿Cómo era Bianchi como entrenador?

- Simple, tranquilo. Daba mucha libertad para trabajar y jugar. Mi vínculo con él era muy bueno, yo era el capitán y teníamos un diálogo muy fluido. Es una persona que tanto para trabajar como dentro del grupo era uno más de nosotros. Era muy fácil el diálogo con él.

- ¿Cómo fue el momento en que empapeló el vestuario con la frase de Telé Santana que menospreciaba a Vélez?

- Esas eran las cosas que tenía Carlos que nos sorprendían gratamente. No es que nos motivó más o nos hizo jugar mejor, pero sí cuando a uno le tocan el orgullo, la parte íntima, que digan que no te conocen… aparte tenían que dar vuelta un resultado porque nosotros habíamos ganado en Buenos Aires 1 a 0. Eso nos tocó un poco más en lo íntimo y nos sirvió para salir a la cancha con más ganas de ganar el partido.

- ¿Él te había contado lo que iba a hacer o te sorprendió igual que al resto?

- No, no. Todos nos encontramos con la sorpresa de que en cada lugar donde nos cambiábamos estaba el papelito con la frase del técnico de São Paulo.

- ¿A vos qué te generó esa frase?

- Nah, nada. En ese momento me dio bronca y ganas de demostrarle en la cancha que no era así. Son chicanas, cosas que se hablaban en ese momento y que creo que hoy se perdió un poco en el fútbol actual. Ese folclore o esas palabras, hoy es todo violencia. Para mi eso era divertido, nos tocó y nos sirvió para salir a la cancha. Ahora es imposible. Ha cambiado mucho la sociedad, todo es más violento, se toma de una forma agresiva. Hay que adaptarse a cómo estamos y bajar un poco el grado de las palabras para que no haya otros problemas porque hoy por hoy está todo muy nervioso y puede causar algún problema mayor.

- ¿Qué tipo de capitán fuiste?

- Era de los que hablaba mucho, alentaba, siempre positivo tratando de unir al grupo. Buscaba transmitir que todos son importantes, desde el que juega hasta el que no juega nunca. Es la función que yo creía que debía tener, a mí me gustaba mucho y la cumplía con mucho gusto.

- ¿Quiénes fueron tus referentes?

- Yo tomé muchas referencias del fútbol argentino que quizás no los tuve a todos como capitanes. Passarella por ejemplo, Ruggeri que sí lo tuve como capitán en el inicio en Vélez, Miguel Russo cuando debuté en Estudiantes también fue mi capitán. Yo miraba mucho fútbol y me imaginaba ser como algunos. Passarella y Ruggeri fueron personas a las que quise imitar siempre y busqué llegar a ser como ellos aunque quizás no llegué.

- ¿El plantel cómo se llevaba?

- Todos muy bien, por temas de edad nos juntábamos los más grandes. Ojo los grandes éramos de 25/26 años tampoco es que éramos viejos. Siempre nos juntábamos Sotomayor, Docabo, Cardozo, éramos un grupo muy unido. Los chicos nos seguían, venían con nosotros a todos lados. Éramos unidos dentro y fuera de la cancha.

- Para el partido contra São Paulo, Biachi cambia el planteo y pone 5 defensores ¿cómo fue la charla previa?

- En la semana lo practicamos antes de viajar, fueron 5 defensores. Yo jugué de líbero atrás de una línea de cuatro. Lo entrenamos porque había que cubrir bien los espacios y sabíamos que ellos eran un equipo muy ganador y de hacer muchos goles. Nuestra idea era cerrarle los espacios en un estadio gigante como era el Morumbí. Y bueno, lo logramos. Lo sufrimos mucho casi todo el partido, ellos nos hacen un gol en el primer tiempo de penal y en el segundo lo echan al pacha Cardozo. Sufrimos mucho, pero lo aguantamos para llegar a los penales.

-Bianchi te puso de delantero en varias oportunidades ¿cómo fue eso?

-A m me gustaba hacer goles, hice unos cuantos en mi carrera. Carlos me daba la posibilidad de que yo jugara de delantero, pero no era un 9 fijo. Yo arrancaba como defensor y después la jugada me llevaba a que esté dentro del área con los delanteros y a veces convertir el gol. No era una estrategia sino un planteo que tenía él porque Chilavert tenía buena pegada y era capaz de llegar de un área a otra. Lo aprovechábamos como una buena situación de gol porque yo tenía buen juego aéreo y tratábamos de hacer ese tipo de jugadas. A mi me divertía mucho, me gustaba ir para adelante.

Vélez campeón Libertadores 1994

- ¿Te hubiese gustado ser delantero?

- No, no ja. Ahora de grande juego arriba y no es tan fácil. Es más fácil cuando arrancas abajo como hacía yo y después llegar como sorpresa adentro del área. No creo que me hubiera ido de la misma forma que defensor.

- También fuiste arquero…

- Si, terminé dos veces en el arco porque lo expulsaron a Chila. Una vez fue en Rosario y la otra fue en cancha de Vélez contra Huracán. Ganábamos 1 a 0, yo había hecho el gol de penal. Perdimos 2 a 1 porque me hace un gol del Cabezón Marini que yo solía marcar en los córners y al ser tres jugadores menos quedó sin marca y me hizo el gol.

- ¿Te gusta el arco?

- No, es difícil. Hay que ser muy especial para ir al arco. Es un puesto muy sacrificado. Lo hacía porque en las prácticas a veces me ponían al arco y para cubrir una emergencia iba. No es un puesto muy grato. Además remplazar a Chilavert que siempre era héroe era difícil porque cada vez que no agarraba la pelota me comparaban con él. Todos somos un poco malos con los arqueros, es fácil echarles la culpa. Es el último y si comete un error es gol. Es un puesto difícil.

- ¿En la final se armó lista para los penales o fue algo del momento?

- Carlos la armaba dependiendo de qué jugador estuviese en la cancha. Tenía que esperar a que terminara el partido por si había algún expulsado, pero siempre la decisión fue de él.

- Te tocó patear primero ¿cómo lo viviste?

- Sabíamos que si estaba en la cancha pateaba yo. El primero siempre me tocaba a mí. Sabía que era una gran responsabilidad porque el primero y el último son los que sirven para asegurar la confianza del resto de los jugadores. Fui y por suerte lo pude hacer.

- ¿Hubo pica con Chilavert por quién pateaba primero?

- No, no porque lo decidía Bianchi. Nosotros no decidíamos. Nunca hubo problema. Es más, Chila empieza a patear penales en un partido contra Estudiantes que salimos campeones en el 93 y fue porque yo no jugué. Mientras estaba en cancha los pateaba yo por decisión de Bianchi.

- ¿Qué diferencias ves entre el juego de antes en la Copa con el de ahora?

- Muchas sobre todo por la tecnología. Ya no se pueden hacer las cosas que se hacían antes. Habían muchos más golpes, ir de visitante era más difícil. Llegar a los estadios también era compicado. La Copa Libertadores tenía ese gustito, esa pimienta, los fuegos artificiales afuera del vestuario, en los hoteles. Son cosas que ya han pasado de moda. Después la tecnología también ayudó a que la violencia que había antes no exista y el juego ha cambiado. Es más rápido, los jugadores son más ágiles y veloces. Nosotros éramos más lentos. Por suerte cambiaron, es más moderno. Yo era muy mañoso y hoy no podría jugar con tanta tecnología, con el VAR me sería imposible.

- ¿Por qué te expulsaban tanto?

- Era muy charlatán. Me expulsaron mucho por protestar o insultar más que por juego brusco. Era defensor, capitán y esa era mi forma de ser en la cancha.

- ¿Qué fue lo mejor y lo peor que te tocó vivir en el fútbol?

- Lo mejor, lejos , ganar la Copa Libertadores. Fue el campeonato que más disfruté y al día de hoy lo sigo disfrutando. Lo peor fue la forma en que me fui de Vélez. Me podría haber ido mejor y hoy estar mejor con la gente. No puedo volver atrás

- ¿Quién te parece el mejor entrenador del fútbol argentino?

- En la actualidad Gallardo y en la historia Bilardo y Bianchi. Gallardo tiene una forma de trabajar, de hablar, de predisponer a los equipos, cómo juegan. Siempre sale a ganar y eso hizo que River vuelva a ser lo que en algún momento fue en la época de Ramón Díaz.

- Vélez ahora está jugando la Sudamericana ¿te gusta el equipo?

- Si, ojalá que con el profe Pellegrino le vaya muy bien. Me hubiese gustado que siga Heinze, hizo un muy buen trabajo y tendría que haber tenido un poco más de continuidad. No sé qué fue lo que pasó, pero formó muchos chicos para que hoy estén bien. Ojalá que en la Sudamericana Vélez pueda estar en los primeros puestos.

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