Los recuerdos de Enzo Trossero de la CONMEBOL Libertadores 1984 ganada por Independiente

A 36 años de la conquista del Rojo, Trossero rememora la conquista de la séptima Copa del club e Avellaneda

Enzo Trossero atiende el teléfono desde su casa en Núñez, Buenos Aires, donde cumple el aislamiento social preventivo y obligatorio. El ex marcador central de Independiente, de 67 años, está preocupado por la situación mundial ante la pandemia, por su salud y la de sus amigos. Aun así, por un rato, se sumerge en un viaje en el tiempo a 1984 para recordar la última conquista del Rojo, la séptima CONMEBOL Libertadores, lograda el 27 de julio de 1984 tras igualar 0-0 ante Grêmio en Avellaneda y después de haber ganado 1-0 la final de ida en Brasil, con aquel recordado grito de Jorge Burruchaga.

En una charla con CONMEBOL Libertadores, Torssero habla de fútbol y de astrología. Comenta sobre su vínculo con el entrenador de aquel equipo, José Omar Pastoriza, y entre risas confiesa que los unía la personalidad por su signo astral: dos geminianos complicados. Dicen los astrólogos que Géminis se caracteriza por la comunicación, la curiosidad y sobre todo la dualidad. Por eso la imagen representativa de los dos gemelos, las dos caras.

El ídolo de Independiente también cuenta cómo era aquel plantel campeón de América y analiza la sobrestimación de los equipos europeos reivindicando al fútbol local.

Independiente campeón 1984

- ¿Qué tuvo de diferente aquel plantel para consagrarse campeón?

- En la final no éramos candidatos, era Grêmio. El año anterior había ganado la Copa Libertadores y ellos mismos decían que nosotros teníamos la calidad suficiente como para ganar esa final. Lamentablemente para ellos nosotros le ganamos de visitantes 1 a 0, pero aparte de eso les dimos un baile tremendo. Pegamos tres tiros en los palos y jugamos bárbaro. Después de local empatamos, pero en los 180 minutos Independiente fue muy superior.

- ¿Cómo fueron esas finales?

- Mirá después de jugar el partido de ida en Porto Alegre nos encontramos con ellos en el aeropuerto para tomarnos el avión que nos llevaba a Argentina para jugar la revancha. Nos mirábamos con una cara como diciendo: “Ustedes dijeron que no éramos grandes rivales, que éramos mucho menos rival que Estudiantes a quienes ustedes le habían ganado el año anterior y sin embargo les ganamos 1 a 0 jugando un partido espectacular”. En Avellaneda fue un partido chato. Empatamos 0 a 0, pero en la ida jugamos un gran partido.

- ¿Grêmio fue un rival difícil?

- Si, su figura era Renato Gaúcho, el actual entrenador. No me acuerdo demasiado del resto de los jugadores, pero indudablemente era un equipo muy competitivo. El año anterior había salido campeón.

- ¿Cómo era Pastoriza como entrenador?

- Nosotros éramos bastante parecidos porque nacimos los dos un 23 de mayo y éramos geminianos. Él nació en 1942, yo en 1953 y teníamos una relación realmente muy particular desde muchísimos años. Era un hombre conocedor del fútbol, fue una gran figura como futbolista y como entrenador. Su gran particularidad era que creía mucho en los jugadores. No solamente en la Libertadores sino también en la Intercontinental contra el Liverpool. Era una persona exigente, muy frontal, con ideas muy claras y conversaba mucho con los jugadores. Yo lo quería y lo sigo queriendo por más que no esté más. Fue muy representativo para mi.

- ¿Qué aprendiste de él?

- Aprendí a mandarme en ciertas situaciones. Los geminianos somos bastante complicados. No somos tipos fáciles, tenemos una gran personalidad, sabemos lo que queremos y respondemos a un montón de situaciones. Me acuerdo un entrenamiento en la cancha de Arsenal que me echó y a los 10 minutos me vino a hablar y me dijo: “Dale, Enzo volvé, dale y no me rompas más las p... porque estoy cansado”.

- ¿Cómo era la dupla con Villaverde?

- Fuimos una de las parejas de centrales que más partidos jugó en el fútbol argentino. Iniciamos en Colón de Santa Fe, yo a los 21 me vine a Independiente, él a los 20. Jugamos 2 años en Colón como dupla y no menos de 8, 9 años en Independiente. Éramos amigos, en la actualidad no nos vemos hace mucho pero cuando jugábamos éramos muy unidos. Además, me  concentraba con él, tanto en Colón como en Independiente, dormíamos juntos. Debemos haber estado más de 10 años juntos.

- ¿Y Bochini?

- Fue un jugador extraordinario. Su personalidad la mostraba dentro de la cancha, pero afuera nada. Nosotros decíamos que él tenía ojos en la espalda. Jugaba mucho sin mirar y daba el pase de gol con una facilidad impresionante.

- ¿Cuál fue el partido que más disfrutaste de esa Copa?

- Uno que le ganamos a Olimpia de Paraguay 3 a 2 sobre la hora. Bufarini, Marangoni y Burruchaga hicieron los goles. Íbamos perdiendo 2 a 1 y lo ganamos. La final perfecta fue el partido que jugamos contra Grêmio de visitante, sin dudas.

- ¿Qué representa para vos la Copa Libertadores?

- El torneo es complicado desde sus comienzo. Una Copa Libertadores es exactamente lo mismo que una Champions League. Están los mejores equipos de Sudamérica, que, por más que se los critique, son grandes potencias del fútbol. En Europa vos ves la Champions League y hay 6, 8 equipos que acaparan absolutamente toda la atención por el dinero que tienen. En cambio, en Sudamérica hay competencia entre Ecuador, Uruguay, Brasil, etc. Todos de la misma manera. Nosotros potenciamos siempre el fútbol europeo, pero por el dinero que maneja y no por la calidad del fútbol. Los mejores jugadores argentinos viajan a Europa. Yo creo que muchas veces menospreciamos el fútbol sudamericano. Hoy ves partidos de Inglaterra, España, que son malos, pero no se ven partidos de Sudamérica. Los mismos periodistas creen que esos equipos que se fueron al descenso son mejores que cualquier equipo sudamericano.

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