Los hermanos Julio toman la manija de Liga de Quito

En un 4-2-3-1, Jhojan sabe pararse detrás del centrodelantero y logró dañar la espalda de los defensores centrales. Anderson, su hermano, ataca por el costado.

Marcelo Anderson jugó entre la década del 80 y el 90. Se desempeñó en la primera y en la segunda categoría. No se destacó particularmente: pasó por Olmedo, Macará y Flamengo de Latacunga. Sin embargo, su descendencia hace historia. Claro que mira los partidos mucho más que emocionado. Esta vez, todavía es más fuerte: sus dos hijos jugaron en la CONMEBOL Libertadores juntos. “Siempre voy a los estadios a verlos jugar. Quiero que sientan mi apoyo. Saben que su padre los está mirando en la cancha. No me han defraudado. Siempre salgo orgulloso del estadio”, dice, por estos días. Cómo no va a sentirse así si, en Quito, juegan Jonhy y Anderson Julio.

El partido de Jonhy fue extraordinario. La defensa de Peñarol marcaba en línea y padeció esa decisión táctica. El cansancio que generó la altura de Quito le dolió a los futbolistas uruguayos. Formiliano y Lema no lograban agarrar con comodidad las diagonales de los futbolistas ecuatorianos. Ese espacio lo vio el Julio enganche. Todo el partido tiró asistencias por el medio de esos jugadores. Desde ahí, Quito generó muchas situaciones de gol.

Lo más destacado fue lo de Jonhy, que hasta se asoció con su hermano para que picara al vacío. Tuvo cinco asistencias claras, valiosísimas para el resultado. Anderson no tuvo un gran encuentro. De hecho, fue sustituído por José Ayovi a los 12 minutos del segundo tiempo.

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