Vojvoda y la línea de tres: una tradición argentina de Bilardo y de Bielsa

Por la lesión de Godoy, el entrenador de Talleres pondrá tres en el fondo, como en la ida contra San Pablo. Con un 3-5-2 buscará el triunfo frente a Palestino.

Carlos Bilardo, primero, y Marcelo Bielsa, luego, son las dos piezas fundamentales de la historia de la línea de 3 en el fútbol argentino. Juan Pablo Vojvoda, el técnico de Talleres de Córdoba, la incorporó por herencia. Fue el sucesor de Sebastián Beccacece en Defensa y Justicia, cuando éste dejó el equipo de Florencio Varela para acompañar a Jorge Sampaoli como ayudante de campo en la Selección Argentina. No era el sistema predilecto del actual DT del equipo cordobés, pero el conjunto había incorporado esa cultura. Entonces, la usó una serie de partidos, aunque muchas veces regresó a la línea de cuatro. En Córdoba, en la ida contra Palestino este miércoles, se da una situación particular: Leonardo Godoy, su lateral derecho, se fracturó el tobillo izquierdo, fue operado y estará unos meses alejado de la pelota.

Bilardo le dijo hace unos años a la revista France Footballer que él fue el creador del 3-5-2, la mayor novedad táctica del siglo XX. Llegó a explicar este sistema táctico en un auditorio frente a Rinus Michel, a Bobby Robson y a Marcelo Lippi. Lo presentó en sociedad en Estudiantes, en 1982. Lo exhibió al mundo en 1986 cuando la Selección Argentina se consagró bajo su mando en el Mundial de México 1986. En 1984, cuando se lo anunció al periodismo, lo cuestionaron mucho. Tiempo después, en Italia, el 3-5-2 se volvió moda. Un esquema que bien utilizado permite utilizar el ancho de la cancha, siempre y cuando las rotaciones sean buenas. 

Bielsa siguió otra variante: Louis Van Gaal ganó la Champions League en 1995, utilizando el 3-4-3, con Ajax. La diferencia estaba en la utilización de los extremos. El rosarino ya conocía desde antes la cultura holandesa de los wines y del mediocampo en rombo. Un dibujo ideal para construir triángulos en cada rincón del césped, siempre buscando el hombre libre, generando superioridad numérica. Apostando al lanzamiento de jugadores al espacio y al talento individual de los gambeteadores.

Vojvoda tiene un extremo natural: Sebastián Palacios. Pero armará un 3-5-2, aunque con el delantero exBoca corriendo por las bandas. El otro que podría ser su extremo es Juan Ramírez, a quien usará como segundo mediocampista de creación. El centro del campo lo dominarán, como siempre, Andrés Cubas y Pablo Guiñazú, aunque el experimentado siempre suele recostarse hacia la izquierda. El joven Leonel Rivas, extremo de origen, ahora se reconvirtió en volante por los costados, por lo que Palacios y él serán contrapuntos. Tomás Pocchetino alternará con Ramírez.

Talleres ya usó este esquema en la ida contra Sao Paulo. Ese día, su mayor virtud estuvo en la presión sobre el juego de los brasileños. La línea de tres defensores permite sumar un jugador más en el resto de la cancha, clave para la pronta recuperación de la pelota. Probablemente, contra Palestino intente lo mismo. Asfixiar, recuperar rápido, abrir la cancha y llegar de lado: es decir, hacer uso de ese esquema.

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