La historia de vida de Esteban Andrada: de cosechar uvas para ayudar a su familia a ser el arquero de Boca

Su papá murió cuando él era chico. Trabajaba cortando fruta de parrales. A los 28 años, su dura infancia le permite ver, de a ratos, su trabajo como un hobby.

- A veces, da la sensación de que en Boca todo es pasarla mal.

- Nah. ¿Sabés las que pasé? Esto, con toda la responsabilidad que conlleva esta camiseta, es como un hobby para mí.

Esteban Andrada es como los pianistas: sus manos siempre fueron su instrumento de trabajo. Si estira los dedos, le entra una número cinco en la palma. En la cancha, de a ratos, pareciera que ataja con un belcro en el guante: si llueve un centro, es capaz de ir a buscarlo hasta el punto del penal y que la bola se le adhiera. La especialidad no sólo tiene que ver con que es arquero. La vida es más larga que salir a la cancha y él lo sabe. Es que le sobran los recuerdos de las mañanas en que madrugaba para ir a cortar uvas de un parral, juntar un tacho y cambiarlo por plata para que su mamá y sus seis hermanos pudieran comer.

- ¿Te acordás de esos días cuando salís a la cancha?

- Cuando salgo a la cancha, pienso en mi viejo. Falleció hace un tiempo y fue un golpe muy duro. Él me llevaba a los entrenamientos. Quedó mi mamá con mis hermanos. Yo salí a cosechar uvas. Por suerte, Luciano Nicotra, mi gran amigo y representante, me consiguió una prueba en Lanús, entré y él le compró mi pase a San Martín de Mendoza.

- ¿Cómo era el trabajo?

- Con un amigo, que era como mi socio, hacíamos las dos partes: uno cortaba las uvas y el otro las metía en el tacho donde las juntábamos.

Esteban Andrada Boca Juniors Copa Libertadores

- ¿Cómo era la rutina?

- Es un trabajo agotador. Un laburo muy sacrificado. Hay un camión que te busca a las 6 de la mañana y te lleva. Depende del parral que te toque, podés tardar una hora o media o quince minutos o cinco. Yo le metía desde las 8 a las 12. Paraba, comía una vianda o un sánguche y seguía.

- ¿Cómo es ese sistema? ¿Cómo se cobra?

- Depende del tacho que tuvieras. Podía ser de 20 de 25 kilos. Vos lo llenás y lo descargás en un camión. Ahí te dan una fichita. Vos la guardás y el fin de semana las entregás y te pagan.  

- ¿Laburabas vos solo o también tus hermanos?

- Mi hermano llegó a jugar al fútbol profesional en el Nacional B. Después, fue al Argentino A. Él era más vago para trabajar con las uvas. Pero, por suerte, pudimos ayudar a mi mamá. Un poco con el trabajo y otro poco siendo más grandes y cada uno teniendo su familia.

- ¿Cuánto te sirve tu propia historia en tu carrera como futbolista?

- En que yo nunca me rendí en la vida. Mi objetivo principal, al principio, era jugar en Primera y ayudar a mi familia. 
 

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