La caldera que empujó a Athletico Paranaense y le dio el marco de final

La Arena da Baixada también jugó su partido. Y lo hizo muy bien. Imponente.

Es, de por sí, monumental, si se permite el juego de palabras con River, el rival de Athletico Paranaense en la Recopa. Una mole de cemento que asoma en las calles de Curitiba. Modernidad y organización. Lo que dejó el Mundial 2014. 

La cercanía de la gente con el campo de juego y la falta de alambrados o vidrios para separar a los hinchas de los protagonistas hacen que se sienta realmente cómo se vive el fútbol sudamericano. 

Los brazos se agitaban en una sincronización perfecta. Los gritos hacían vibrar los vidrios de los palcos. La acústica del estadio techado era perfecta. Se estaba viviendo una fiesta del fútbol. Pero no cualquiera: de nuestro fútbol sudamericano. 

Aplausos con los brazo en alto. También sincronizados. La platea lateral organizó un mosaico perfecto. Bellísimo.

 

Las canciones de los hinchas no duraron más de treinta segundos, pero iba una atrás de la otra. Y en un nivel de audio que asustaba. Sufrían cada ataque rival, pero festejaron en todo momento que la jugada terminaba y la pelota no entraba en su arco como un gol propio. 

Hubo un nivel de tensión suficiente y lógico para una final. Pero Athletico Paranaense y la Arena da Baixada hicieron que eso se convirtiera en un combo perfecto. Había final. Hay final. La primera fue perfecta. Gran nivel de fútbol, pero enorme fiesta. La Recopa fue una fiesta en Curitiba. La fiesta continuará en Buenos Aires.  

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

⚫️🔴 “Por mais essa taça”! #Recopa #ArenaDaBaixada #Curitiba

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