Jorge Jesús en Flamengo: la receta opuesta a la de Tite en Brasil

El portugués se decidió por un 4-2-4 y sacó a Bruno Henrique como extremo. Sus dos centrodelanteros sacan diferencia en el Brasileirao y en la Libertadores.

Bruno Henrique se sienta en la sala de la conferencias y habla desde la seriedad y desde la ternura: "Si yo hubiera tenido un entrenador así antes de ir a Europa, todo habría sido diferente". Lo dice para explicar la jerarquía de Jorge Jesús y lo anuncia públicamente para que sus compañeros más jóvenes lo tengan en cuenta. Su caso es el de tantos: fue figura en Goias y Wolfsburgo puso el ojo en él. No duró demasiado en Europa y regresó a Brasil, primero a Santos y, luego, Flamengo. Asume que la seriedad y el orden es fundamental. Que eso es lo que aporta el entrenador portugués. Que eso es lo que los hace muy buenos.

Gabriel Barbosa nació crack: jugó sub 15, sub 17, sub 20 y sub 23 para la Selección brasileña. A los 19 años, Dunga ya lo había convocado para la mayor. Parido en las mismas entrañas que Pelé y Neymar, debutó a los 16 años en Santos. Tras salir campeón de los Juegos Olímpicos, Inter de Milán lo compró. Le costó adaptarse. La primera salida fue el fútbol portugués: ahí conoció a Jorge Jesús. “Hablé con él para que llegara a Sporting, pero terminó en Benfica”, comentó hace algunas semanas. El encuentro se hizo esperar, pero se dio en Flamengo.

Cuando Neymar se lesionó, Tite atravesó en la Selección de Brasil el mismo problema que le tocó a Jorge Jesús en Flamengo: tener dos centrodelanteros de mucha jerarquía. En la Copa América, eran Firmino y Gabriel Jesús, más un extremo como Everton. La resolución fue mantener a los tres puntas y mover al del Manchester City de puntero por derecha. Uno debía sacrificarse a rendir en un puesto incómodo.

Antes de que Jorge Jesús llegara, Bruno Henrique estaba jugando de extremo por izquierda. No se sentía cómodo. El puesto de centrodelantero era exclusivamente para Gabriel Barbosa. Ninguno de los dos terminaba de rendir del todo. Abel Braga, el DT que disponía ese esquema, terminó saliendo. Jesús tomó una decisión diferente: cambiar el 4-3-3 por un 4-4-2. La dupla, desde ahí, comenzó a florecer. 

Jorge Jesús apeló a la naturaleza de sus jugadores para armar la táctica. Un esquema para ir y otro para volver: 4-2-2 para atacar y 4-4-2 para defender. Giorgian de Arrascaeta desde la izquierda, jugando hacia adentro. Everton Ribeiro, por la derecha. Dos mediocampistas centrales con capacidad superlativa para ocupar espacios: Arao y Gerson. Dos laterales sobresalientes para poblar horizontalmente la cancha: Filipe Luis y Rafinha. Pablo Marí y Rodrigo Caio como sostenes de la defensa. Y Diego Alves poniendo las manos. Talentos sobran.

Aún así, el fuerte está en el ataque por el centro de los dos delanteros: en la Libertadores, Gabigol marcó 7 tantos y Bruno Henrique, 5. Éste último tiene 5 asistencias, casi todas a su compañero de ataque. Armaron una sociedad impresionante. Desde ahí, Flamengo mete miedo: es puntero en el Brasileirao y va por la Libertadores ante River Plate.

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