El manual de fútbol de Jorge Almirón: la planificación, la táctica, lo emocional y su ideología

El entrenador de San Lorenzo charló en exclusiva con copalibertadores.com. Cómo construir un estilo en un conjunto. Desde las redes sociales al valor de los volantes centrales.

Jorge Almirón agarra dos botellitas de agua y las usa para fundamentar por qué el volante es el jugador más importante de un equipo. A cada plástico no sólo le da vida sino pensamiento. Tanto valora la inteligencia el entrenador de San Lorenzo que, si piensa en el fútbol en un futuro, imagina a todos los jugadores con capacidad para asumir cualquier función que le toque, según la circunstancia del partido. Dice: “Éste, cuando se la da éste, tiene que saber dársela de tal manera que éste pueda tener una variante de jugada cuando reciba el pase”.  

Los tapones de sus botines suenan por debajo de la mesa donde está sentado. Los tiene puestos, aunque la práctica haya terminado hace una hora. Toma prestado un cuadernito que no es suyo y dibuja una línea de tres defensores y el momento en que debe despegar un carrilero. A todas las respuestas las antecede con un: “Bueno, primero tengo que analizar los jugadores que tengo”. Lo aclara, incluso asumiendo que es un entrenador con una ideología marcada de la que no escapa.

Marcela Nicolau, jefa de prensa de San Lorenzo, pregunta cuánto va a durar la nota y la respuesta es “lo que quiera Jorge”. Entonces, se va y vuelve a la media hora y Jorge sigue hablando. Se va y vuelve a los 40 minutos y Jorge sigue hablando. Vuelve cuando ya van dos horas de charla, en una oficina que cedió el Pipi Romagnoli y en la que el aire acondicionado está al máximo. 

No para: en la era en la que el celular obstruye cada segundo de atención, la charla es una rareza. De los botines con barro a las botellitas, a Almirón el fútbol le transpira por donde sea.

Jorge Almirón San Lorenzo

- ¿Qué debe tener un volante central para ser bueno?

- Los volantes centrales son los más importantes en un equipo, tienen que pensar en todas las situaciones de juego. Perfilarse bien, tener un buen pase. Siempre estar de apoyo al compañero que está de espalda. Ver el pase que sigue. Estar haciendo cobertura. Tener buen cambio de frente, remate de media distancia. Yo creo que ser un volante central es saber que, de repente, robás una pelota y el equipo avanza y, después, el que hace un gol es el delantero. El delantero hace el gol y se va festejar al córner. Sale en todas las revistas. La gente va detrás de él. El volante tiene que saber que su función es tan importante como la del delantero y no sentir celos de eso. Es fantástico que el volante, cuando hace un gol, en vez de ir a festejar, se dé vuelta y se ponga a hablar con los defensores sobre la próxima jugada.

- ¿Cuál es el mejor volante que tuviste?

- Tuve muchos. Marcone jugó bien y era importantísimo. Cuando los compañeros le dan la pelota a un jugador con la sensación de que no la pierde, eso es muy importante. Cuando elige un buen pase, cuando roba muchas pelotas, hay sensación de seguridad. Lo de Marcone fue destacado. Tuve a Campuzano en Atlético Nacional que jugó muy bien. Tengo a Loaiza. Poblete se un buen volante central.

- ¿El que más te gusta del fútbol mundial?

- Lo de Busquets es genial. Yo lo vi en vivo un par de veces. Tiene una lenteja física que parece que no se mueve. Uno dice que el volante central tiene que estar ahí y morder. Y no. Hace todo en el momento justo. Va y te corta una línea de pase. Roba sin ensuciarse. Te hace dos amagues y ya intercepta un pase que sigue. No le hace falta un cambio de frente para ser impresionante.

- ¿Cuánto suma que un jugador sea inteligente?

- El jugador, cuando se involucra más en el juego, cuando se siente importante, cuando analiza el juego, gana tiempo. Porque no es solamente que pueda hablar con vos, es que pueda hablar con los compañeros. Entiende rápido lo que vos estás diciendo. Todos piensan: algunos entienden el fútbol más fácil, otros los momentos del plantel, otros los momentos del club. Eso ayuda en la parte emocional.

- ¿Qué pensás de los nuevos métodos de comunicación? ¿Las redes sociales cambian la manera de pensar de un jugador?

- El comportamiento de los jugadores sigue siendo parecido. Más allá de que pasan mucho tiempo en las redes sociales, las conversaciones en los vestuarios siguen siendo de lo mismo. Si te acercás a hablar, hablan del juego. Hablan de los momentos de los partidos. Yo lo escucho dentro de la cancha: están hablando de fútbol. Después, afuera, bueno, los tiempos cambiaron y cada uno tendrá su dinámica. Lo de las redes sociales cambió las cosas. No sé si en los jugadores. Sí, en los directivos. Se fijan mucho en eso. Tienen un termómetro mucho más claro en cuanto al clima que hay un club. Traés refuerzos y enseguida te das cuenta si la gente está de acuerdo o no con ese jugador. Se genera un volcán y, si cuando entran a la cancha un jugador no anda tan bien, tenían razón las redes sociales. Hay menos paciencia. El jugador necesita un proceso y ese proceso no existe. Entonces, todo es mucho más inmediato. Si al jugador lo crucifican antes de jugar, ese jugador tiene que salir a la cancha y demostrar que todo el mundo estaba equivocado. No es tan fácil. Cuando ese jugador demuestra que juega bien, ahora las redes sociales explotan y es un fenómeno. Es así: una vida donde todo es blanco y negro. 

- ¿Cómo se estimula el juego de posesión que le marcás a tus equipos?

- Todo se estimula. Primero, siempre hay que hacer un análisis del plantel que tenés. Yo pienso siempre en base a mi equipo. Arranca con la iniciación. Si vos tenés un arquero para que inicie y centrales que también con un buen manejo de pelota y que conocen los espacios, vas organizando cómo atacar. Cuando contás con jugadores que entienden, es más fácil. Enseñar a jugar al fútbol es difícil, pero se trabaja. En el medio, tenés los resultados, que complican los procesos. Los jugadores piensan en ganar. Los entornos de los jugadores quieren ganar. Eso complica porque jugar requiere tiempo. Siempre trato de adaptarme a los jugadores y a los momentos. Son importantes los esquemas y trato de adaptarme al club. Si tenés un club que viene sufriendo el descenso o un equipo que la temporada pasada padecía mucho las pelotas paradas, y por eso se nota desconfianza, primero hay que resolver eso. Después, hay muchas aristas para descubrir.

- ¿Cuánto pesa lo emocional para pensar lo futbolístico?

- Son procesos. Un ejemplo es mi caso en Independiente. Había descendido, no le pagaban a los empleados, el estadio tenía el césped alto. El club estaba reconstruyéndose. Un proceso de muchos chicos que debutaban en Primera División. Todo eso sirve. Pero en los procesos en los clubes grandes son difíciles porque tenés que ganar siempre. Ahí se vuelve difícil explicar lo inexplicable. Los jugadores necesitan partidos, necesitan equivocarse, necesitan vivir, tener sensaciones en la cancha. Tenés que trabajar con esas características.

- ¿Evoluciona un jugador?

- Se evoluciona en situaciones puntuales. En que el jugador entienda en dónde están los espacios. En que vayan comunicándose en la cancha. No todos los rivales son iguales. Algunos le podés recibir contra la línea, porque tienen un defensor lento, entonces podés encararlo por afuera. Lo vas ensayando y lo vas interpretando. Si el jugador es inteligente, ya sabe desde antes qué puede hacer o no. Después hay cosas que son básicas y algunos las hacen igual. Un ejemplo que pasa siempre: hay un lateral que recibe con presión, toca contra la línea donde tiene al extremo, que espera de espaldas, con el rival que lo empuja contra la línea y el lateral pasa. De espalda el extremo: la pierde y tenés que correr para atrás cincuenta metros. Es una cosa básica y no se las explicaron nunca. Son cosas recontra fáciles de ver y no se las enseñan. Llegan a Primera División con esas falencias.

- ¿Cómo planificás los entrenamientos?

- Tomamos mucho de la parte científica. Los GPS ayudan. Dan información para saber cómoo estamos. Después, depende mucho de las características de los jugadores. Del desgaste del partido pasado. Algunos futbolistas, por características, tienen más recorrido: los laterales, los volantes internos. Y depende de cada uno cómo reacciona bajo la exigencia de un entrenamiento fuerte. Antes era más de planificar una semana larga. Ahora cambié. Tiene mucho que ver la parte emocional. Sí el jugador tiene que trabajar, debe adaptarse y someterse a un entrenamiento, la parte emocional es muy importante. Si vos perdés cuatro partidos seguidos, ese entrenamiento de lunes y martes fuerte no sirve. A veces hay que distender y al otro día planificar otra cosa. No es todo lineal.

Jorge Almirón San Lorenzo

- ¿Cómo definirías qué significa la táctica?

- La táctica es la organización del equipo. Yo siempre evalúo en base a los jugadores que tengo. Pienso cómo unificar las características de los jugadores y cómo contrarrestar al rival. Es saber aprovechar donde están las falencias del rival y las virtudes propias. El fútbol es en parte una sumatoria de duelos individuales. Cuando hay zonas donde ganás, posicionalmente, ya sacás diferencia. La táctica tiene relación con todo eso.

- ¿Cuánto suma que un jugador disfrute en la cancha?

- El disfrute tiene un valor porque lo he sentido. Lo he visto en jugadores que he dirigido. No hablo del disfrute como un éxtasis diferente. Un jugador cuando juega bien y tiene un equipo que lo lleva a jugar mejor disfruta. Cuando un jugador llega a disfrutar quiere decir que antes sufrió, en el buen sentido de la palabra, y resolver esas cosas es alentador.

- Cuando hay un equipo que tiene una ideología como la tuya, a veces preocupa que le saquen la ficha. 

- Entiendo que los rivales te van viendo. Yo me enfoco en eso. Ya lo de cómo te ve la gente no me importa. Porque se dice “se ve la mano del técnico”, pero perdés dos partidos y te dicen “para qué sirve la mano del técnico”. Ya conviví con eso y no me interesa. Me interesa que mi equipo mejore, que evolucionemos. Me dicen: “El rival ya te conoce, ¿tenés plan B?”. “No, no tengo plan B”. Pero si el rival te conoce, te obliga a mejorar. Te obliga a mejorar el pase y a superar al rival aunque sepan dónde va la pelota.  

- Si pudiéramos hacer futurología, ¿qué ves del fútbol de acá a 20 años?, ¿en qué va a cambiar el juego?

- Hablaba mucho de eso con los jugadores de Lanús. Muchos ya se conocían o ya interpretaban el juego. Yo tenía una idea, la tiré ahí y la desarrollamos entre todos, con las características de cada caso. Creo que de a poco los jugadores van a ser especialistas en muchos lugares. Va a ser medio loco. Por ahí, la tiene el volante interno y el N° 9 sale a pivotear porque tiene buena técnica y el volante derecho ocupa la posición de nueve. A mí se me haría muy injusto si perdemos la pelota y el delantero, porque supone que es el goleador, no cumple la función de volante de recuperar. No funcionaría si espera que el volante lo pase para recuperar. Quiero que el delantero, ahí, sepa ser volante.

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