Johny Herrera: el eterno emblema de la U de Chile

Ataja desde 2011 en el club de Santiago. Con la salida de Jara y de Lorenzetti, quedó junto a Beausejour como uno de los grandes referentes de un equipo que cambió mucho su plantel y que hoy debuta en la CONMEBOL Libertadores

A Johnny Herrera no le dicen el samurai porque sí: hace años, empezó a entrenarse en artes marciales, se metió de lleno en la cultura japonesa, entendió otra filosofía y empezó a leer sobre aquellos míticos guerreros. Siempre, además del fútbol hizo otras actividades. Ahora, con el Crossfit. Su amor por el deporte quedó sellado el día en que se recibió de profesor de educación física, cuando no sabía si, algún día, llegaría a ser un arquero profesional. Quizás, esa vida saludable sea la clave por la que, a los 37 años, siga siendo un emblema de la Universidad de Chile, que este martes debuta en la CONMEBOL Libertadores 2019 por la Fase 2 ante Melgar en Perú.

Herrera es casi el último eslabón del equipo más prestigioso de la historia de la Universidad de Chile. "Desde que volví, es el mayor recambio que veo", declaró, hace unos días, el arquero. Es que en el último mercado de pases dejaron los colores Gonzalo Jara, Christian Vilches y Gustavo Lorenzetti. Queda la experiencia Jean Beasejour, aunque sea un nómade del fútbol chileno. Toda la mística cae sobre él, el futbolista más ganador de la historia de la U, con 16 títulos bajo su espalda.

"Me acuerdo que me había tocado jugar por las juveniles en la mañana y después tuve que ir citado porque el 'Tomate' (Roberto Rojas Mercado) tenía un matrimonio y no le había dicho a nadie. No estaba lesionado. Y me tocó ir a la banca en ese partido. Incluso no tenía los guantes, me los hicieron llegar por intermedio de utilería y me llegaron justo cuando me tocó entrar", contó hace un tiempo, recordando el 1 de agosto de 1999, cuando debutó contra Santiago Morning. Apenas entre 2006 y 2010 no estuvo en su equipo, cuando se fue a Corinthians, a Everton y a Audax. 

La U de Chile, de donde creía que iba a irse en este verano, le permitió a Herrera construir una carrera formidable: jugó el Mundial de 2014, y fue campeón de las Copas América de 2015 y 2016, como suplente de Claudio Bravo, pero quedando en la historia para siempre del fútbol chileno. Tantos años y tantas concentraciones lo volvieron tajante con ciertas características: le molesta mucho que los compañeros almuercen con el celular en la mesa y se distraigan de la charla colectiva.

Herrera tiene experiencia en copas internacionales. En la CONMEBOL Libertadores, su mejor marca fue en 2011, cuando la U llegó a la semifinal y cayó contra Boca, en una noche fascinante de Juan Román Riquelme. En la Sudamericana, claro está, fue campeón en 2011 y, en ese mismo certamen, fue el arquero que menos goles recibió. Y, por si fuera poco, ostenta un título fuera de la U: campeón con Everton, en el Apertura 2008. Un ganador indiscutible que quiere seguir haciendo historia.

Universidad de Chile Copa Libertadores 2019

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