Historias y anécdotas de Estudiantes tricampeón de la CONMEBOL Libertadores, un hito que cumple 50 años

En una charla con CONMEBOL Libertadores, Juan Ramón Verón y Marcos Conigliaro reviven los mejores momentos de las Copas 1968, 1969 y 1970

 “Zubeldía fue un técnico distinto a los demás, era muy inteligente, muy despierto. No había mucho descanso, entrenábamos mañana y tarde. Hasta ese momento la mayoría de los clubes no trabajaba de esa manera, por eso creo que sacamos una gran ventaja”. Juan Ramón Verón lo cuenta y pareciera que todavía estuviera viviendo aquellos momentos inolvidables de cómo se gestó aquel Estudiantes que hizo historia de la grande, aquel Pincha que revolucionó el fútbol argentino y llevo su grandeza puertas afuera de su país al consagrarse como el primer tricampeón de la historia de la CONMEBOL Libertadores.

1968, 1969, 1970. Un equipo de novela que se alzó tres veces seguidas con el título al derrotar de manera consecutiva a Palmeiras, Nacional y Peñarol en las finales. El 27 de mayo de 1970, Estudiantes igualó sin goles ante Peñarol en el Centenario y escribió una hazaña que hasta entonces ningún equipo había logrado. Le sirvió el triunfo por 1-0 de la ida en La Plata con el gol de Néstor Togneri sobre la hora para levantar la Libertadores por tercera vez consecutiva.

Aquel equipo formado por Osvaldo Zubeldía era distinto para la época y guardaba secretos que pocos conocían. Las concentraciones de este plantel eran diferentes y tal vez haya sido una de las tantas razones del éxito. Tres o cuatro días antes del partido ya estaban en el country de City Bell con la mente enfocada en el domingo.  “Era terrible la cantidad de concentraciones, pero siempre ayudaban al ambiente que se generaba. Se hablaba todo el tiempo del partido siguiente y de cómo íbamos a trabajar. Fuimos y seguimos siendo amigos todos los que quedamos gracias a esa convivencia que tuvimos durante 7 años. Vivíamos prácticamente concentrados y con la familia que nos venía a visitar”, relata Marcos Conigliaro, delantero de aquel equipo. El mito sobre las escapadas de las concentraciones se derrumba en el instante que Verón explica: “Era imposible escaparse. Concentrábamos en el country en esa época lo más cerca era a diez cuadras el Camino Belgrano. ¿A dónde íbamos a ir? En ese sentido éramos un grupo muy ordenado además”.

Estudiantes 1968

Bajo el mando de Zubeldía escribieron las páginas más importantes de la historia del club ya que grandes estrellas vistieron la camiseta de aquel Estudiantes. Hay instantes que representan un punto de inflexión, un quiebre que en este caso condujo a la gloria y tanto Conigliaro como Verón identifican el mismo. “En el 67 jugamos contra Platense la semifinal del Metropolitano en la cancha de Boca. En un comienzo ganábamos 1 a 0 con gol mío y después nos pasaron por arriba. Nos hicieron tres goles. Aparte se lastimó un jugador nuestro y no había cambios. Jugamos con 10, pero le ganamos 4 a 3 a Platense sobre el final y después le ganamos a Racing y salimos campeones. El partido donde prácticamente se congregó todo fue contra Platense. Ahí se demostró la hombría que tenía ese equipo y las ganas de triunfar. Si no hubiésemos ganado ese partido, no habría pasado nada con la historia de Estudiantes. Fue el partido bisagra”, detalla Conigliaro. Y Verón agrega: “Ese año jugamos la primera final y la ganamos. Ahí salimos campeones por primera vez y comenzó todo. Osvaldo estuvo muy acertado en todo”.

La pasión caracterizaba a este plantel y entre risas, Conigliario trae una anécdota de ese año de aquel Torneo Metropolitano “En la semifinal ante Racing en la cancha de ellos nos estaban dominando. Carlos le decía a Pachamé constantemente : “Vení para acá, vení para acá” y Pacha le decía: 'Dejame jugar tranquilo'. Carlos seguía insistiendo: 'Vení para acá que me están haciendo dos contra uno' y Pacha le respondía: “No, pero déjame Carlos que estoy marcando acá”. Llegó un momento que Pachamé se enojó y le dijo: 'Mirá no me digas más nada porque te pego' y en un momento determinado fue y le pegó. Le dio un cachetazo ja. Tuvo la mala suerte que se lo dio adelante del árbitro a quien no le quedó más remedio que sacarle la roja y echarlo. Terminamos jugando con 10 ese partido. No es que era un equipo bravo, era un equipo que sabía lo que hacía adentro de la cancha. Si había un córner en contra, cada uno tenía su marca y si luego de eso se producía un alboroto o lo que sea, cada uno iba con un jugador distinto. Si había pelea, yo iba con fulano. Hasta eso sabíamos. Es una pavada, pero sabíamos lo que hacíamos". 

La primera CONMEBOL Libertadores ganada fue en 1968 y se convirtieron en el tercer equipo argentino en conquistarla. Hubo tres integrantes del plantel que mantuvieron la titularidad todos los partidos: Raúl Madero, Alberto Poletti y Carlos Bilardo. Ese año compartieron el Grupo A con Independiente y Universitario, en las semifinales eliminaron a Racing y la última instancia fue ante Palmeiras. En la ida Verón y Flores pusieron la ventaja y finalizaron 2 a 1 y en la vuelta fueron derrotados 3 a 1 (gol de la Bruja). La historia se definiría en un partido de desempate en el Estadio Centenario y fue ahí donde Ribaudo y Verón pusieron a la hinchada del Pincha a festejar: 2 a 0 y a levantar la Copa. LA leyenda recién comenzaba. 

 

Estudiantes 1968

En 1969 llegó la segunda. En esa época, el vigente campeón se clasificaba directamente a semifinales y ganó los cuatro partidos que disputó: ante Universidad Católica en las semifinales y ante Nacional en las finales. Esta vez fueron 10 los intocables por Zubeldía que disputaron los 4 partidos: Aguirre Suárez, Malbernat, Bilardo, Pachamé, Madero, Verón, Togneri, Rudzki, Conigliaro y Flores. El único en rotar fue el arquero, entre Poletti y Errea. En la final de vuelta, el Pincha ganó 2 a 0 y uno de los que marcó fue Conigliaro quien recuerda: “Ese partido fue espectacular porque nosotros ganamos tres copas Libertadores pero esa fue la única que ganamos de local. Después fíjate que Estudiantes siempre que salió campeón lo hizo de visitante. Acá fue de local. La primera Copa la ganamos en Uruguay, la segunda en Buenos Aires y la tercera la volvimos a ganar en Uruguay. La Copa del Mundo la ganamos en Inglaterra. Ganamos muchas, pero una sola como locales. La localía le da un sentimiento diferente”.

Al año siguiente lo volvieron a hacer. Estudiantes se consagró campeón de América y fue el primer club que la ganó tres veces seguidas. Esta vez sus rivales fueron River Plate en las semifinales y Peñarol en las finales. En la ida se impusieron 1 a 0 con gol de Néstor Togneri y en la vuelta igualaron sin goles. En estas tres campañas hubo un jugador que disputó más partidos que el resto y tuvo más rodaje que ninguno: Carlos Bilardo.

Zubeldía quedó en la historia del Pincha, de Argentina y del fútbol mundial. Llegó al club en 1965 con la misión de salvar al equipo del descenso. Logró el quinto puesto. Al año siguiente el séptimo, pero el equipo se iba consolidando. Se sumaron jugadores de la Ter­ce­ra Di­vi­sión y la “Ter­ce­ra que ma­ta” integrada por Po­let­ti, Agui­rre Suá­rez, Mal­ber­nat, Ma­ne­ra, Pa­cha­mé, Eche­co­par, Be­dog­ni, Flo­res y Ve­rón era cada vez más respetada. Tal como dice el refrán: “la tercera es la vencida” y en 1967 Estudiantes fue campeón local dándole paso a la gloria internacional.

Juvenal, el histórico periodista del Gráfico, describió ese año al equipo: “Una nue­va men­ta­li­dad ser­vi­da por gen­te jo­ven, fuer­te, dis­ci­pli­na­da, di­ná­mi­ca, vi­go­ro­sa, en­te­ra es­pi­ri­tual y fí­si­ca­men­te. Gen­te dis­pues­ta a tra­ba­jar por un ob­je­ti­vo co­mún. Dis­pues­ta a lu­char, a sa­cri­fi­car­se, a trans­pi­rar, a en­tre­gar­se sin re­ta­ceos en fa­vor del equi­po. Los seis días de la se­ma­na y los 90 mi­nu­tos del do­min­go...”.

Estudiantes 1969

La grandeza crecía puertas adentro y Conigliaro recuerda las discusiones que tenían y lo fructíferas que eran: “Las sobremesas de los almuerzos o cenas era la mejor forma de charlar porque ahí él tiraba una punta como diciendo: 'me parece que fulano no está haciendo lo que tiene que hacer porque se entretiene o está desconcentrado o no le gusta'. Ahí él involucraba a uno, ese le contestaba y después se metía otro en la charla, y otro y así discutíamos. Todo esto a él le servía porque almacenaba información de lo que pensaba cada uno y luego explicaba lo que íbamos a hacer en la cancha. Eran justamente en esas charlas en las que se daba cuenta qué jugador estaba convencido de lo que iba a hacer y quién no”.

La llegada de estos dos ídolos al equipo de La Plata fue bastante diferente. Verón fue a probarse a los 14 años con cuatro amigos a escondidas de su papá y de los cuatro, dos fueron seleccionados. Ahí llegó el momento de la autorización del padre. "Le tuve que decir porque necesitaba su autorización. Él no era muy futbolero, mi hermano en cambio sí. Con el correr del tiempo se fueron adaptando". Fue ahí cuando La Bruja cambió el delantal por la camiseta de Estudiantes. Dejó de trabajar en la panadería y el restaurante y pasó a las canchas. Aún así, recuerda que cuando trabajaba como ayudante el fútbol no parecía una opción. "En ese momento no pensaba que iba a ser futbolista, sólo pensaba en trabajar para ayudar en casa y nada más", explica.

En cambio Conigliaro llega a Estudiantes luego de haberse lucido como goleador de Chacarita y la exposición pasaba a ser la nueva normalidad. "Al principio cuando iba al barrio con mis amigos, Gustavo y José, íbamos a los bailes y a veces te rompías la cabeza queriendo sacar a alguna que no te daba bolilla. Pero cuando jugué en Primera ya parecía que era Alain Delon y en realidad tenía los mismos granitos de todos los días ja", cuenta entre risas.

Hoy la unión se mantiene entre los que siguen en carrera. Luis , directivo del club a cargo de la coordinación de las filiales, cuenta que Conigliaro tiene un grupo de Whatsapp con los hinchas : “El hecho de participar en el grupo con él es una emoción muy grande en los hinchas de todo el país. Desde Catamarca, Jujuy, La Rioja, Mendoza, etc. Un día estábamos comiendo un cabrito en La Rioja y el presidente del club Estudiantes el Tala me contaba que es admirador de Conigliaro y ahí mismo lo llamé a Marcos. Estuvieron hablando como diez minutos, fue un momento muy emotivo”.

Los tricampeones de la Libertadores realizan viajes juntos, asados y brindan charlas a los más jóvenes del club para que viajen un rato al pasado y conozcan a las grandes estrellas de Estudiantes. Hace 50 años escribían la historia y hoy la reviven en anécdotas.

Fotos: Gentileza Museo Estudiantes

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