Haedo Valdez: el emblema de un equipo que juega para sus delanteros

Regresó a Paraguay tras años en el exterior. Es el referente del conjunto de Russo. Comparte el ataque con Larrivey. Su historia muestra el valor que le da a sus sueños.

Agarró unas bolsas de supermercado y puso todas las cosas que tenía. Un empresario ligado al Werder Bremen llamó desde el aeropuerto y avisó a Alemania: “Te mando a uno para que mires”. A Nelson Haedo Valdez, un niño, el cuerpo se le llenó de preguntas y el corazón lo empujó para adelante. Le había prometido a su madre que alguna vez jugaría en la Selección. Igual que Lionel Messi o Paolo Guerrero, el delantero que jugó dos Mundiales y tres Copas América viajó joven, a los 17 años, a formarse a Europa. Su último club paraguayo, antes de llegar a los 34 años a Cerro Porteño, fue Tambetary, ahora en la cuarta división. Nueve clubes, desde Rusia a Estados Unidos, desde España a Grecia, fueron la facultad de este delantero que hoy pone su jerarquía al servicio de los cuartos de final de la CONMEBOL Libertadores.

Haedo Valdez se volvió ídolo de su pueblo genuinamente. En 2004, al obtener la Bundesliga con el Werder Bremen, volvió a San Joaquín, una ciudad de 17 mil habitantes, con la camiseta verde y naranja, y caminó por la tierra colorada para festejar con su gente. “Todo lo que vivió para llegar a la meta, es lo que hizo de su victoria doblemente satisfactoria”, escribió en ese momento Gilda Arrua, quien luego fue su jefa de prensa en la Selección de Paraguay. “Es pura emoción”, dicen, quienes lo conocen. Por eso, de cara al duelo contra River, es que su presencia emociona tanto al pueblo de Cerro Porteño.

Miguel Ángel Russo llegó para reemplazar a Fernando Jubero en el cargo de entrenador de Cerro Porteño. El entrenador argentino analizó que el esquema utilizado por el técnico anterior era el adecuado. Continuó con el 4-4-2 basado en dos centrodelanteros que, de espaldas y con movimientos entrenados, construían al equipo. Los titulares se siguen manteniendo: la dupla Haedo con Joaquín Larrivey, quien regresó a Sudamericana tras ocho años en el exterior, con un último paso por Japón, en el JEF United Chiba. El suplente aporta muchísimo: el argentino Diego Churín, clave para el primer partido de la Libertadores, convirtiendo contra Atlético Mineiro, en el último minuto, en Belo Horizonte. Haedo anotó ante Zamora en dos oportunidades y contra Mineiro en Asunción. Uno de sus gritos fue de taco.

Haedo Valdez volvió a Paraguay en las mismas épocas en que regresaron el país las grandes figuras de una generación que consiguió arribar a los cuartos de final del Mundial 2010, que fue subcampeona de la Copa América 2011 y que pobló delanteras de equipos de jerarquía europea. No es menor que Roque Santa Cruz sea clave en Olimpia y que Oscar Cardozo sea fundamental para Libertad. Su jerarquía es fundamental para sostener el esquema del conjunto paraguayo que más lejos llegó en la Libertadores. El 442 cuenta con excelentes lanzadores de centros desde los costados como Federico Carrizo, Oscar Ruíz o Santiago Arzamendia. 

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