Gremio: el despertar del gigante que arrancó la Libertadores dormido

El equipo de Renato Gaucho arrancó la fase de grupos sin ganar en la primera ronda. Contra Libertad, un rival contra el que había caído en esa instancia, se reivindicó como candidato.

El global de 5-0 en la serie no da espacio a la duda: Gremio es candidato. No lo demostró en Asunción. Fue en Porto Alegre, cuando le expulsaron un jugador y, en veinte minutos, metió dos goles para acomodar los codos en el sillón de cuartos de final. La vuelta, en una noche ventosa, fue una reconfirmación: en el primer tiempo, ya ganaba 3-0 y podía haber convertido en más ocasiones. Sólido atrás, fuerte adelante, el equipo de Renato Gaucho demostró por qué en las últimas tres ediciones fue tan protagonista: campeón, semifinalista y -por ahora- en cuartos.

No fue fácil transformarse. El comienzo de la Libertadores, en la fase de grupos, lo tuvo en malas condiciones: empató, en Rosario, 1-1 contra Central; perdió, de local, contra Libertad, por 1-0; cayó 1-0, en Chile, contra Universidad Católica. Tampoco las cosas iban bien en el Brasileirao. Aunque hubiera pasado una temporada, todavía encontrar esa línea de juego que generaba Arthur, uniendo todas las características de aquel equipo. Sin embargo, el gigante apostó por la continuidad. El entrenador siguió creyendo en la idea de juego. Hasta que sus figuras empezaron a aparecer. Desde ahí, ganó todos los partidos que jugó: los cinco siguientes.

La lista de los desequilibrantes comenzó a hacer ruido: Everton, Jean Pyerre, Alisson y André. Las puntas de lanza del 4-2-3-1 que tan bien conoce el equipo del sur de Brasil. Para los momentos de jerarquía, sobre todo en la serie con Libertad, además, apareció Diego Tardelli, quien hacía meses no marcaba y abrió la goleada de 5-0. Falta esperar por Luan, que vuelva a estar en su mejor nivel. El optimismo es alto. Aunque el rival será el gigante Flamengo, a quien le costó muchísimo superar a Emelec, pero que tiene un plantel que cualquier economía europea envidiaría.

Gremio se hace fuerte desde su defensa. Sus centrales son muy buenos para el esquema que propone el entrenador: juego a espacio corto, cerca del propio arco y un equipo que raramente presiona. Ahí, Walter Kannemann y Geromel se hacen gigantes. Sus frentes se gastan en cada partido de rechazar pelotas. Con una variante que despertó entusiasmo: David Braz, llegado desde Santos tras un intercambio por Marinho, jugó muy bien la ida -marcó un grito- y la vuelta, reemplazó a Geromel.

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