Grêmio campeón de la CONMEBOL Libertadores 1983: campaña y figuras

En 1983 conquistó la competencia más importante de América por primera vez

El 28 de julio de 1983 Grêmio se consagró campeón de la CONMEBOL Libertadores. Por primera vez alcanzaba la gloria eterna e ingresaba en el listado de equipos brasileño campeones tal como ya lo habían hecho Santos, Cruzeiro y Flamengo.

El recorrido se inició en el Grupo 2. Su primer rival fue Flamengo e igualaron 1 a 1 con un gol de Hugo de León, el defensor uruguayo de gran jerarquía que se había consagrado campeón de América en 1980 con Nacional. Luego ganó 2 a 0 ante Blooming, 2 a 1 ante Bolívar, 2 a 0 ante Blooming en la vuelta, 3 a 1 en la vuelta ante Bolívar y repitió el 3 a 1 con Flamengo. Sin perder ni un partido y con 11 puntos en seis partidos jugados, avanzó a las semifinales.

Aquel equipo contaba con la calidad de Tita, la potencia de Renato Gaúcho Portaluppi, actual entrenador del equipo de Porto Alegre, en la delantera y la dirección de Vladimir Espinosa quien había heredado de Enio Andrade un plantel de grandes jugadores y logró guiarlos en el camino a la gloria eterna.

En el triangular por las semifinales se enfrentó ante Estudiantes y un partido lo ganó 2 a 1 y otro lo empató 3 a 3. Ante América de Cali perdió el primer partido 1 a 0 y en la vuelta ganó 2 a 1. El lugar en la final era suyo.

Grêmio del 83’ era un equipo muy bravo, muy unido, de mucha fuerza física, equilibrado, con jugadores jóvenes y otros de experiencia. Formamos un buen grupo y quedó en la historia, hemos conquistado la Libertadores, el título mundial. El grupo era como una familia, con un gran entrenador como Espinosa. Grêmio fue mi primer club, lo tengo en mi corazón. Grêmio crece en los momentos decisivos”, el que describe al plantel es Renato Gaúcho, una de las figuras más determinantes por su habilidad y temperamento.

Gremio campeón 1983

En la final se enfrentaron a Peñarol, que era el campeón defensor, y en el primer partido en el Centenario igualaron 1 a 1. Morena convirtió para los locales y Tita para los visitantes. La gran definición sería en el Estado Olímpico Monumental que había sido remodelado en 1980.

El 28 de julio de 1983 el estadio de Grêmio vivió una noche inolvidable. Las tribunas estaban colmadas. Las expectativas eran inmensas. Desde el primer minuto los brasileños mostraron la superioridad desequilibrando por las bandas, con velocidad e ímpetu. A los 9 minutos llegó el primer gol gracias a Caio y la emoción crecía. En el segundo tiempo Fernando Morena anotó para los uruguayos y el marcador estaba igualado. La tensión aumentaba. Hasta que a los 78 minutos César, que había ingresado en la segunda mitad, anotó el 2 a 1. La alegría era brasileña y la copa era de Grêmio.

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