Germán Cano y sus otros amores: el golf, el vino, Lanús y la capacidad de disfrutar del fútbol

El máximo goleador histórico de Independiente de Medellín se soltó para hablar más allá del fútbol.

Luego de marcar su gol 92 con la camiseta del DIM y que casualmente fue en la CONMEBOL Libertadores, Germán Cano siguió haciendo historia y superó esa marca en el torneo local. Alcanzó los 93 tantos y ya es el máximo anotador de la historia del club. Tras el empate ante Palestino por la ida de la Fase 2 y a horas de la revancha de este martes en Medellín, el goleador, de 31 años, habló de las pasiones que motorizan su vida, más allá del fútbol.

- ¿El récord se festejó con un vinito?

- No se festejó con un vinito porque terminó el partido y nos tuvimos que ir al aeropuerto. Comimos arriba del micro y nos fuimos al aeropuerto porque el vuelo salía a la 1 de la madrugada y no llegábamos. Todavía no tuve la oportunidad de festejar. Quiero abrir un malbec, jaja.

- ¿Cómo surgió este fanatismo por los vinos?

- En México, nos juntábamos en el León. Éramos seis argentinos. Estaba Guille Burdisso, Diego Novaretti, Mauro Boselli, Maxi Moralez. Una vez a la semana nos juntábamos a comer. Nos tomábamos tres o cuatro vinos. Yo siempre fui un apasionado, siempre me gustó saber lo que había detrás del vino, me parecía algo lindo. Contraté una sommelier para que nos diera un curso para saber qué estábamos tomando y no tomar por tomar. Entonces, empezamos a estudiar con los chicos, fue un mes y medio. Desde entonces, le encontré otro sentido al vino, algo más rico. Uno ya sabe cuándo se toma un malbec, un cabernet sauvignon, un chardonnay. Y podés combinar con comidas que llevan su cepa. Eso me gusta mucho. Estoy muy metido en el tema del vino. 

- ¿Y no pensás en tener tu propia marca?

- Por ahí más adelante. Nicolás Burdisso, el actual manager de Boca Juniors y hermano de Guillermo, sacó una línea, tiene un viñedo en Mendoza. Él me había dicho en su momento, pero no... Tengo que estar ahí pendiente. Por ahí cuando me retire del fútbol, pero por el momento no. 

- Bueno, ya tenés planes para cuando dejes de jugar al fútbol...

- Me gustaría. Eso es una. Y me gustaría ser director deportivo, empezar a estudiar para ser director deportivo y empezar a trabajar. Me gustaría ayudar acá a Medellín. Pero bueno, falta mucho. 

- ¿Vas más por el lado de la gestión y no tanto por lo táctico o ser entrenador?

- Director técnico, no. No me gusta. Es complicada la vida del técnico. No me gustan los conflictos, los problemas. Trato de estar a un costado en ese sentido y dedicarme más a otra parte, que es la gerencia deportiva, ayudar a la institución en jugadores que vienen de distintas partes y formarlos como profesionales. 

- Capitán, superar marcas... ¿Estás en el punto de mayor madurez?

- Sí, estoy en un momento lindo. Ya con experiencia, ya uno sabe manejar los partidos. Nosotros tenemos un equipo joven, que los chicos aceptan lo que uno dice por el recorrido que me tocó vivir. Hoy estoy más asentado, con más experiencia y más dedicación a que entre todos podamos hacer grandes cosas. No uno solo, porque esto es un equipo. Eso es importante, ayudar a los más jóvenes para que ellos puedan crecer.

- ¿Haber sido padre hace poco tiene que ver con la madurez y con cómo llevás el liderazgo?

- Sí, obvio. Mi familia es mi motor, día a día. Desde que nació Lorenzo a mí me cambió la vida. Hoy quiero dar el doble de lo que he dado durante toda mi carrera y es todo para él. Te nace un nuevo amor. Cada vez que entro a una cancha pienso en él. Estar disfrutando en Medellín, con la gente que me quiere y que en poco tiempo mi hijo vaya al estadio a verme... Es muy lindo.

- En tu carrera tuviste que frenar varias veces por unas lesiones, ¿eso también ayuda al crecimiento, a la tranquilidad y al disfrutar tu momento de actividad? Pocos llegan a disfrutar del fútbol...

- Sí, total, obvio. Las experiencias sirven mucho. Los aprendizajes de los buenos momentos y de los malos momentos, que nosotros estamos expuestos a esas cosas, a las lesiones, son cosas que tenés que salir adelante, con el apoyo de los fisioterapeutas, de la familia. Eso te saca adelante, te sirve para después trasladarlo a la cancha porque sabés que muchas cosas que te han pasado la podés manejar. Hoy por hoy agradezco que eso me haya pasado para seguir madurando como jugador y como persona.

- ¿Te gustaría, en algún momento, tener una revancha en Argentina?

- No, aunque tuve propuestas del fútbol argentino: de Independiente, de Central y de Colón. Ya estoy tranquilo acá. Cuando uno encuentra su lugar, no te dan ganas de volver. Voy afuera, disfruto de mi familia, tengo mis amigos, tengo mis cosas. Volver de nuevo... Yo sé lo que es el fútbol argentino, no te perdonan nada, es muy exigente. Es difícil, las oportunidades que te dan son muy pocas. Estoy muy bien acá.

- ¿Qué te faltó para triunfar en Argentina?

- Continuidad, más que nada. En Lanús en ese momento estaban el Pepe Sand, el Laucha Acosta y sabía que era imposible jugar. Pedí permiso para salir a otro equipo donde me pueda mostrar más. En Chaca me fue bien, más allá de no marcar tanto. Jugué varios partidos, era lo que quería. En Colón no me fue bien en los primeros seis meses y me tuve que ir. En Argentina, me faltó continuidad. Decidí irme afuera para encontrar mi lugar y hoy por hoy lo pude encontrar. 

AFP German Cano Independiente Medellin DIM

- ¿Por qué usás la camiseta 14?

- Por la hinchada de Lanús. 

- Bueno, no te quería preguntar de qué equipo eras hincha, pero...

- Sí, mi mamá trabajó en el club. Lanús es como mi casa. Con Nicolás Russo y la esposa somos amigos, seguimos en contacto vía teléfono y siempre quedó una linda amistad. Siempre voy a ser un agradecido a Lanús, sobretodo por mi familia que trabajó ahí. Yo soy hincha de Lanús, es un amor que siempre tuve, de chiquito, desde los ocho años hasta los 20 estuve en el club y después ya me tocó salir.

AFP German Cano Lanus CONMEBOL Libertadores

- También sos un apasionado por el golf. ¿Sos bueno?

- No. Bueno, no. Le pegó nada más, jaja. Ya con eso me alcanza y me basta, jaja. 

- Sos un definidor, como en el fútbol...

- Sí, me va mejor en el fútbol, que en el golf, jaja

- Menos mal.

- Sí, menos mal, jaja. Surgió con Diego Herner. Él en 2012 me invitó a que fuera con él a jugar. Ahí me prestó los palos y le empecé a pegar a la bola. Después tomé clases. Fue mi cable a tierra. Hoy lo uso como de terapia, una vez a la semana lo hago y disfruto mucho. Me despejo de los problemas, del teléfono. Me libero de un montón de cosas, me hace bien y vuelvo a mi casa renovado.

- ¿Cumple esa función de despejar la cabeza y relajarse?

- Claro, más que nada es relajación. Concentrarme en una sola cosa que es pegarle bien a la bola, que es difícil. Si le sacás la vista, le errás. Trato de concentrarme en eso, de no pensar en otra cosa que en pegarle bien. Nada más. Siempre en algún hoyo la cago, ja. Es un deporte de mucha precisión. Una vez que le empezás a pegar, te hacés adicto. Es increíble. Después te comprás ropa, los palos, la bolsa, la pelotita. Te volvés adicto. Es un deporte que te atrapa mucho.

- ¿Y no puede generar un efecto contraproducente? Por ahí le errás tanto a los golpes que terminás volviéndote loco...

- Ahí está cuando la cabeza te supera o te volvés loco porque le pegás mal a una bola. Yo siempre que le pego mal a una bola digo 'bueno, la mejor es la que viene'. No trato de quedarme en eso, porque si me quedo en eso, vuelvo a pegarle mal. Lo mismo en las caídas para poder embocarla. Tratar de leer bien la caída para que entre. Y a veces pega en el bordecito y sale. Pero no me vuelvo loco con eso, porque sé que es algo que tengo que manejar. Hoy por hoy ya lo puedo manejar bien. 

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