Gabigol, el "matador" del Maracaná: la Recopa CONMEBOL llegó de su mano para Flamengo

Marcó el primero y participó de los otros dos; la comunión entre la hinchada y su goleador

Flamengo saltó al campo de juego y las 69.986 personas que colmaron el Maracaná dejaron rojas sus palmas para aplaudir, uno por uno, a los jugadores de Jorge Jesús. Los héroes de Lima, los que hace poco más de tres meses devolvieron la gloria al equipo con más hinchas de Brasil, recibieron todo el calor que merecían.

Pero la ovación más grande quedó para el final, cuando sólo faltaban segundos para que el partido comience. No se habían olvidado de él. Sus brazos se cruzaron en el aire y empezaron a bailar lado a lado. “Uh terror, Gabigol é matador”, coreó al unísono el emblemático estadio de Río de Janeiro. Los brazos de Gabriel Barbosa comenzaron a menearse lado a lado. El idilio del público con su número nueve, en su momento de mayor esplendor. Ausente en el partido de ida en Ecuador, en la revancha se hizo notar.

Como ya se hizo costumbre, Gabriel Barbosa volvió a ser el salvador del Mengão. No sólo por su gol, sino por todo lo que dejó en el campo de juego en esta final de Recopa Sudamericana, la primera que conquista Flamengo en su larga historia. Por algo se ganó el corazón de los simpatizantes, un amor intenso de ambos lados. Ellos imitan su corte de pelo o invaden las tribunas con su careta. Él les devuelve las muestras de cariño antes y durante el partido. Con festejos, ante todas las cosas.

“Es una hinchada inmensa, todos los partidos están llenos y eso te hace querer más, a querer dejar a esas personas felices. Ellos te apoyan y piden más, obviamente. Ha sido muy bueno, estoy muy feliz por el cariño de ellos”, decía hace un tiempo el delantero en diálogo con copalibertadores.com.

Gabigol

En esta final de Recopa volvió a ser determinante, como aquellos minutos finales en Lima cuando, en un suspiro, le arrebató el título al River de Marcelo Gallardo para que Flamengo, el equipo de Jorge Jesús levante la Copa por segunda vez en su historia. En el Maracaná, Gabigol sólo tuvo que empujar la pelota ante una mala salida de Independiente del Valle y un pase atrás con mal control del arquero Jorge Pinos.

Con el gol y un hombre menos, contagió con su entrega. Corrió y arengó a los hinchas en todo momento. En el segundo tiempo, una corrida por derecha y un centro atrás para que Gerson marque el segundo. Todo nació en su cabeza. Comenzó, también, la jugada que finalizó con el segundo gol de Gerson, el tercero del Mengão en esta final.

La Recopa era uno de los pocos casilleros que le faltaban tachar a Gabriel Barbosa, que en Flamengo marcó 49 goles en (casi) todas las competencias que jugó: Libertadores (fue el goleador), Recopa, Brasileirao, Torneo Carioca, Supercopa de Brasil y la Copa de Brasil. Sólo le faltó convertir en el Mundial de Clubes.

“Yo quiero ganar. Tengo mucha hambre de ganar, salir feliz del Maracaná, dejar a aquel pueblo feliz. No soy de pensar en eso de ser goleador, no soy muy así, de querer ser goleador, de hacer goles. Obviamente si sale gol, mejor, pero quiero salir del campo vencedor y salir feliz”, decía el delantero.

“Favela”, se enorgullece de llamarse la hinchada de Flamengo. De la Favela salió Gabriel Barbosa, criado en São Bernardo do Campo, cerca de San Pablo. “Uh terror, Gabigol é matador”, coreó el estadio completo. Gabigol, el matador.

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