Gabigol: criado en una favela y en el Santos de Neymar para ser el goleador de Flamengo

La historia del artillero que se formó en el Peixe al lado de Neymar.

El último partido de Neymar con la camiseta del Santos de Pelé fue el 26 de mayo de 2013, en un empate sin goles contra Flamengo por el Brasileirao. Faltaron goles, sobraron lágrimas en la despedida del crack, protagonista de una tarde inolvidable para los fanáticos de Santos. Entre ellos estaba un garoto que desbordaba de ansiedad. A sus 16 años, Gabriel Barbosa estaba para hacer su estreno como profesional y recibir el bastón para ser el nuevo Menino da Vila , el nombre que se les da a los jóvenes talentos del Peixe. Gabriel, ya llamado Gabigol, entró a los 23 minutos del segundo tiempo. No hizo valer su marca goleadora de las categorías inferiores, pero inició allí una trayectoria de éxito en el club.

Sin embargo, el destino quiso que seis años después de aquella tarde, Gabriel estuviese del otro lado. Hoy defiende la camiseta de Flamengo, de la cual es el goleador y esperanza del año en la CONMEBOL Libertadores . Ya marcó siete goles en once partidos para el Rubro-Negro. El club carioca, cuya hinchada se enorgullece de llamarse “favela”, acoge a un hijo más de las periferias de Brasil.

Gabigol nació el 30 de agosto de 1996 en São Bernardo do Campo, cuidad próxima a la capital de San Pablo. Fue criado en el barrio de Montanhão, de las clases más bajas de una sociedad muy desigual. Desde pequeño tuvo que convivir con pobreza, muerte y todos los síntomas de violencia. Pero siempre con la pelota debajo del brazo. No la largaba nunca. “Obviamente nunca me faltó nada, pero vivía en un lugar peligroso. Pasaban algunas cosas que eran difíciles. Pero a los ocho años pude ir a Santos, y las cosas comenzaron a mejorar” , contó en conversación con copalibertadores.com.

En realidad, Gabriel no se da cuenta, tal vez por estar seguro como una estrella de fútbol, pero es eufemista al hablar de su infancia. Él se ríe, pero vivó algo muy distante a lo que un niño debe recibir. “Con mis amigos no pasó nada, pero había tiroteos. Creo que asustaba más a mis padres. Era muy chico, pero me quedaba tranquilo, no tenía mucho que hacer. La gente corría para debajo de los sillones, de la mesa (risas), como si eso fuese a ayudar en alguna cosa. Pero yo estaba tranquilo”, recordó.

Gabriel Barbosa - Flamengo

Cuando no estaba debajo de la mesa o del sillón, Gabriel estaba en el campo de tierra que había enfrente de la casa de su madrina. Fue ahí donde dio sus primeros pasos para recibir el apellido de Gabigol en las inferiores de Santos, obviamente por la facilidad con la que inflaba las redes. Dicen que marcó más de 600 goles antes de ser profesional. Recibió comparaciones con Adriano, sobretodo después que fue vendido a Inter de Milán en agosto de 2016 por una cifra cercana a 90 millones de reales (cerca de 25 millones de dólares). Algo curioso para quien no podía con su pierna derecha. “Yo recuerdo que jugaba con la pierna inhábil y sólo valía gol de afuera del área, pero no tenía fuerza para rematar (risas). Mi padre me hacía bromas. Fue ahí donde todo comenzó”.

A los 23 años, Gabriel colecciona goles y se aproxima a la marca de 100 en su carrera. Faltan dos. Sólo para Santos fueron 84. Fue tres veces goleador de la Copa do Brasil (2014, 2015 y 2018). El año pasado también fue del Brasileirao, convirtiéndose en el primer jugador en terminar como goleador de las dos principales competiciones de Brasil en la misma temporada.

En Río de Janeiro ya marcó ocho goles para Flamengo. También hizo dos para la Selección nacional, dos en los Juegos Olímpicos de 2016, en el que obtuvo la medalla de oro para Brasil, uno para Inter y uno para Benfica. El punto bajo de su carrera es el paso por Europa, prácticamente insignificante. Al no haber tenido continuidad en aquellos años, en 2016 y 2017, perdió espacio en la Selección y no fue citado para el Mundial de 2018. Volvió a Santos, brilló nuevamente y ahora retoma su protagonismo en Río de Janeiro, prestado por el Inter hasta diciembre. Él quiere el título. “Yo siempre hablo, y no es de la boca hacia afuera. Yo quiero ganar. Tengo mucha hambre de ganar, salir feliz del Maracaná, dejar a aquel pueblo feliz. No soy de pensar en eso de ser goleador, no soy muy así, de querer ser goleador, de hacer goles. Obviamente si sale gol, mejor, pero quiero salir del campo vencedor y salir feliz”.

En Flamengo, Gabigol vive una relación de amor intenso con la hinchada. En la Libertadores marcó 7 goles: contra San José de Oruro, Liga de Quito, Internacional, Grêmio  y Emelec. Cuando hace un gol en el Maracaná parece quedar anonadado. Explica que es la fuerza de la mayor hinchada de Brasil: “Siempre que vine a jugar al Maracaná miraba la hinchada y veía que era diferente. Yo siempre dejé bien en claro que tenía la voluntad de algún día jugar en Flamengo. Es una hinchada inmensa, todos los partidos están llenos y eso te hace querer más, a querer dejar a esas personas felices. Ellos te apoyan y piden más, obviamente. Ha sido muy bueno, estoy muy feliz por el cariño de ellos. Ha sido muy bueno y espero que salgan muchos goles para celebrar junto a la gente”.

Gabriel se inició en el Santos jugando contra Flamengo y en la tarde que era de Neymar. Hoy lucha por el protagonismo desde el otro lado, entregado totalmente al rojo y negro.

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