Gabigol cambió en tres minutos 38 años y fue campeón

Metió un grito a los 89 y otro a los 92. La empujó tras un centro De Arrascaeta. Y, sobre el final, le ganó la posición a Pinola y le reventó el arco a Armani.

Gabigol tiene en su zurda la historia que quedará para siempre. No una vez, dos veces. Porque los nueves viven fuera del tiempo. Pueden pasar un primer tiempo entero sin tocar una pelota, perdiendo todas las jugadas con Pinola. Pueden incluso pifiar una clara en el segundo tiempo. Pueden errar pases, generar contragolpes para el rival. Es un puesto que permite esas ausencias, siempre y cuando, tengan la pierna potente preparada para ser los responsables de cambiar la vida. Porque faltando minutos el de barba y pelo platinado muta la mufa de Flamengo y, después de 38 años, lo vuelve campeón de la Libertadores de América.

Pasarán generaciones y seguirán hablando de los diez minutos en que Gabigol se despertó. Parecía una historia imposible, aunque los cariocas lo buscaran, Armani estaba iluminado y le sacaba un bochazo a De Arrascaeta. Pero el fútbol es de imposibles. Una diagonal, el esfuerzo descomunal del uruguayo que la toca con la punta del botín y el 9 preparado para empujarla. Un empate que es casi victoria porque hay otra máxima relacionada con los centrodelanteros cracks: cuando se encienden, no hay manera de pararlos.

Son tres minutos que valen toda la historia. Porque el primero es a los 88 y el segundo a los 92. Todo mérito de su olfato. Y de su valentía para buscar dos pelotas perdidas: el pase del primero cruzado y el choque con Pinola en el segundo para definir con un zurdazo que fulmina a Armani.

El mito dice que a las copas no se las toca porque da mala suerte. Gabigol da vuelta todas esas versiones. Pisó el césped del Monumental de Lima y la tocó. Sin importarle nada. La soberbia necesaria de los que se asumen protagonistas de los destinos. Después de ganar los Juegos Olímpicos de 2016, Gabriel Barbosa se recupera tras años dando vuelta por Europa y vuelve al primer plano. Muy pocas veces pasa, pero tres minutos pueden ser más que 38 años. Sólo el fútbol lo logra. Y los cracks como Gabigol.

Cerrar