Gabbarini, la Vírgen de Luján y su jerarquía en Liga de Quito

El arquero le atajó un mano a mano para la historia a Santa Cruz. Fue una de las figuras de la cancha. Es fundamental para el entrenador Pablo Repetto.

Adrián Gabbarini suele llevar una toalla que envuelve una imagen de la Vírgen de Luján. Va con ella a cada cancha donde juega. No es cualquier estampa religiosa: en Buenos Aires, desde 1893, todos los años, millones de personas caminan desde el centro de la Ciudad hasta la Basílica que la cobija. En Uruguay y en Paraguay, también, se le rinde homenaje. Cada cual lleva su promesa, cada cual su cruz. Bien podría llamarse milagro lo de la noche de Asunción, pero la trayectoria del arquero es tan larga que justifica el rendimiento.

Liga de Quito aguantó un partido con un jugador menos y con todo el Defensores del Chaco alentando contra ellos. Gabbarini tuvo su momento de superhéroe cuando el encuentro se moría, ya en el suplementario del segundo tiempo, aunque con la posibilidad de dar vida a algo que nadie quería en Ecuador. A Santa Cruz le quedó la pelota picando en el área chica, lo fulminó y él puso sus entrañas para frenar la pelota. Antes, había sacado una pelota cruzada de esas que pican antes y vuelven muy dificultosos los movimientos del arquero.

Gabbarini sumó experiencia y jerarquía a Liga de Quito. Su preocupación por ver videos de los rivales para conocer sus movimientos y adónde pueden dispararle le dio profesionalismo a todos. Sus 33 años y sus seis equipos le han sido fundamentales para poder dialogar con sus compañeros y sostener anímicamente a un equipo que logró salir campeón tras ocho años y que ahora está en cuartos de final de la CONMEBOL Libertadores.

El entrenador Repetto siempre confió en él. De hecho, antes de que llegara se animó a declarar públicamente que era el arquero al que apuntaban. Gabbarini, surgido en Independiente, sabía lo que era un club grande y llegó preparado para ese desafío. Mucho de eso se puede ver en el Defensores del Chaco, donde no se desespera y se muestra muy seguro para descolgar 8 centros, despejar con el puño 2 pelotas y atajar 7 tiros de lo más dificultosos. Con él, Liga de Quito tiene unas manos con garantías.

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