Federico Alonso, la oportunidad de su vida que empezó con el pie derecho

El defensor uruguayo llegó a uno de los más grandes de Perú y en su primer partido oficial terminó con el gol de la victoria.

Federico llegó con pocos pergaminos, como decía alguna nota que no lo beneficiaba demasiado en la presentación ante sus nuevos hinchas. Pero era la oportunidad de su vida. Y no la iba a desaprovechar. 

Entró con todo. El cabezazo se desvió y entró al arco. Él salió a gritarlo como correspondía. Agitó la remera, se llenó la boca de grito. Movió los brazos desesperado. La sobriedad mostrada en los amistosos se plasmaba con su nombre debajo del resultado. Ahí, abajo del 1-0 que exponía la clasificación a la Fase 2. 

- ¿Cuáles son las sensaciones de hacer un gol en la Copa?

- Es muy lindo. Muy lindo haber hecho el gol, pero lo importante es también que gane el equipo y siga avanzando para poder trepar.

- ¿Cómo es tu historia en la U? ¿Cómo llegaste?

- Sí, a través del cuerpo técnico, Gregorio, Eduardo Adinolfi que es el ayudante, y el profe. El cuerpo técnico hizo que sea posible mi llegada.

- ¿Te conocían de antes?

- A Gregorio me lo enfrenté en una Sudamericana en 2017. Eduardo Adinolfi fue mi técnico en inferiores, hace unos 10 años atrás, aproximadamente.

- El momento del festejo del gol fue una locura. Agarraste la camiseta para todos lados, lo gritaste como nunca...

- Fue muy emotivo. Se te cruzan un montón de cosas por la cabeza: la familia, todo... Hacer un gol de esta magnitud... Me nació celebrarlo así y bueno, salió como se vio, je.

- ¿Te metiste en las redes sociales después del partido?

- Sí, enseguida empezaron a aparecer cosas en Twitter, en Instagram... En Twitter empecé a retuitear y a darle me gusta a los comentarios para que el hincha también se sienta observado, que también vea que nos llega lo que nos transmite a nosotros. Eso da satisfacción y confianza, que el hincha de Universitario apoya muchísimo, los 95 minutos está constantemente alentando. Eso se hace sentir. 

- No todas son buenas... ¿cuando hay insultos, o las cosas no salen tan bien, qué hacés?

- Por momentos igual se abre. Porque tampoco es que sólo se abre cuando está todo bien. Si estoy pasando por un mal momento me enfoco en el entrenamiento, en el cuidado personal. Confío mucho en lo que es el trabajo, me entreno al máximo para evitar malos partidos. Trato de estar descansado, bien alimentado, para llegar de la mejor manera.

- ¿Y cómo juega en la cabeza leer esas cosas?

- Ahí trataría de que, si son muchos, no mirar más. Tampoco está bueno estar mirando algo negativo y que después te afecte en el rendimiento del día a día, del entrenamiento. Si te ponés a fijar todos los negativos por ahí te puede afectar. Capaz que ahí sí sería bueno no ver más nada y focalizarse en el trabajo.

- ¿Te googleás?

- No. No he buscado. Ahora que me decís, voy a chusmear.

- Cuando llegaste a la U había una nota que te trataba como total desconocido y hasta dudando de tus capacidades, ¿cómo tomás esas cosas?

- Bueno, por ahí justo eso no lo leí. Vengo de algunos equipos de la B, o medianamente de mitad de tabla de Primera. Pero uno trabaja para esto. Al menos yo trabajo para superarme día a día. Hoy me toca estar en un equipo grande, sé que a todo el mundo no le va a gustar. A la llegada no miraba mucho las redes para estar enfocado en lo mío y poder demostrar.

- En tu carrera diste pasos cortos y firmes. ¿Cómo es ahora estar en un equipo tan popular?

- Es muy buena. La gente te lo reconoce en la calle. A ciertos lados que vas te hacen sentir que estás en un equipo grande. Esos desafíos a mí me gustan. Me gustan los desafíos difíciles. A principio de año llegué y me comentaban un poco que estaba llegando a un equipo grande y que tenía que estar a la altura de los centrales que estaban. Uno lo que hace es focalizarse en el trabajo, con humildad y sacrificio, para poder rendir dentro de la cancha. Gracias a Dios me tocó a mí convertir, pero lo importante es que el equipo gane y siga trepando.

- La U, además, es un equipo que respeta el buen pie. Con Quintero, Millán y Hohberg arriba tienen mucho desequilibrio... 

- Sí, la verdad que tienen una calidad tremenda. De mitad de cancha para adelante hay una calidad inmensa y eso da confianza para nosotros darles un pase y saber que ellos van a resolver, que van a poder salir de un mano a mano. Sabemos que dándosela a ellos, ellos después se encargan porque tienen muchísima calidad.

- ¿Qué es la Copa para vos?

- Muy linda, la verdad. Muy emotiva. Se siente muy diferente a lo que es la Sudamericana. Si bien ahora es mata mata, uno contra uno, pero la verdad que es muy linda la Libertadores. Es especial. Es especial. La verdad, es especial. 

- ¿Solés ver fútbol?

- Al tener niños chicos, tienen el número uno para el control, je. A veces cuando hay partidos que me gustan para seguirlos, por ejemplo el de Barcelona - Progreso, me gustaría verlo porque también tengo amigos en los dos equipos. Me da ganas de verlo. En esos se hacen la excepción. Los niños quedarán en segundo plano y pondremos un poquito de fútbol, je.

¿Y cuáles son tus pasiones?

- Mi gran pasión es disfrutar con la familia, estar con los niños en alguna placita. Ahora estamos en una placita del edificio, adentro. Están disfrutando. Eso a mí me gusta mucho, estar con la familia. Y en las vacaciones me gusta mucho salir a pescar. Soy mucho de ir a pescar. Me encanta. Me encanta ir a pescar. Mis tiempos libres los dedico a eso, en general. 

- ¿Pesca con mosca?

No, no. Más bien de arena. En Uruguay se pesca mucho en arena. Tirar con plomada para adentro. 80 o 100 metros. Más de eso, no. 

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