Enzo Pérez: "Gallardo me sigue potenciando a los 34 años. Me ayudó a que mi nivel siguiera creciendo"

Sabella, Jorge Jesús, River, ser 5, qué mirarle a los rivales, el 3-5-2, por qué River es más rápido que los demás, el dolor contra Flamengo. Bienvenidos al mundo de un jugador clave.

Es una obviedad, pero a Enzo Pérez el fútbol le gusta mucho. Mucho es que si en la televisión están pasando un partido de inferiores de un equipo de España él se queda viéndolo. Mucho es que lo aclara: "Soy un obsesionado de este deporte". Su relato es de una película que crece y decrece: ahora juega en una posición que no es la que prefiere, pero es la que le tocó desde el día en que Jorge Jesús se encaprichó con eso; ahora juega en esa posición, pero en el club del que es hincha.

Esta entrevista habla del juego y a los que no les gusta el fútbol tanto como a Enzo Pérez, quizás, no sea tan recomendable: la posición de volante central, la presión de River, la tensión dentro del césped, correr la cancha, las piernas para usar los pases, lo que querría mejorar. 

- ¿Quiénes fueron esos jugadores que más te enseñaron?
- Jugadores, bueno, tuve en una etapa en Estudiantes en donde me tocó ganar muchas cosas y jugar muchas finales. Algunas las ganamos y otras las perdimos. Y compartí vestuario con Sebastián Verón. Yo tenía 21 o 22 años y mirás, aprendés, sabés escuchar a esa gente que tiene una trayectoria grandísima. Yo observé cómo se manejaba dentro del vestuario, cómo hablaba, cómo se dirigía a los chicos, a los más grandes. Era uno de los jugadores con el que más aprendí. Después, bueno, a nivel de entrenadores Alejandro Sabella, Jorge Jesús -que está en Flamengo- y Marcelo. Que fueron los tres técnicos que durante mi carrera más me han marcado. No solamente a nivel profesional si no a nivel personal también.

- ¿En qué te marcaron?
- Alejandro en que si quería seguir en esto, en ser un jugador profesional, tenía que cambiar la cabeza. Preocuparme más, ser más profesional que lo que era. El cuidado del jugador de fútbol no es solamente las dos o tres o cuatro horas que están en el club, sino afuera también. Como que me cambió la cabeza en ese sentido. Y, gracias a dios, lo tuve en una etapa donde uno, más allá de que uno siempre va creciendo, está en el crecimiento máximo del jugador. Ahí capta cosas fundamentales. 

- ¿Y Jorge Jesús?
- Después, Jorge Jesús, ya lo dije en anteriores charlas, fue el técnico que me cambió mentalmente la visión del juego dentro del campo. Porque, bueno, me puso en una posición donde permanentemente tenés que estar mirando, observando, ordenando y también me ayudó mucho a nivel personal.

- ¿Y Gallardo?
- Y, Marcelo, porque me dio la posibilidad de cumplir el sueño de estar acá. Porque, por más que uno quisiera, si él no quiere que uno esté acá, no se da. Porque es el técnico y decide. Y porque a mí edad, que hace poco he cumplido 34 años, me sigue sacando cosas que uno piensa o que las dejó o que no las tiene y me sigue potenciando futbolísticamente. También está en uno seguir creciendo o aprendiendo, pero se lo debo mucho a él. Muchísimo, porque me ha ayudado a que mi nivel futbolístico siga creciendo. Y en eso hay que ser agradecido. 

- ¿Qué cosas del juego enseña Gallardo?
- Me acuerdo la primera charla que tuve, grupalmente, que fue en la pretemporada. Dijo que no se casa con nadie, que no le importan los nombres, le importa el equipo, lo grupal, que va a jugar el que mejor esté. El día a día de saber a qué club representás, estando dentro del club, trabajando o afuera. Lo que representa para la historia del club y para la gente. Creo que eso lo ha demostrado él y lo sigue demostrando. Porque creo que por ahí, ésta es una opinión personal, cualquier entrenador que haya conseguido lo que consiguió hasta ahora, y más lo que pasó en la Copa Libertadores de Madrid, hubiera dicho bueno listo hasta acá llego, no tengo más para ofrecer, me voy como me voy que es la gloria y lo máximo. Y, sin embargo, se queda, sigue por más, te sigue exigiendo al máximo para los que nos quedamos acá, de seguir siendo el mismo que cuando llegó, de seguir ganando, de seguir teniendo hambre y, bueno, eso hace que hoy el club esté como esté y sigue siendo partícipe de los campeonatos más importantes.

- Gallardo dijo que el mejor antídoto para una victoria es una derrota, ¿lo pensás igual?
- Está bien, se perdió una final y cada uno debe tener sus fundamentos o su forma de pensar de por qué se perdió así o por cómo se perdió o por qué no se cerró el partido o por qué, como se dice, no fueron más inteligentes y ya está. O hacías tiempo. Es una derrota dura porque es una final, como también fue la de Lanús. Más allá de que son en dos contextos totalmente diferentes, pero la de Flamengo se perdió siendo River. Se perdió yendo para adelante. Ir en busca de más. Es lo que hoy en día es River: no quedarse o no ser conformista con lo que has logrado. Sino redoblar las apuestas de ir en busca de más cosas, de más objetivos. Obvio que después con el diario del lunes se saca un montón de conclusiones pero nos miramos todos a la cara y nos dijimos dejamos todo. Cosas del fútbol, de incertidumbres del deporte más lindo, se dio para que no fuera para nosotros, que fuera para Flamengo, que también se lo mercía porque había hecho una gran Copa también, con jugadores y un cuerpo técnico muy bueno. Les tocó a ellos como a nosotros nos había tocado el año anterior y, bueno, hoy en día cuando se terminó esa Copa era unirnos e ir en busca de más cosas y es lo que vamos a tratar de hacer y es lo que se va en busca de semestre a semestre. Y es ponerse objetivos e ir de semestre a semestre. Después es como la vida misma, se puede cumplir o no, pero bueno quedándonos tranquilos de que la cosa se hizo y se dejó todo por hacerlo. 

- Cuando perdieron contra Lanús y les costó salir, con Flamengo pudieron salir más rápido.
- Por eso la respuesta anterior. Fueron dos contextos totalmente diferentes. En la de Lanús nos costó muchísimo porque fue un golpe duro. Un partido que prácticamente estaba para nosotros pero por cosas del fútbol y por mérito de Lanús, que no se pudo. La de Flamengo, bueno, creo que el equipo estaba mucho más maduro que en ese momento, entonces más allá de que fue difícil, vos fijate que a nada se ganó la Copa Argentina y se puso la cabeza de vuelta en eso y saber que no se le podía escapar porque, bueno, tanto para bien o para mal al otro día la cabeza tiene que cambiar. Cuando toca perder, hacés el click rápido para seguir consiguiendo cosas y lo mismo cuando ganás tenés que hacer exactamente lo mismo. No tenés que relajarte en la victoria y ser negativo o hundirte en un pozo en la derrota. Tenés que seguir evolucionando en todos los sentidos.

- ¿Hay adicción a ganar, a jugar, a pertenecer a River? ¿Cómo lo explicás? 
- Si lo pensara para explicarselo a un amigo, él tendría que saber cómo nos manejamos, cómo somos adentro, cuáles son los conceptos, cuáles son los objetivos, cuáles son los parámetros. Hay que vivirlos. Yo lo que puedo decir es que están los mensajes claros de los más grandes de los que llevan con Marcelo desde la primera etapa del club. En este caso creo que queda Leo en el club. Después se fueron yendo todos, pero Leo, que es un capitán, manda un mensaje hacia abajo con Marcelo: acá solo es ganar, pero nosotros tenemos una forma para ganar. Creo que cada uno de los que son nuevos o de los que están hace un tiempo -yo voy a cumplir tres años- saben que hay que seguir teniendo ese hambre de seguir consiguiendo cosas para seguir quedando en la historia del club. Creo que después, el día de mañana, te van a quedar los partidos buenos, los partidos malos, pero entrar al museo de un club donde vos has pertenecido y esté tu nombre y esté tu camiseta, no sé, que esté la imagen tuya, video, eso es impagable. Eso es lo más lindo que hay para el jugador de fútbol. Quedar en la historia de los clubes. Para eso hay que prepararse y nos preparamos semestre a semestre.

- Ya que jugaste en ambos puestos, ¿qué cosas diferentes observa un volante central y qué un mediapunta?
- Como mediapunta o el volante por derecha o izquierda tenés el acortamiento de la cancha es diferente: no tenés un parámetro todo general. El del mediapunta mucho menos porque tenés que jugar de espaldas, vas a recibir siempre con una marca atrás o con una complicación. En este caso, cuando yo jugaba en Estudiantes y jugaba en esa posición, trataba siempre de estar perfilado y encarar. En ese tiempo, era rápido.

- ¿Y ahora?
- Y hoy en mi posición es un eje donde tenés que estar mirando permanentemente para todos lados. Tanto como cuando atacás como cuando defendés. Porque cuando estás atacando, tenés que estar observando hacia atrás o hacia los costados a ver dónde hay un espacio, dónde hay un hueco, o dónde puede caer la pelota. U ordenar a algún compañero que está observando la pelota y llamarlo para que se junte con vos. Para acortar distancia y que el equipo sea corto. Y para cuando estás defendiendo, igual. A ver, si viene un jugador de afuera del área que pueda recibir solo, para llamar la atención de un jugador o de un compañero. Es mucho más complejo en la mitad de cancha. Después, bueno, porque creo que la mayoría de los entrenadores han dicho que la mitad de la cancha es el corazón del equipo. Si funciona bien el andamiento del equipo también va a ser positivo y tener más posibilidades de ganar. 

- ¿Qué le mirás a un rival cuando está formado para empezar un partido?
- Le miro la cara, por ahí. Pero trato de pensar más en nosotros que en el rival. Si nosotros, con los jugadores que tenemos, el funcionamiento y todo, sin desmerecer al rival porque nosotros con todos los equipos tenemos un respeto muy grande y también tratamos de lo que tienen como virtud ellos tratar de apagarla. En el partido con Flamengo decían que era más favorito que nosotros, por cómo venía jugando y por todo y durante 88 minutos no pasó absolutamente nada y no pasaba absolutamente nada. El dominio estaba totalmente a nuestro favor. Suelo más pensar en lo que podemos ser nosotros como equipo y en qué podemos mejorar cada día que en el rival.

- ¿A vos de qué te gusta más jugar: de volante central o de mediapunta?
- Si hubiera sido egoísta durante toda mi carrera y hubiera pensado solamente en mí, me hubiera quedando jugando de mediapunta. Esa es la posición que más me gusta. Ser libre dentro de la cancha, no tener un posicionamiento fijo, estar cerca del área. Pero, bueno, no fui egoísta y siempre puse mis condiciones y mi forma de ver o de pensar o de crecer en el funcionamiento del equipo. Yo, si me hubieran puesto como me pusieron de volante por derecha, hubiera dicho no, no quiero, porque me gusta jugar arriba y ser delantero. Y, en ese tiempo donde estaba, el equipo necesitaba que lo hiciera de volante por derecha. Se dio la casualidad, por mis virtudes o porque el técnico quiso que jugara ahí, me quedé ahí. Y así sucesivamente cuando fui cambiando de posición. Cuando fui para Europa, primero era doble cinco. Y, después, cuando vine para acá, ya me hice un cinco más centralizado. Hasta me tocó jugar de líbero y de central en Valencia. Entonces, si hubiera sido egoísta, hubiera dicho no, que yo no estoy para jugar en esa posición. Pero siempre puse todo a favor del equipo.

- ¿Qué funciones específicas aprendiste de número cinco?, como por ejemplo salir jugando como líbero. 
- Eso lo practicamos en la semana, lo ensayamos. Es una particularidad que teníamos nosotros para darle abertura a los centrales, para atraer gente y que los laterales estén más subidos para ganar terreno. Y, después, soy de mirar mucho fútbol. En este caso, miro muchos jugadores donde juegan en mi posición. Por un tema de perfil. Por un tema de cómo se mueven alrededor de la cancha. Soy de mirar mucho fútbol. Soy un obsesionado de este deporte. Miro muchísimo fútbol. No solamente a nivel profesional, sino a nivel amateur. Me acuerdo que, cuando estaba en España, había canales que pasaban las inferiores de otros equipos y me los ponía a ver con mi nene. Porque me gusta este deporte. Yo siempre digo que le día de mañana cuando me toque dejarlo sé que lo voy a sufrir mucho. Porque he vivido toda mi carrera para esto. Así que bueno sé que en algún momento se va a cortar.

- ¿De qué volantes centrales con los que jugaste aprendiste? 
- De cada uno. Chapu Braña y Javier Mascherano, mismo caso Leo Ponzio, son jugadores que tienen mucho temperamento. Que están permanentemente ordenando. Esa es una cosa que, cuando jugaba de mitad de cancha para adelante, hablaba más con el árbitro cuando me hacían una falta para tratar de sacar ventaja para que le sacaran amarilla al rival. Y hoy, estando en esa posición, estoy más en la observación de mirar, o en este caso para que el equipo no quede tan largo, para que reduzcamos espacios. Creo que estás más en la búsqueda de mejoramiento del equipo, entonces bueno estando en esa posición tenés que estar en todos esos volantes.

- ¿Ser volante central te ayudó a tranquilizarte?
- Sí, muchísimo. Porque estoy más pendiente de otras situaciones de las que antes que no la estaba o mi cabeza estaba en otra cosa.

- ¿Cómo fue la charla con Jorge Jesús cuando te propuso jugar de doble cinco?
- Me acuerdo que había viajado a Argentina porque me habían citado a la Selección. Cuando volví, habían vendido a un jugador, en este caso a Witsel y estaban por vender a Javi García. En Portugal, ya habían cerrado el libro de pases. Bueno, llegué y me llamó a la oficina y estuvimos hablando. Me dijo: "Mirá, el único volante que tengo que me puede hacer la función que yo quiero que me haga este jugador, por características, sos vos". Me dice: "¿Estás preparado? Yo te veo condiciones". ¿Viste? Los técnicos también te endulzan un poco los oídos. Yo le dije que no tenía problemas en hacerlo, pero que me tenía que entender, que yo toda mi carrera, o parte de mi carrera, jugué por afuera. Estar adentro te cambia la perspectiva cambia totalmente. Me dice: "Vos quedate tranquilo que yo te voy a ayudar a que tu carrera sea mejor y se alargue". Bueno, no hay problema. Todos los días, pero todos los días, videos, con las fichitas: me mostraba videos de los cinco que él había tenido, de los doble cinco. Jugamos igual con el 4-4-2. Y me fue marcando cosas en los entrenamientos. Me acuerdo que hacía cosas de trabajo de equipo, pero solamente para mí, para que yo posicionarme. También, bueno, es un obsesivo, un loco. Y también me acuerdo en que hubo partidos, los primeros cuatro o cinco partidos, que corría para todos lados, pero nunca estaba cerca de la pelota. Corría mal la cancha. Cuando quería tocar la pelota, tenía dos o tres jugadores, del equipo rival encimados o entonces la perdía o terminaba en foul o no podía transportar la pelota hacia los delanteros porque ocupaba mal los espacios. No tenía la noción todavía que hoy, con el correr del tiempo, puedo tener. Me acuerdo que terminaban los partidos, venía, me abrazaba y me decía: "Hoy la rompiste toda, jugaste un fenómeno". Por dentro mío, yo decía: "Fui un desastre". Yo me iba recontra re caliente. En vez de tocar 50 o 60 pelotas, tocaba diez pelotas. Y de las diez que había tocado, había tocado cinco mal. Entonces, bueno, hubo predisposición mía y predisposición de él de que tenía que seguir mejorando y mejorando. Fue todo el 2013 así y en el 2014 igual. Y en el 2014 me eligieron el mejor jugador de la Liga jugando en esa posición. La verdad, la enseñanza que él tuvo hacia mí y yo haberlo entendido a él fue muy buena. 

- ¿Cómo siguió esa evolución en el puesto?
- Bueno, después de ahí me fui a Valencia. Donde, bueno, intercambiaba mucho. Jugábamos también 4-4-2, pero intercambiaba mucho con Dani Parejo. No eran tan centralizado. Viste porque Dani era también mucho de salir con pelota, tiene un buen pase, también tiene mucho recorrido. Nos hablábamos mucho entre los dos para que uno no esté solamente posicionado en un solo sector, sino tratar de darle movilidad al equipo. Y hoy estando acá, hace un año y medio más o menos, que soy más cinco natural. Porque antes jugaba de interior. O, cuando jugaba con Leo, jugaba un poquito más arriba. No era un cinco como lo que soy ahora. Ahora soy un cinco más de la vieja época. Más centralizado en la mitad de cancha. Recuperador y trato de dársela a mis compañeros de vez en cuando redondo. 

- ¿Y eso lo trabajaste con Gallardo: de doble cinco a cinco único?  
- Sí, ¿en qué aspecto? En los perfiles. Tratar de siempre estar perfilado hacia adelante. Un defecto que él me vio es que por ahí no estaba bien perfilado. Por no mirar o por no observar o porque un compañero no me gritaba o algo. Cuando me viniera la pelota, mirar antes si el espacio donde estaba era para poder jugar hacia atrás nuevamente en un toque o ya perfilado dar un toque hacia adelante y dar un pase hacia adelante para ganar terreno. Eso Marcelo me puso mucho hincapié y tratar de permanentemente jugar con los dos pies. Tanto como para izquierda como para la derecha. A veces nosotros, al ser tan derechos o zurdos, no paramos con derecha y damos el pase con izquierda que el pase va a ir mejor. Tratamos de darle de tres dedos o pegarle de diferente manera que el compañero la recibe mal o no la recibe como la tiene que recibir. Entonces, manejás los perfiles de los dos lados, tanto izquiedo o derecho. Marcelo me hizo mucho hincapié. Y, después, bueno, el ordenamiento del equipo, tratar de estar siempre ordenado y bien parado.

- Decís que mirás fútbol, viene Gallardo y cambia al esquema 5-3-2, ¿te lo estudiás antes?
- Nosotros tenemos algo que, no sé si llamarlo ventaja o no, pero nos conocemos. Vos fijate que en el mismo partido Marcelo puede jugar con tres defensores a jugar con cinco o a jugar con cuatro. O a veces mismo, yo me acuerdo el partido contra Tucumán, de la Copa de la Superliga, que jugamos en la cancha de River, que jugamos con dos defensores. Eran dos defensores y todos los demás todos arriba. Es una locura, pero él nos dijo por qué teníamos que jugar de esa manera y que si nosotros hacíamos tácticamente y cada uno de nuestra función la cumplíamos como él nos lo había dicho el partido iba a salir de esa manera. Después, por cosas del fútbol, nos terminan convirtiendo un gol y ya está. Pero vos te ponés a ver ese partido y es una locura jugar con solo dos defensores. Qué equipo lo hace. No hay. Son muy pocos los que toman ese riesgo. Nosotros lo tomamos porque confiamos en lo que él nos dice y en lo que va a poder salir. Después, creo que pasa más por el conocimiento de nosotros de lo que podemos hacer, pasa a jugar a cuatro, con cinco o con tres. Ya sabe cada uno lo que tiene que hacer a la perfección.

- ¿Qué es lo último que te gustaría mejorar en tu carrera?
- ¿Qué es lo último? Mejorar con la izquierda. No, uno de los defectos que tengo es el remate de afuera del área. Mi viejo me ha torturado la cabeza, hasta el día de hoy también: "Pegale de afuera del área, pegale de afuera del área, pegale de afuera del área". Pero, a veces veo situación de afuera del área, que tengo para pegarle, pero me quedo más con el pase que con el remate. Capaz que le pego cuatro o cinco veces y pega en el travesaño o hago un gol o puede rebotar en cualquier lado. Pero me voy más satisfecho dando el pase que el compañero la reciba y la jugada siga avanzando que mi remate afuera del área. Es algo que voy a mejorar a esta altura. Creo que es un defecto que puedo haber tenido durante mi carrera. También cuando jugaba más adelante me pasaba exactamente lo mismo. Tenía posibilidad de rematar y, no sé, veía el pase o buscar una pared donde podía rematar directamente al arco.

- ¿Por qué parece que River corre más rápido que los demás?
- Porque lo trabajamos. Se trabaja. Se trabaja y, bueno, porque los conceptos que vienen de arriba, en este caso de Marcelo, son claros. Obvio que por historia River es el jugar bien, pero bueno hoy en el fútbol argentino no te alcanza solamente con jugar bien. Sino con ser inteligente, tener intensidad, la palabra hambre, seguir ganando cosas. Hay varios conceptos de lo que nos pide Marcelo. Yo no sé si es o porque corremos mejor o porque estamos mejor posicionado o porque ocupamos mejor los espacios o por el funcionamiento del equipo o no sé creo que hay varios items de lo que es el juego en sí y de lo que somos como grupo o como equipo. Es algo que Marcelo siempre nos dice: "Con el jugar bien hoy en día no te alcanza". Tenés que agregarle cosas. Y bueno esas cosas tratamos de agregarle día a día.

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