El nuevo Nacional de Montevideo con Eduardo Domínguez y sus 9 refuerzos

El club uruguayo es uno de los que más incorporó para la CONMEBOL Libertadores y la renovación de Bergessio es como una cara nueva más. Compartirá grupo con Zamora, Cerro Porteño y un equipo de la Fase 3. Arranca una nueva historia.

“Las primeras sensaciones apenas le hablé al plantel fueron raras”. El 18 de agosto de 2015, Eduardo Domínguez emuló a Diego Simeone, a Marcelo Gallardo y a Matías Almeyda. En 1974, también lo había hecho Luis Aragonés. Una situación siempre de emergencia, como para asumir la silla eléctrica como oxígeno debutante. Había sido el capitán de Huracán, una semana antes. Néstor Apuzzo renunciaba a su cargo. El presidente lo llamó y se lo ofreció. Lo consultó con su anterior entrenador. Le dio el ok. Unos días más tarde, igual que le pasó a los otros apellidos mencionados, cambiaba de ropa, se paraba en el círculo central y les hablaba a sus anteriores compañeros. Ahora, él era el técnico.

“Domínguez va a brindarle trabajo y seriedad a Nacional”, dijo, hace dos semanas, Gallardo, en Uruguay, tras ganarle un amistoso al club donde dio el mismo salto que Domínguez en Huracán, Simeone en Racing y Almeyda en River. Tras dirigir al Globo –fue subcampeón de la CONMEBOL Sudamericana en 2015-, se fue a Colón, entre 2016 y 2018. Hasta que apareció el gigante de Montevideo. Y Eduardo Domínguez decidió llegar y revolucionar las cosas.

Nacional es otro equipo con respecto al año último: ya tiene 10 refuerzos. No jugó ningún partido oficial con la camiseta de El Bolso, pero aún así ya tiene chapa de ídolo: Álvaro Pereira, de 33 años, llega a préstamo desde Estudiantes, tras jugar la última temporada para Cerro Porteño. Sin embargo, es muy querido no sólo por su exitoso paso con La Celeste –jugó dos Mundiales, 2010 y 2014-, sino porque hizo inferiores en Nacional y vuelve para cerrar su carrera.

Pero no es el único jugador de jerarquía que se incorporó a Nacional. Gustavo Lorenzetti, ídolo de la U de Chile, campeón de la CONMEBOL Sudamericana de 2011, elegante falso nueve, el rosarino de 165 centímetros tiene jerarquía. A los 33 años, decidió cambiar de aire, tras ocho años en Santiago de Chile.

Rodrigo Amaral arriba desde Racing, aunque no jugó ni un solo partido. El enganche de 21 años regresa a Nacional, donde es más que querido. Queda siempre en Uruguay el recuerdo de lo que fue su Sudamericano Sub-20. Su pegada es extraordinaria. Muchas veces le cuesta sostener su físico, aunque atraviesa un gran momento. “Soy el hombre más feliz del mundo”, dijo, al retornar desde la Academia a préstamo.

Los otros refuerzos son Octavio Rivero, Pablo García, Felipe Carballo, Felipe Carvhalo, Mathias Cardacio y Joaquín Arzura. La gestión de los refuerzos es compartida: Domínguez es el entrenador, pero detrás está Iván Alonso, manager de la institución. No fue nueva incorporación, pero es como si lo fuera: en las últimas horas se confirmó la renovación del contrato de Gonzalo Bergessio, quien continuará en el Bolso.

Por ahora, en enero, no se le dieron los resultados: cayó contra River y contra Peñarol. Sin embargo, son partidos de preparación y nunca hay que perder de vista el valor que tienen. Compartirá el grupo E de la CONMEBOL Libertadores con Zamora, con Cerro Porteño y con un rival que emergerá de la Fase 3.

Domínguez no es un entrenador casado con un esquema. Ha jugado 4-4-2 o 4-2-3-1 y hasta alguna vez usó un enganche. No suele utilizar extremos. Pone el eje central de su juego en ocupar el mediocampo con gran cantidad de futbolistas. No hace un culto de la posesión, aunque tampoco desprecia la pelota. Prefiere las transiciones en velocidad. “Para mí el dibujo táctico no es tan significativo como las formas que creemos. Son las formas las que te hacen ser más o menos ofensivo”, definió alguna vez, mientras dirigía Colón.

Nacional busca reinventarse con un nuevo entrenador y muchos refuerzos. En el último torneo uruguayo perdió la final con Peñarol. Ahora, con un técnico familiar de Carlos Bianchi (Domínguez es el yerno del Virrey) y cuyo primer entrenador en Primera fue Marcelo Bielsa, trata de reavivar su sed competitiva. Jerarquía, clase y capacidad táctica. Va por todo.

AFP Nacional de Montevideo Copa Libertadores 2019

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