El nuevo Independiente del Valle: sueños renovados y un cambio de imagen ante el continente

Los Rayados dejaron de ser un equipo promesa de Ecuador. Confirman día tras día que son cosa seria.

Había un pequeño club en una ciudad cercana a Quito. Se llamaba Independiente José Terán. Paseó por el ascenso ecuatoriano hasta llegar a Primera. Pero ese nombre quedó en el pasado. Independiente del Valle pasó a llamarse en 2014. Ahora lo conocen todos. Y lo respetan. 

Su primer impacto en el continente lo tuvo con su final de CONMEBOL Libertadores en 2016. En ese torneo eliminó a River y a Boca, los gigantes argentinos, en octavos y semifinales respectivamente. Y definiendo de visitante, los eliminó en el Monumental y en la Bombonera. Se empezaban a hacer conocidos. 

El resto de la historia ya es famosa: dejó en el camino a grandes equipos de Sudamérica como Universidad Católica, Independiente y Corinthians para llegar a la final de la CONMEBOL Sudamericana. Y la ganaron. La ganaron muy bien. Dominando de punta a punta. La final y el torneo. 

¿Un buen presente? ¿Sólo eso?

No. No es casualidad. No es algo temporal. Independiente del Valle llegó para quedarse. Las bases son sólidas. 

Miguel Ramírez se hizo cargo del proyecto de inferiores. Desde las Islas Canarias -o desde Qatar, donde estaba trabajando- dejó la comodidad y pasó a hacerse cargo de lo que, hasta ese momento, era un pequeño club de Ecuador. Sin proponérselo, terminó siendo el entrenador de la Primera. Sin soñarlo, es el líder de la primera estrella que se bordó en el escudo del club. 

El español lideró un proyecto que es modelo en Latinoamérica. Las inferiores repiten patrones de comportamiento al igual que el primer equipo. Los jugadores que llegan desde abajo ya están preparados para insertarse en un modelo que conocen y que ven día a día. Los chicos conviven con los más grandes en el predio. Ven cuáles son sus modelos a seguir. Pero no sólo eso: también trabajan como ellos y ejercitan con la misma identidad que lo hacen los de Ramírez. 

La base está. Se podrán ir algunos jugadores, pero ya están preparando a los que los reemplazarán, con características similares y adaptados al fútbol que juega Independiente del Valle. 

Independiente acaba de recibir un golpe. Acaba de perder la Recopa ante Flamengo por 3-0 en el Maracaná. Pero el resultado no los confundirá. "Lo hicimos en el Arena Corinthians, ¿por qué no lo haríamos en el Maracaná?", se preguntaron los protagonistas luego del 2-2 de la ida. Están convencidos. Miguel los convenció. Tantas horas en el césped entrenando los convenció. Independiente no quiere jugar de otra manera. Y tampoco lo sabe. Sale jugando desde abajo. Arriesga. Toca y toca. El objetivo es generar espacios en el medio y romper líneas. Y lo hace. La pelota sale limpia y de repente quedan mano a mano los atacantes con los defensores rivales. 

"Qué bien juega Independiente del Valle", se siguen sorprendiendo algunos. Pero ahí está. Los Rayados se plantaron en el Maracaná. Hicieron su fútbol. Se estarán lamentando por algunas situaciones puntuales. Es fútbol. Ese cabezazo atrás que terminó con el gol de Gabigol. Ese mano a mano que tapó Diego Alves. Pero los que vieron la película completa saben que Independiente se plantó ante el campeón de América, impuso su idea de juego y le mostró al continente, una vez más, de qué están hechos. 

Indepndiente del Valle se hizo un nombre. Ahora es sinónimo de proyecto, de club modelo y de buen fútbol. Tienen una identidad y los protagonistas la cuentan con una sonrisa en la cara y totalmente convencidos de lo que hacen. 

Se viene la Libertadores. Y más de un equipo repensará su estrategia a la hora de jugar contra Independiente. Con sueños renovados y una nueva imagen. 

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