El Inter de Coudet llegó a su séptimo partido sin perder y a la Fase 3

Venció 2-0 a Universidad de Chile y llegó a la última instancia previa a los grupos. Allí le tocaría el clásico con Gremio, a quien se enfrentará el sábado por el campeonato Gaucho.

Afianzar un equipo tiene muchas facetas: la cultura de juego, los ritmos de entrenamiento, la psiquis para afrontar momentos difíciles, la relación entre los titulares y al aporte de los suplentes. Eduardo Coudet atraviesa su primera etapa en el fútbol brasileño y rápidamente la CONMEBOL Libertadores le apareció como un desafío. El rival en la Fase 2 no era nada sencillo, pero sobrevivió a la U de Chile. De local, en el Beira Rio, lo logró con el último aspecto mencionado. El ingreso Gabriel Boschilia y de Marcos Guilherme revolucionaron al equipo y los dos fueron los goleadores de la tarde.

Es, además, el séptimo partido que disputa y todavía nunca perdió. Tiene cinco triunfos y dos empates. Ganarle a la Universidad de Chile fue una gran demostración de confianza. Clave en la previa a su primer clásico, contra Gremio, por la semifinal de la primera fase de del campeonato gaucho. Un anticipo de lo que podría ser la fase de grupos: es que de superar su próxima serie, Internacional y Gremio compartirán espacio y será más que tenso.

Internacional, por ahora, es un equipo con una alta posesión de pelota y una leve lentitud para circular el juego. Le cuesta generar situaciones de gol directas. Mucho tiene que ver con que sus dos delanteros son Paolo Guerrero y Andrés D'alessandro, de 37 y 38 años. Los cambios, en el partido contra la U, fueron fundamentales. El primero fue el ingreso de Boschilia, quien reemplazó a Patrick y, tras una buena presión, le robó la pelota en la salida al rival y convirtió de marailla. Guilherme fue la figura de la cancha. De 24 años, con un físico pequeño, tiene una gran explosión, que le permite exhibir gambeta y resolver en el área rival. 

Coudet busca afianzar el tándem Damián Musto y Rodrigo Lindoso en el centro de la cancha. Suele construir la salida con forma de diamante, en un equipo que, al jugar, se para 3-5-2, rompiendo con el 4-1-3-2 que usa para defenderse. Por ahora, muestra una solidez impresionante. Los resultados lo respaldan. La Libertadores es un objetivo que cada día está más cerca.

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