Andrés D'Alessandro y el Monumental: alcanzapelotas, campeón y rival

En la final CONMEBOL Libertadores de 96, estuvo en el césped. Ganó en River la liga local. Jugó para San Lorenzo en octavos de final.

Volver al Monumental, para D’Alessandro, no significa apenas estar nuevamente en el lugar donde inició su carrera. Es revisar las memorias más intensas e importantes de su juventud y de su formación como jugador de fútbol. En ese estadio, no sólo jugó: fue estudiante, alcanzapelotas y hasta vio una final de Copa CONMEBOL Libertadores.

D’Alessandro llegó a River en 1989, con once años. Era un niño con un sólo sueño: ser jugador profesional. Se fue en 2003, con 22 años, siendo ídolo de los Millonarios, campeón argentino, con rumbo europeo, para Wolfsburgo, en Alemania.

La caminata no fue fácil y eso tal vez explique el llanto del argentino al encontrarse en Buenos Aires en este lunes, en la víspera entre River e Internacional. “Seguramente va a ser muy emotivo, hace tiempo que no vuelvo, y enfrento a River. Siempre traté de evitar, siempre intenté evitar a River en cualquier circunstancia. Soy una cara del club, prácticamente estuve 15 años. En aquel momento de mi adolescencia, fue el club que me crió como atleta, como persona, que me abrió las puertas del fútbol. Sí, va a ser diferente, pero visto la camiseta de Inter e intentaré hacer todo para buscar un gran resultado”, afirmó D’Alessandro, en una entrevista.

La formación citada por D’Ale hace que sea imposible evitar rememorar los días en que se dividía entre entrenamientos y la escuela, dentro del Monumental. Por la mañana, el talentoso juvenil salía con los compañeros a hacer lo que más le gustaba: jugar a la pelota. Por la tarde, retornaba en colectivo al Monumental para estudiar. En esos días, se crió para siempre. Ahí conoció a Eduardo Coudet, actual entrenador de Racing, club para el que hinchaba D’Ale cuando era niño, por herencia paterna. El Chacho fue quien bautizó “La Boba” al drible clásico del 10 de Inter.

Afuera del campo, D’Ale soñaba con el momento en que estaría dentro, como parte del espectáculo para la hincha de River. Durante años, fue alcanzapelotas oficial del club. Una de sus noches más especiales fue en 1996, cuando trabajó en la final de la Copa Libertadores. River fue campeón contra América de Cali y él soñó con que alguna vez lo lograría. No fue en un club argentino, pero sí en 2010, en Inter.

La emoción le pesa a D’Ale porque sabe que quizás sea su último partido en el Monumental, como atleta. Con el escudo de Inter en el pecho, único club capaz de dividir su corazón. Por ironía del destino, su última vez fue once años atrás, en un enfrentamiento entre River y San Lorenzo, por los octavos de final de la Libertadores. El duelo terminó 2-2 y pasó San Lorenzo. Enojado con los dirigentes de River, D’Ale gritó efusivamente los goles: “En el momento en que tuve la oportunidad de volver al club en 2008, las personas que lo comandaban no me quisieron, no hicieron nada para que volviera. Entonces el mensaje fue muy claro. Obviamente, al hincha de River no le debe haber gustado en aquel momento, pero dejé en claro para quien era el mensaje. Fui muy claro en lo que pensaba. Siempre pedí disculpas. Dije que no era contra los hinchas”, reflexiona.

Ocho años después, D’alessandro volvió a jugar con la camiseta de River, en 2016, prestado por Inter. Disputó una Libertadores, pero volvió al club gaucho. Aunque esta sea una nueva copa y sueñe con ganarla, está muy emocionado por este reencuentro especial.

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